Lo que nos enseña el resurgir de la polio en EEUU sobre enfermedades que creíamos pasadas

En junio se detectó un caso de polio con parálisis en un joven de Nueva York, mientras que Londres re-vacuna a sus niños tras detectar el virus en aguas. ¿Qué implica esto?
Un niño afgano recibe la vacuna de la polio en la provincia de Kandahar, en julio de 2022.
Un niño afgano recibe la vacuna de la polio en la provincia de Kandahar, en julio de 2022.
Sanaullah Seiam/Xinhua via Getty Images

La palabra ‘polio’ suena como a otra época, o a otro mundo. A ella nos remiten las imágenes de la artista mexicana Frida Kahlo, que acabó postrada por la enfermedad, o las fotografías de niños generalmente afganos y pakistaníes en brazos de sus madres y con la boca abierta mientras reciben la vacuna oral frente a la poliomielitis. Durante muchos años, se creyó que esta podría ser la tercera enfermedad infecciosa erradicada en el planeta. En 2022, este hito no sólo se resiste, sino que surgen nuevos temores por la reaparición de la polio en zonas consideradas seguras.

El pasado 22 de agosto, el Comité de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (AEP) publicó un comunicado en el que hablaba de un “riesgo real en todo el mundo” tras el resurgir de la polio en Estados Unidos. Concretamente, las alarmas sonaron en julio en Nueva York, donde se reportó el primer caso de polio en el país en una década. El paciente era un joven de 20 años sin vacunar del condado de Rockland, que empezó teniendo fiebre y dolor abdominal y acabó con las piernas paralizadas.

Esto último fue lo que más inquietó a los expertos: teniendo en cuenta que la polio apenas produce parálisis en menos de un 1% de los casos, los síntomas del paciente hacían sospechar que el virus podía estar circulando de forma silenciosa por la zona. De hecho, poco después se supo que en junio ya se había detectado el virus de la polio en muestras de aguas residuales del mismo condado. Adrian Aginagalde, miembro de la sección de Salud Pública de la Academia de Historia de las Ciencias Médicas de Bilbao, reconoce que “para cuando se genera un caso sintomático es posible que la capacidad de intervención sea reducida, porque ya se va tarde”.

“Para cuando se genera un caso sintomático es posible que la capacidad de intervención sea reducida, porque ya se va tarde”

Que el virus se encuentre en el condado neoyorquino de Rockland es significativo por un motivo evidente: sólo el 60% de los niños están vacunados frente a la polio, cuando la tasa media en Estados Unidos supera el 92%.

Los expertos apuntan que es en el primer porcentaje donde reside la clave del problema. Las brechas o bolsas de población sin vacunar “rompen una de las normas para la inmunidad de grupo”, explica el epidemiólogo Adrian Aginagalde. Aunque la cobertura vacunal para la polio en EEUU supere lo que se considera inmunidad de rebaño, el hecho de que haya condados donde esa cobertura baja drásticamente supone una desprotección importante.

“No sólo es un tema de porcentajes; es un tema de mezcla de gente”, resume Aginagalde. “Las personas no vacunadas se tienen que distribuir de forma más o menos uniforme, o más bien al azar, porque si se concentran en una zona, una de las normas se rompe: puede haber transmisión secundaria porque las personas son cercanas, y una vez que surge un caso, aumenta la probabilidad de que se generen más”, explica.

España, en riesgo bajo por varios motivos

Es también por esta razón por la que el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) considera que el riesgo es bajo en España, donde la cobertura nacional con tres dosis de vacuna supera el 95% desde 1996, y no se conocen grandes brechas de vacunación en comunidades. “En principio, esta valoración no indica que deban tomarse medidas adicionales, al menos en esta fase”, señala Aginagalde, que añade: “En España no hay un problema de antivacunismo; en EEUU, en cambio, sí hay comunidades que por motivos principalmente religiosos son contrarias a esta vacuna”.

