Pablo Casado, un cadáver necesario

Entre su gente de confianza, hay algunos que han comenzado a jugar a varias bandas por lo que pueda pasar.
Casado, junto a los presidentes de Galicia (Nuñez Feijóo) y Madrid (Díaz Ayuso), los que "podrían enterrarlo"
Casado, junto a los presidentes de Galicia (Nuñez Feijóo) y Madrid (Díaz Ayuso), los que "podrían enterrarlo"
Europa Press News via Getty Images

“Pablo es un muerto necesario, al que el partido no va a enterrar hasta que pasen las elecciones generales. Quienes podrían enterrarlo ahora mismo, Feijóo o Ayuso, no quieren hacerlo porque no es el momento”, dice un notable del PP que sabe que quienes le dieron la oportunidad ya le han retirado la confianza.

“El mundo aznarista está fabricando su propio producto y es Isabel Díaz Ayuso. La apuesta que hicieron por Casado como mal menor ha caducado”, explica un ex alto mando de Génova, quien quita importancia a la próxima reaparición de Aznar en Valladolid, apoyando a Mañueco. Es más un formalismo que un capote a Casado. En el entorno de Génova no se fían hace tiempo del ex presidente y recuerdan ese rotundo halago de diciembre.

Viejos amigos y compañeros del actual presidente del PP coinciden en que lo que hay a su alrededor es “el erial de talento”, algo sin precedentes en el partido. Y ponen de ejemplo a Daniel Lacalle, responsable del área económica, o a Valentina Martínez Fierro al frente de Relaciones Internacionales, que hizo un papelón en el Congreso con una crítica radical del Ejecutivo en la crisis de Ucrania mientras Casado llamaba a Sánchez para expresarle su apoyo. “En este partido siempre hemos tenido figuras relevantes de la diplomacia o la economía, pero ahora no hay ni experiencia ni inteligencia”, dice resignado un diputado.

“Vox no va a dar la batalla hasta las generales, no quiero gobernar con el PP sino ocupar su lugar y se lo pondrá complicadísimo como hizo Podemos con el PSOE”

- Fuentes del PP

“Pusilánime” y “con dificultad para tomar decisiones”. Así definen a Pablo Casado en algunos sectores de su propio partido. El problema añadido es que entre su gente de confianza, hay algunos que han comenzado a jugar a varias bandas por lo que pueda pasar. “En el círculo más próximo al presidente hay quienes están cultivando con sutileza las relaciones con el entorno de Ayuso. Lasquetty, que era el supuesto hombre de confianza de Pablo en el Gobierno de Madrid, hace tiempo que tomó partido por su presidenta y dejó de lado la misión que le había encomendado Génova de vigilar a Isabel”, explica una fuente del núcleo duro del partido. Frente a Casado, Lasquetty siempre ha tenido claro el modelo de partido que quería, es un experto conocedor de sus entrañas, un apparátchik, que ha encontrado en Díaz Ayuso el talento político del que carece Casado. Y no ha dudado ni un momento. Sobre todo porque este pata negra de FAES y el aznarismo forma parte del equipo que ha dado ya por muerto al joven líder.

Casado va a seguir hasta después de las generales. Con Vox desgastándole en cada nuevo escenario territorial. “Mañueco va a tener su penitencia tras ceder a la estrategia de Teodoro, tan fácil como lo pintan en Castilla y León no será. Ahora estará en peor situación con Ciudadanos porque igual sobrevive y Vox no entrará en el Gobierno. Vox no va a dar la batalla hasta las generales, no quiero gobernar con el PP sino ocupar su lugar y se lo pondrá complicadísimo como hizo Podemos con el PSOE”, analiza un popular con visión panorámica que vaticina victorias pírricas tanto en Castilla y León como en Andalucía, lo que implica un desgaste.

“Lleva toda su vida en política y le gusta la política, pero otra cosa es saber de política”

- Una fuente cercana a Pablo Casado

La falta de una línea coherente de acción en la actual dirección y de un modelo de partido, que tanto se critica internamente, hay quienes lo achacan a que Casado nunca se ha tenido que ganar nada por sí mismo porque todo le ha venido dado. “Lleva toda su vida en política y le gusta la política, pero otra cosa es saber de política. Ha sido un privilegiado que ha ido ascendiendo sin esfuerzo y ahora estamos viendo las consecuencias”, dice uno de quienes han vivido de cerca cómo le surgían las oportunidades. Para alguien que ha tenido el viento a favor es difícil analizar qué está fallando ahora a su alrededor.

Sin embargo, en los sillones del PP del hemiciclo tanto del Congreso como del Senado hay cada vez más señorías que agachan la cabeza con incomodidad cuando comienza el navajeo gratuito. Y no es porque desprecien un buen alboroto, con lo que disfrutan, sino porque las presas elegidas evidencia la falta de rumbo de la dirección. “Lanzarnos a por Nadia Calviño es absurdo. Pretenden emular a Cristóbal Montoro, que se convirtió en el azote de Pedro Solbes y Elena Salgado. Con la diferencia de que no hay una figura que sepa cómo hacerlo. Ya se ha intentado con Marlaska y hemos tenido que desistir”, se lamenta un senador.

El cadáver de Casado seguirá en exposición, eso sí, bien peinado y embalsamado, hasta que a los dos conocidos aspirantes les venga bien enterrarlo. Atención, que Juanma Moreno igual se anima a sumarse a la terna si logra manejar con éxito Andalucía. Será por candidatos.

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