Llegan las primeras 'lentejas' de Feijóo: Mañueco será investido en coalición con la ultraderecha

Tras dos meses de tira y afloja, el nuevo Gobierno echa a andar con una vicepresidencia y tres consejerías para Vox.
El líder de Vox en Castilla y León, Juan García-Gallardo, saluda a Fernández Mañueco en el Parlamento.
El líder de Vox en Castilla y León, Juan García-Gallardo, saluda a Fernández Mañueco en el Parlamento.
Europa Press News via Getty Images

Dos meses después de que Alfonso Fernández Mañueco ganase las elecciones que él mismo adelantó esperando cosechar un triunfo que nunca logró, el candidato del PP será reelegido presidente de Castilla y León.

Lo hará, eso sí, cambiando a Ciudadanos, su anterior socio, por la ultraderecha, que entrará por primera vez en un Gobierno en coalición con el PP gobierno regional.

Tres consejerías y una vicepresidencia hueca es lo que ha logrado arrancarle la ultraderecha a Mañueco, que tendrá a su lado al líder de Vox en Castilla y León, Juan García-Gallardo.

El joven candidato ultra ha estirado la negociación durante dos meses tratando de rascarle más competencias a Mañueco, logrando dos carteras de gran peso en esta región como son Empleo e Industria y sobre todo Agricultura.

García-Gallardo también logró que Vox se hiciera con Cultura y Turismo aunque, ironías de la vida, sus propias competencias como ‘número dos’ de la Junta han quedado muy poco definidas. De hecho, va a ser un vicepresidente sin cartera aunque con “numerosas funciones”, según él mismo ha descrito.

“Vox ha logrado tres consejerías y una vicepresidencia sin competencias”

El líder de Vox en Castilla y León tendrá la presidencia de un par de comisiones, representación en el Comité de las Regiones y el Comisionado de las Víctimas del Terrorismo y se ocupará de la representación institucional de los órganos de la región con fundaciones, asociaciones y colegios profesionales.

También destacó que se encargará de revisar el plan de medios, el de publicidad institucional y, por supuesto, el pacto de Gobierno. “Si les parece poco...”, dijo a los periodistas.

El otro motivo por el que Vox ha estirado tanto la investidura es para que Alberto Núñez Feijóo se comiera sus primeras ‘lentejas’ ya como presidente del PP. Por eso, pasado el Congreso que lo eligió líder de los populares, la fecha ha sido anunciada.

Un Feijóo que no acudirá a la sesión de investidura porque, excusan en el PP, tiene reunión del Comité de Dirección. Preguntado por este hecho, el portavoz del PP en las Cortes de Castilla y León, Raúl de la Hoz, ha dicho que nunca antes un líder nacional del partido había acudido a la investidura del presidente de la Junta. “Ni Rajoy, ni Casado, ni Aznar... no me consta”, indicó.

“La ultraderecha alargó la investidura para que Feijóo la asumiera y buscando lograr la Dirección de Comunicación, que controla las subvenciones a los medios regionales”

La última razón para la demora de la investidura ha sido la exigencia que, finalmente, la ultraderecha no ha podido lograr: la Dirección de Comunicación del Ejecutivo regional, un órgano que se encarga de manejar las subvenciones que se otorgan a los medios de comunicación regionales. Es decir, Vox quería controlar los mensajes institucionales en la prensa, un aro por el que Mañueco no ha querido pasar.

Hecha la composición de lugar e investido Mañueco con el único apoyo de Vox, el nuevo Ejecutivo echará a andar formalmente el próximo 21 de abril, cuando se celebre el primer Consejo de Gobierno de la coalición de derecha y extrema derecha.

Lo hará sobre la base de un acuerdo de legislatura que gira en torno a “once ejes y 32 acciones” y que tomará medidas muy polémicas, fruto de las cesiones de Mañueco a Vox.

Una de ellas, la tramitación de la ley autonómica contra la “violencia intrafamiliar”, el término que usa la extrema derecha para no hablar de violencia de género y que tanto le costó explicar al propio Mañueco.

También traerá cola el decreto con el que Vox quiere “sustituir” el actual Decreto de Memoria Histórica y Democrática por uno “de concordia” que el líder ultra defendió asegurando que “la memoria de cada uno es subjetiva” y que el vigente decreto busca “dividir” a la sociedad. Esta polémica medida está previsto que comience a tramitarse a finales de junio.

Pero la clave de bóveda estará en los presupuestos, ya que la región tiene prorrogadas las cuentas del 2021.

Este aspecto no está recogido en el acuerdo de gobierno de la coalición, aunque el líder ultra y futuro vicepresidente ha dicho ya que tiene que ser “uno de lo siguientes hitos” a afrontar.

Arranca el primer gobierno de coalición del PP con la ultraderecha. ¿Será, como dijo un tuitero, “un Mañueco en manos de Vox”?

Arévalo

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