La soledad de Isabel II y el acercamiento entre Guillermo y Harry: así ha sido el funeral de Felipe de Edimburgo

La familia real británica se ha despedido del marido de la reina en la Capilla de San Jorge, en el castillo de Windsor.
El cortejo fúnebre.
El cortejo fúnebre.

La familia real británica, encabezada por Isabel II, ha dicho adiós a Felipe de Edimburgo en un sencillo funeral marcado por las restricciones de la pandemia en el Castillo de Windsor. Solo 30 invitados, entre los que se encontraban sus hijos y nietos, además de primos, tres miembros de la familia alemana del consorte y su amiga Lady Penny Brabourne.

En un Land Rover especial diseñado por él mismo hace casi dos décadas, el ataúd del duque de Edimburgo ha recorrido el camino hasta la Capilla de San Jorge, seguido del cortejo fúnebre. La ceremonia ha sido sencilla, con mascarillas y la presencia de un coro de cuatro personas, pero sin sermones ni discursos por parte de la familia.

Todos han llevado traje de civil, por orden de la reina, que ha querido evitar disputas y notas discordantes. Estos han sido los momentos más significativos del sepelio del duque de Edimburgo.

El Land Rover diseñado por él mismo

El Land Rover diseñado por Felipe de Edimburgo.
El Land Rover diseñado por Felipe de Edimburgo.

El príncipe Felipe estuvo plenamente involucrado en diseñar cómo sería su funeral. El decidió qué música sonaría durante la ceremonia y también expresó su deseo de celebrarlo sin excesiva pompa. Pero lo que más ha llamado la atención ha sido el coche que ha trasladado el féretro del duque hasta la capilla, un Land Rover especial con una sección trasera para transportar el ataúd.

Fue diseñado por él mismo hace 18 años y pidió que se pintara con un tono verde bronce oscuro, a modo de guiño militar. Felipe de Edimburgo fue miembro activo de las Fuerzas Armadas, en concreto de la marina, y se embarcó en 1945, durante la Segunda Guerra Mundial.

La distancia y el acercamiento entre los príncipes Guillermo y Harry

Guillermo y Harry, en el cortejo fúnebre.
Guillermo y Harry, en el cortejo fúnebre.

Gran parte de las miradas se han ido a Guillermo y Harry, cuya relación se ha vuelto todavía más tensa tras la entrevista del duque de Sussex y Meghan Markle con Oprah Winfrey. Durante el cortejo fúnebre, su primo Peter Philips, nieto mayor de la reina, se ha colocado en medio de ellos y ha entrado en la capilla junto a Guillermo, mientras Harry se colocaba una fila por detrás.

Una vez dentro del templo, los hermanos tampoco se han sentado juntos. Las normas en Reino Unido indican que los invitados deben sentarse en grupos de convivientes, separados entre ellos. Por eso el duque de Cambridge se ha colocado junto a su mujer, Kate Middleton, y en el banco de enfrente, el príncipe Harry ha ocupado una de las esquinas, a unos asientos de la princesa Ana y su marido. Imposible fotografiar en el mismo plano a los hijos de Lady Di.

Ha sido una vez ha concluida la ceremonia cuando por fin hemos podido ver Guillermo y Harry charlando de manera distendida, acompañados por Kate Middleton. Las cámaras han captado a los príncipes caminando juntos en los exteriores del castillo de Windsor, en lo que quizás sea un paso para enterrar el hacha de guerra.

La soledad de Isabel II

La reina, sola en la Capilla de San Jorge.
La reina, sola en la Capilla de San Jorge.

Precisamente esa normativa ha dejado una de las imágenes de la jornada. La reina completamente sola, en primera fila, despidiéndose del que fue su marido durante 73 años. La instantánea ha dejado conmocionados a los británicos, que han señalado la entereza de Isabel II.

Las lágrimas del príncipe Carlos

El príncipe Carlos, emocionado.
El príncipe Carlos, emocionado.

El hijo mayor de Felipe de Edimburgo se ha mostrado compungido durante el tiempo que ha durado el cortejo fúnebre, pero ha sido tras entrar en la Capilla de San Jorge cuando se han podido ver sus ojos empañados en lágrimas.

El príncipe Carlos tampoco pudo reprimir las lágrimas el pasado jueves, cuando visitó junto a su mujer, Camilla Parker-Bowles, los jardines de Marlborough House en Londres, para ver las ofrendas que han ido dejando los británicos a su padre durante estos días.

El funeral de Felipe de Edimburgo