INTERNACIONAL
26/03/2020 13:07 CET | Actualizado 26/03/2020 14:36 CET

El mundo tras el coronavirus: Las consecuencias geopolíticas de la pandemia

Los expertos Pedro Baños, Federico Steinberg y Roger Senserrich explican cómo creen que esta crisis va a reconfigurar el orden internacional actual.

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En la historia hay sucesos que, por su virulencia y magnitud, marcan el inicio y el fin de una época. La pandemia del coronavirus tiene el potencial para hacer temblar los cimientos del actual orden internacional. La infección, apuntan los científicos, será finalmente vencida, pero los expertos coinciden en que el mundo no volverá a ser como lo conocemos. 

Numerosas voces critican la escasa coordinación de la UE ante el desafío que plantea el patógeno... ¿será Europa la gran damnificada a nivel mundial? China fue el epicentro de la pandemia, pero ya empieza a dar muestras de recuperación... ¿saldrá el pujante gigante asiático fortalecido de esta debacle? El hegemónico Estados Unidos, paladín de la sanidad privada, celebra este año elecciones... ¿afectará la crisis a las posibilidades de Donald Trump de ser reelegido?

A continuación, tres analistas especializados en relaciones internacionales explican a El HuffPost cómo creen que la pandemia puede reconfigurar el orden internacional actual:

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Federico Steinberg

Investigador principal del Real Instituto Elcano

 

La pandemia tendrá importantes implicaciones geopolíticas que todavía son difíciles de anticipar. Aún no sabemos si el Covid-19 reforzará o debilitará a China. Su aparente efectiva respuesta a la pandemia (que está por confirmar) podría darle alas al Gobierno, pero si la economía se frena o si se descubre que su gestión de la crisis no ha sido tan exitosa, podría pasar lo contrario. No olvidemos que la economía china decrecerá en el primer trimestre del 2020 por primera vez desde la Revolución Cultural en 1968.

Por otra parte, la crisis económica derivada de la pandemia podría poner en jaque la sostenibilidad de la deuda pública y privada en algunos países emergentes que están experimentando fuertes salidas de capital y depreciaciones de sus monedas, con el consiguiente impacto político y social. Por último, si el precio del petróleo se mantiene bajo por la caída de la demanda, habría una importante transferencia de rentas desde los países productores a los consumidores (entre ellos España), así como importantes problemas económicos para algunos países exportadores que ya se encuentran en situaciones de vulnerabilidad.

Tal vez haya llegado el momento de diversificar mucho más nuestras fuentes geográficas de aprovisionamiento.

Por último, debemos reflexionar sobre si el avance de la globalización y la profundidad de las cadenas de suministro globales no se ha hecho de forma demasiado desordenada, haciendo que los países europeos sean especialmente vulnerables a los insumos intermedios provenientes de China. Tal vez haya llegado el momento de diversificar mucho más nuestras fuentes geográficas de aprovisionamiento y aprovechar las ventajas de la impresión en 3D para dar un impulso a nuestra producción industrial doméstica. No se trata de negar las ventajas de la especialización y de la división internacional del trabajo, sino de aprovechar las reducciones de costes que posibilitan los avances tecnológicos para reducir nuestra dependencia y aumentar nuestra autonomía sin reducir nuestras capacidades de consumo y bienestar. 

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Pedro Baños

Analista especializado en geopolítica y presentador del programa ‘La mesa del coronel’

Mi percepción es que esta crisis del coronavirus puede ser un gran punto de inflexión, como en su momento fueron Bretton Woods, en 1944, o la desaparición de la Unión Soviética, en 1991, y que puede imponer un nuevo orden económico mundial que se traduciría en un nuevo orden de poder. Tanto Estados Unidos como China están intentando mover sus fichas. En el primer caso, para mantener su hegemonía, y en el segundo, para seguir adelante con esa carrera para desbancar a Washington. Ahora mismo parece que China, epicentro de la pandemia, se está recuperando y no sólo eso, sino que está mandando mensajes de solidaridad a países europeos como Italia o España, a donde ha empezado incluso a mandar material sanitario. Esto puede interpretarse como una señal que indica que está acelerando ese proceso de adelantar a Estados Unidos. 