Un bebé recibe una dosis de la vacuna pentavalente en Caracas (Venezuela), el 17 de agosto de 2022.
Un bebé recibe una dosis de la vacuna pentavalente en Caracas (Venezuela), el 17 de agosto de 2022.
YURI CORTEZ via Getty Images

El ECDC sí alertó de que el riesgo de reintroducción de la polio en Europa es real siempre que existan grupos de población no vacunados o con pautas incompletas. Hace justo un año, este organismo advirtió de que si el virus circulaba en el continente, el riesgo de transmisión mantenida era elevado en tres países: Polonia, Rumanía y Ucrania. Precisamente por Polonia y Hungría pasó el joven neoyorquino de 20 años antes de enfermar de polio, con lo cual cabe la posibilidad de que se infectara ahí.

El caso de Londres: por qué se está (re)vacunando a los niños

Otro país donde preocupa la reaparición de la polio es Reino Unido. A mediados de junio, saltó la noticia de que en Londres se habían encontrado rastros inusuales del virus en el tratamiento de aguas residuales del distrito de Beckton, situado al este con 4 millones de habitantes. Aunque no era la primera vez que se encontraban estas muestras –puede ocurrir en población que ha recibido la vacuna oral de la polio–, esta vez resultaba anómalo porque se hallaba de forma repetida e incluso evolucionada. Los expertos reconocieron la posibilidad de que hubiera cierta propagación en la zona, después de que el país fuera declarado libre de polio en 2003.

El 11 de agosto, las autoridades sanitarias británicas instaron a vacunar urgentemente frente a la polio a todos los niños de entre uno y nueve años que viven en el Área Metropolitana de Londres –un millón–, de modo que tengan un refuerzo extra si ya están vacunados, y que se protejan si todavía no han recibido sus dosis. Según recoge la AEP, hay distritos londinenses donde la vacunación infantil de polio no alcanza el 74%.

Polio vacunal, un efecto raro pero nocivo en población no vacunada

Aunque los casos de Nueva York y Londres son distintos, comparten algo: los virus detectados en ambas ciudades son poliovirus derivados de la vacuna tipo 2. La vacuna oral, que se aplica todavía en el Sudeste Asiático, África y Sudamérica, es extremadamente eficaz, pero también tiene un inconveniente. Francisco Álvarez, coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la AEP, explica que como esta vacuna contiene un virus atenuado, en casos muy raros este “puede mutar y convertirse en agresivo, y entonces pueden darse casos de polio vacunal”, como ha ocurrido en Nueva York.

En España, aclara Álvarez, la “vacuna viva” no se utiliza desde 2004; “la nuestra es pinchada y desactivada o muerta, con lo cual no puede transmitir la enfermedad”, apunta.

“La vacuna que se administra en España es pinchada y desactivada o muerta, con lo cual no puede transmitir la enfermedad”

Los expertos inciden en que España se encuentra en buena posición frente a estos casos, pero no conviene olvidar lo que ocurre en el resto del mundo. “La polio salvaje sigue presente en Afganistán y Pakistán, y es preocupante que este año hayan aparecido cuatro casos en Mozambique y uno en Malawi”, advierte Francisco Álvarez. “Hasta que una enfermedad no esté erradicada en el mundo, vamos a tener estos problemas, porque viajamos mucho, recibimos muchas visitas, y estas cosas pueden pasar, sobre todo en aquellos sitios donde la vacunación no supera el 90%”, recuerda.

Adrian Aginagalde añade algo más, haciendo hincapié en un habitual error de “discurso”. “Llevamos desde los años 60 diciendo que los virus reemergen, y no es verdad. Se impuso un discurso de que se habían eliminado, pero en realidad nunca lo hicieron”, dice, en referencia a la polio y a otros virus como el de la tuberculosis. “Erróneamente, creíamos que era algo que no estaba presente”, señala.

El epidemiólogo afirma que la reemergencia de virus y enfermedades “suele estar vinculada a inmunodepresión y cronicidad, que incrementa el impacto de la enfermedad”; además, ahora “los medios conocen mejor todo esto, la gente acude a fuentes que antes solo consultábamos nosotros, y se crea una mayor sensibilización en la población”, razona. En sí mismo, esto no es ni bueno ni malo, opina Aginagalde. Pero sí hay algo claro: “Necesitamos que la población esté concienciada y no bajen las coberturas vacunales”.