'Perdida', de Antena 3, protagoniza la mayor injusticia cometida con una serie

Daniel Grao y Adriana Paz se cubren de gloria, pero la ficción "puede despistar".
Daniel Grao, protagonista de 'Perdida'.
Daniel Grao, protagonista de 'Perdida'.

La queja se repite martes tras martes en las redes. Perdida es un ‘pedazo’ de serie en el prime time de Antena 3. Sin embargo, poco o nada se está hablando de la que lo tiene todo para ser la ficción del momento. Parece que no exista. De hecho, la pregunta siempre es la misma al hablar sobre ella: ”¿Te refieres a la película de Ben Affleck?”.

¿Quién necesita a Ben Affleck teniendo a Daniel Grao? Lo que hace el actor —al que muchos identificaron como ‘chico Almodóvar’ por su papel en Julieta— es monumental. Aunque, hoy en día, la monumentalidad en la tele en abierto (y en general) no es garantía de nada, a menos que la serie acabe colándose con mejor suerte en una plataforma. Si está en Netflix, HBO o Amazon Prime Video, existe.

Visto lo visto, el thriller es el género que más difícil lo tiene para mantener buenas audiencias en las cadenas generalistas. Es una de las razones por las que mientras series como La que se avecina no se tambalean, otras como Presunto culpable sí lo hacen.

La exigencia de la ficción al espectador en un thriller no es comparable con la de una comedia de situación. Daniel Grao no tiene dudas. En una tienen que poner de su parte, seguir la pista y prestar atención, en la otra se les permite desconectar. Y Perdida “es una serie adulta”, asegura el protagonista a El HuffPost.

El problema es que “ya hemos saboreado lo que es ver la tele a la carta a la hora que nos venga bien, sin cortes publicitarios y los capítulos que nos apetezca”, explica Grao. Y lamenta que “las series que demandan atención con carga emocional importante están en peligro de extinción en abierto”.

La otra finalidad de ‘Perdida’

A simple vista, Perdida tiene otra finalidad evidente: acabar en una plataforma de streaming y borrar fronteras. Tiene una clara voluntad de producto internacional y combina las localizaciones de Colombia y España de manera explosiva. Según Adriana Paz, otra de sus protagonistas a la que se pudo ver antes en Vis a vis, la serie “pone al espectador en otro contexto, en otros ambientes, con otro color”.

Detrás de una buena interpretación (casi) siempre hay una buena dirección. Aquí es la que da las pautas a un reparto en el que se mezclan las nacionalidades: la española, la mexicana (Adriana Paz) y la colombiana, con Ana María Orozco, que protagonizó Yo soy Betty, la fea en 1999. La telenovela fue todo un bombazo en España.

Ana María Orozco en 'Yo soy Betty, la fea' y en 'Perdida'. 
Ana María Orozco en 'Yo soy Betty, la fea' y en 'Perdida'. 

“Ver caras nuevas de otros continentes siempre es un atractivo para el público”, explica Adriana Paz. En su caso, con apenas dos papeles en series españolas, ya se puede decir que la mexicana ha ido a más y se ha hecho un hueco en la ficción española. Si el personaje de Daniel Grao es complejo, el suyo no es menos: el de una abogada que para ayudar a sus clientes en Colombia ha tenido que ceder a demasiadas cosas. Papeles así no aparecen todos los días y pocos actores son capaces de ejecutarlo igual que ella.

Europa vs Latinoamérica

Perdida narra la historia de unos padres que hacen lo indecible para descubrir lo que ha pasado con su hija, incluso acabar en una cárcel de Bogotá. Daniel Grao reconoce que la serie “puede despistar y la gente puede creer que es otro caso sobre una niña desaparecida, pero es mucho más que eso. El puzzle y los temas que pone sobre la mesa son más complejos, y tienen más que ver con Europa versus Latinoamérica, por ejemplo, y cómo las escalas de valores, según desde donde se vean los toros, cambian”.

Por eso, porque no es una serie más sobre un mismo tema, no merece pasar sin pena ni gloria por la televisión (su última emisión marcó un 7,7% de cuota de pantalla). Sin embargo, las audiencias no se miden por ese criterio, y la ficción no ha logrado hacerse un hueco entre lo más visto de su noche y su franja. Una vez más, en esta ocasión con La isla de las tentaciones que supera el 22%, los realities ganan.

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