Desde el punto de vista europeo, una vez más, vamos a ser los grandes perdedores de este tipo de situaciones. Esto nos va a costar un sufrimiento grande, un sufrimiento que va mucho más allá del sanitario, porque el impacto económico puede ser terrible si esto se prolonga dos o tres meses. Europa ha reaccionado tarde y de una manera no uniforme, a diferencia de otros países que no tienen esa debilidad de nuestra fractura interna. 

Una vez mas, los europeos vamos a ser los grandes perdedores de este tipo de situaciones.

Respecto a las próximas elecciones estadounidenses, no veo que el coronavirus vaya a tener una gran repercusión. Aquí nos llega una visión muy distorsionada de la realidad de Trump, de que lo está haciendo mal, de que no está tomando medidas... Pero por otro lado, yo creo que la sensación que tienen los estadounidenses es de que sí se están tomando medidas, y además muy firmes. 

China o Estados Unidos tienen una capacidad muy superior de reacción y muchos más medios que Europa. Mi percepción es que ahora mismo hay una carrera muy importante entre estos países para ver cuál es el pionero en descubrir una vacuna y un tratamiento eficaz que actualmente no existe y que llevará tiempo, con el beneficio que ello conllevará para quien sea el primero. 

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Roger Senserrich

Politólogo especializado en relaciones internacionales, movilidad social y pobreza 

 

No hay precedentes a esta escala. La gripe de 1918 es la única pandemia reciente comparable, y fue justo después de una guerra mundial, así que su impacto fue más acumulativo. Las otras epidemias recientes (SARS, H1N1) fueron mucho menos severas que la actual. Si tengo que especular, creo que veremos dos clases de impactos. El primero, en clave de política interna, dependerá muchísimo de cómo han ido las cosas en cada país gestionando la crisis. Sabemos que los desastres naturales a menudo tienen un impacto considerable en la popularidad de dirigentes políticos o en la legitimidad de un régimen, a pesar de que a menudo los líderes de un país no tienen ningún control sobre el resultado. En las democracias occidentales es posible que veamos realineamientos políticos en algunos sitios, especialmente en Estados Unidos, donde la respuesta del Gobierno federal está siendo muy torpe. Irán puede también ver cambios, aunque el régimen iraní ha resistido crisis muy graves desde que llegó al poder. 

El segundo, veremos si la crisis económica debilita o refuerza la posición de algunos países. Dudo que la trayectoria a largo plazo de los estados se altere por la pandemia, pero una UE con un 15% de paro, si la recesión es realmente dura, tiene un aspecto muy distinto y unas tensiones completamente diferentes que si es una crisis rápida que se disipa en unos cuantos meses. Más aún si sitios como China, Japón o Corea superan la pandemia mucho más deprisa. Esta clase de impactos, sin embargo, son mucho más complicados de predecir, porque una recesión grave en Estados Unidos y Europa también se llevaría la economía china, por ejemplo.  

Los europeos vamos a controlar esto tarde o temprano, y de aquí a dos años nadie se acordará si Italia frenó el virus en tres o seis meses.

No soy de la opinión de que esta crisis vaya a reforzar a China demasiado como la gran potencia que salió de la crisis más rápido que nadie. Los europeos vamos a controlar esto tarde o temprano, y de aquí a dos años nadie se acordará si Italia frenó el virus en tres o seis meses. Si la cosa realmente se saliera de control será distinto, obviamente, pero por ahora es improbable. 

Creo que el cambio más grande que sí podemos ver es que esta crisis le viene en un momento muy, muy peligroso a Trump. Incluso si la pandemia en Estados Unidos dura poco (digamos, pico de aquí un mes, controlada en dos), esto le deja con una recesión en el segundo y tercer trimestre del año, justo antes de las elecciones.  

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