SEGUNDÍSIMOS

Maya Pixelskaya: "Me asusto porque voy a hacer un ridículo estrepitoso"

La presentadora, 'gamer', artista y diseñadora es la tercera 'celebrity' en enfrentarse al reto de 'Segundísimos'.
Maya Pixelskaya se enfrenta al desafio de 'Segundísimos'.
Diego Lafuente
Maya Pixelskaya se enfrenta al desafio de 'Segundísimos'.

Maya Pixelskaya no es número uno en el mundo de la danza —aunque su nombre suene a primera bailarina de un ballet—, pero sí en otras muchas disciplinas: gamer “muy viciada”, presentadora, pixel artist y diseñadora de “mis propios diseños, mis accesorios”. Ella es “ante todo artista”, como le confiesa a Galder Varas, presentador de Segundísimos.

“No soy la primera a nivel atlético. No soy la primera montando muebles. Y nunca era la primera en matemáticas”, reconoce Pixelskaya nerviosa antes de conocer el reto que tiene que afrontar.

Un sillón de tela y una mesita de pino adquiridas a través de la app de Milanuncios son los dos elementos con los que la artista y comunicadora tendrá que demostrar sus dotes con el bricolaje. ¿El objetivo? Transformarlo todo en un mesillón. Para ello, además de contar con una lijadora eléctrica, un taladro y otras herramientas, tiene la ayuda de Lorena Pose, bloguera, decoradora y restauradora de muebles.

“Yo veo eso y me asusto. Me asusto porque voy a hacer un ridículo estrepitoso”, admite la protagonista con gesto temeroso, mientras su coach acude en su auxilio y le enseña a utilizar algunas de las herramientas que tiene sobre la mesa. Aunque, al final, tampoco terminan de servir de mucho las enseñanzas de Pose porque Pixelskaya vuelve a la cinta de carrocero, su ‘herramienta’ preferida: “La cinta de carrocero al final es la panacea. Cinta de carrocero y yo: uña y carne”.

Lorena Pose enseña a Maya Pixelskaya a utilizar la lijadora eléctrica.
Diego Lafuente
Lorena Pose enseña a Maya Pixelskaya a utilizar la lijadora eléctrica.

Más relajada y animada por cómo va manejando el reto, la artista incluso se atreve a innovar con las brocas de la taladradora y con el betún de judea en la tela del sillón. “No queda tiempo, me están metiendo prisa. Bueno, ¿pues qué es lo más parecido a un tornillo largo que tengo en la mesa? Pues las brocas. Las brocas al final son como tornillos. Son tornillos”, argumenta convencida ante su coach. “Animal. ¿Pero por qué metes las brocas ahí?”, se enfada Pose con su decisión.

Hasta que llega el momento de coger las brochas y los pinceles, porque ahí Maya sí que está preparada para darlo todo y se viene arriba: “Me motiva mucho más. Por fin llega el momento en el que yo no me siento algo menos inútil”. Y con destreza y rapidez decora su ‘mesillón’ y le imprime su sello personal.

Y aunque los 60 minutos que dura el reto han sido para Maya Pixelskaya un vaivén de emociones —del miedo ha pasado a la ilusión y al derroche de creatividad— lo que no puede negar es que se ha divertido y ha demostrado ser toda una segundísima. Porque en este show “lo importante es pasárselo bien y no el resultado”, como aclara Galder Varas en cada uno de los episodios.