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03/05/2019 21:48 CEST | Actualizado 03/05/2019 22:13 CEST

Ocho mitos sobre el pene comentados por especialistas

¿Está relacionado su tamaño con el de los pies? ¿Afecta la circuncisión o el preservativo al placer sexual?

El pene es una parte del cuerpo con tantos motes como mitos hay sobre su tamaño y su funcionamiento.

¿Qué pasa con los penes curvos? ¿Está relacionado el tamaño del pene con el de los pies? ¿Afecta la circuncisión o el preservativo al placer sexual? Para solucionar estas y otras dudas, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con varios urólogos en busca de respuestas.

 

MITO: Te puedes partir el pene.

REALIDAD: Tanto como partirse es un poco exagerado, pero sí, el pene puede fracturarse cuando está erecto, según Michael Reitano, médico de la organización para la salud Ro.

Las fracturas de penes son poco frecuentes, pero ocurren. Suelen producirse con un sonido de chasquido o un crujido y un dolor insoportable. Normalmente les sigue la pérdida repentina de la erección”, explica.

Después, el pene se inflama y se amorata: “Puede suceder que se rompan los vasos sanguíneos o que se dañe la uretra, el conducto por el que pasa la orina. A veces es necesario operar para reparar los daños y las secuelas a largo plazo pueden incluir fibrosis (cicatrices), un pene curvo, disfunción eréctil y dificultad para orinar y eyacular”, comenta.

Las posturas más peligrosas, según este médico, son la amazona (la otra persona encima y de frente) seguido por el “perrito”.

MITO: Hay penes de sangre y penes de carne.

REALIDAD: Este mito es cierto. Si tienes un pene de carne, parecerá grande también en reposo, pero apenas crece con las erecciones. Los penes de sangre, en cambio, muestran una gran diferencia de longitud entre la flacidez y la erección, según el urólogo Paul Turek.

“La mayoría de los hombres desearía tener un pene de carne, pero en la práctica es al revés: más o menos cuatro de cada cinco hombres tienen penes de sangre. Lo importante es que los penes que parecen pequeños en flacidez tienden a crecer con la erección mucho más que los penes de carne, que parecen grandes cuando están flácidos. Es la forma que tiene la naturaleza de repartir un poco de igualdad en el tamaño de los penes”, cuenta Paul Turek.

MITO: Un pene curvo no es normal, debería estar completamente recto.

REALIDAD: Los penes tienen un montón de formas y tamaños diferentes. Un pene curvo no tiene por qué ser un problema. Es más, incluso hay quienes piensan que es más efectivo para estimular el punto G durante el sexo.

Sin embargo, aunque no pasa nada por tener un poco de curvatura, en exceso es problemático, según el urólogo Aaron Spitz, autor de The Penis Book: A Doctor’s Complete Guide to the Penis.

Este problema, conocido como la enfermedad de La Peyronie, lo causa el engrosamiento y endurecimiento en la túnica albugínea de los cuerpos cavernosos del pene, los que se llenan de sangre para provocar erecciones. Se piensa que esta enfermedad les sucede a 6 de cada 100 hombres de entre 40 y 70 años.

“Como la zona afectada no se estira y expande como el resto de los cuerpos cavernosos, provocan una hendidura, curvatura o torsión, así como un acortamiento del pene y debilitamiento de la erección. El sexo se vuelve complicado o imposible”. Por suerte, tiene fácil solución si lo diagnostica un urólogo con experiencia.

LARRY WASHBURN VIA GETTY IMAGES
 

MITO: El tamaño de los pies de los hombres dice mucho del tamaño de su pene.

REALIDAD: Pues no. En un estudio de 2002 publicado en la revista especializada British Journal of Urology, los investigadores descubrieron que la supuesta relación entre la longitud del pene y la talla de zapatos no tiene ningún fundamento científico.

Para garantizar la precisión del estudio (porque a veces es inevitable sobreestimar el tamaño propio), fueron los propios investigadores quienes midieron el tamaño de los penes en flacidez de cada hombre (pero estirados al máximo para aproximarse a la longitud en erección). Pese a que hubo tantas tallas de zapatos en el estudio (desde la 38 hasta la 49) y tantas longitudes de penes (entre los 6 cm y los 18 cm), no se detectó ninguna correlación entre ambos factores.

MITO: Los hombres sienten mucho menos placer con condón.

REALIDAD: Vale que esa capa extra de goma reduce la sensibilidad para los hombres, pero hay formas de conseguir que la experiencia con condón sea más placentera. Turek recomienda no comprarlos demasiado ajustados y buscar un preservativo tan fino como sea posible. También conviene recordar que el lubricante nunca viene mal si se usa correctamente.

Si los condones te siguen resultando un incordio, da gracias a que has usado estos anticonceptivos modernos de goma y no los del pasado.

“Piensa que los anticonceptivos de barrera actuales son mucho mejores que el intestino de cerdo, la goma vulcanizada y las vainas de lino que se utilizaron en siglos pasados”, asegura Turek.

SUPARAT MALIPOOM / EYEEM VIA GETTY IMAGES

MITO: Masturbarse a diario reduce el número de espermatozoides.

REALIDAD: Masturbarse (o practicar sexo a diario) reduce tu número de espermatozoides, pero solo de forma temporal.

“No empeora tu producción de esperma, simplemente vacía las cañerías hasta que se vuelven a llenar”, apunta Spitz.

Si estás intentando tener hijos, es posible que la masturbación frecuente sea una ventaja.

“Es curioso que cuando un hombre eyacula con frecuencia, aunque el número de espermatozoides se reduzca temporalmente, su calidad aumenta, ya que no llevan tanto tiempo esperando para salir”, señala Spitz. “Así que el ‘amor propio’ mejora el esperma de algunas personas”.

MITO: Los testículos se te ponen azules si pasas mucho tiempo sin eyacular y es muy doloroso.

REALIDAD: Es cierto que existe el síndrome de las bolas azules y que es un problemilla, pero no suele ser muy doloroso. Si el dolor durante el sexo es excesivo, ve al médico de inmediato, ya que convendrá descartar o diagnosticar otros problemas de salud, como espasmos de los músculos pélvicos, prostatitis o una infección.

“Esto es lo que pasa con el síndrome de las bolas azules: la eyaculación, al igual que un estornudo, es un acto reflejo. Tiene una fase de preparación y otra de liberación. La fase de preparación se da cuando echas la cabeza hacia atrás y cierras los ojos, mientras que el estornudo equivale a la eyaculación”, compara.

En esa primera fase de preparación, el esperma viaja desde dentro del escroto a través de los conductos deferentes hasta la próstata, según explica Turek.

“Dado que el semen se carga durante el acto sexual, si no se libera, es posible sentir esa sensación de ‘bolas azules’. No es doloroso, sino más bien molesto o incómodo”, indica.

MITO: La circuncisión reduce el placer sexual.

REALIDAD: La respuesta no está del todo clara. Un estudio de 2013 descubrió que los hombres circuncidados tienen un poco menos de sensibilidad que los hombres que conservan el prepucio, pero recibió muchas críticas del ámbito médico porque utilizaron una muestra de población sesgada y no lograron medir con precisión los cambios de sensibilidad antes y después de la circuncisión.

“Este debate sigue activo”, advierte Turkel said. “En mi experiencia realizando la circuncisión a adultos, no ha habido ningún hombre que se haya quejado de una reducción de placer tras la operación. Es más, muchos han indicado que ahora tienen más sensibilidad debido a la exposición continua al roce con la ropa y demás”.

 

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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