POLÍTICA
23/07/2020 21:21 CEST

Qué le pasa a Podemos

Tras el descalabro del 12-J: busca mayor implantación territorial y eliminar las luchas internas mientras ninguna figura clara se abre paso para suceder a Iglesias.

EFE
Pablo Iglesias

La dirección de Podemos sigue digiriendo lo que pasó la noche del 12-J. Un descalabro total: 0 escaños en Galicia (antes tenía 14) y la pérdida de la mitad de votos en Euskadi (pasando de 11 a 7 asientos en Vitoria). Una derrota sin paliativos. Los ‘morados’ llevan días analizando qué pasó y, sobre todo, mirando al futuro para resolver los problemas que han llevado al partido a esta situación precisamente en el momento que tienen más poder formando parte del Gobierno de coalición. ¿Ya no son sexis en las urnas? ¿Han descuidado al propio partido?

Ese batacazo es reconocido por los dirigentes consultados, pero el primer análisis al que se agarran es que Euskadi y Galicia son microcosmos políticos, tienen unas reglas electorales propias, no son extrapolables a unas generales. Y, según fuentes moradas, estos resultados forman parte del ciclo electoral de las autonómicas del año pasado, no son una tendencia nueva.

Desde el entorno de Iglesias se recuerda que los porcentajes de votos en la mayoría de las comunidades es menor en unas autonómicas que en unas generales donde la papeleta la encabeza del líder. Uno de los mayores problemas para la dirección de Podemos es la escasa implantación territorial de un partido tan nuevo, en el que con tantas elecciones en tan poco tiempo ha sido más importante hacer las listas que otras cosas.

En Podemos ven como factores determinantes la falta de estructura territorial y las luchas internas que ha habido

“Falta estructura”, reconocen fuentes cercanas a Iglesias. Una de las cosas que reflexionan los ‘morados’ es que, dentro del desastre electoral, es tranquilizador ver dónde se fugan los votos. No han ido directamente a su competidor-socio del PSOE, sino que se han trasladado en tromba al BNG en Galicia y a Bildu en Euskadi. Es decir, se hace un análisis de que Podemos sigue “bien asentado” ideológicamente dentro de la izquierda pero que no ha sido capaz de atraer a su público potencial. Los otros dos partidos han sabido ser más “frescos” para los electores del espectro a la izquierda del socialismo con propuestas, formas y argumentos parecidos a los ‘morados’.

Todo ello con errores como, confiesan fuentes moradas, como que en Galicia el partido se ha llamado de cinco formas distintas durante estos años. Además, en Euskadi el electorado más joven, de los 18 a los 30 años, no asocia ya Bildu a la violencia. La izquierda abertzale y el BNG, creen en el entorno de Iglesias, han sabido tener un rollo más atractivo y les ha comido la tostada. Todo ello sumado, explican, a las luchas internas en los diferentes territorios que han debilitado su imagen y no han servido para engrasar la maquinaria electoral.

¿Es culpa de Iglesias? ¿Se ha quemado? La figura del líder siempre es cuestionada cuando llega un mal resultado electoral, y algunos exdirigentes de Podemos, como Ramón Espinar, apuntaron tras el 12-J al vicepresidente segundo. Pero dentro del partido no se ha abierto un debate sobre si debe irse el propio Iglesias. Es más, muchos piensan que el partido tendrá un problema grave cuando el actual secretario general decida abandonar su puesto.

Hay preocupación por qué pasaría si Iglesias se marchase y existe el debate de ir moldeando una figura tan carismática y mediática como él

Una vez Íñigo Errejón dejó Podemos y fundó Más País, en la hipotética carrera por la sucesión ahora solo resuenan dos nombres: Irene Montero y Yolanda Díaz. Esta última es la figura ‘morada’ que más ha crecido en el último año y ha sido la gran revelación del Gobierno de coalición desde la cartera de Trabajo impulsando la subida del salario mínimo, la ampliación de los ERTE y los acuerdos con los agentes sociales. Su abandono de militancia de IU ha abierto muchas especulaciones sobre si con ese paso está empezando la carrera para suceder a Iglesias.

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Yolanda Díaz

Pero desde los círculos de Iglesias y Díaz se descarta totalmente que la ministra de Trabajo esté haciéndole la cama a su jefe. En el partido todos conocen la “lealtad” de Díaz, que fue ‘pablista’ antes que el propio Pablo Iglesias. “Es un grandísimo bulo que quiera quitarle Podemos a Iglesias”, dicen fuentes ‘moradas’.

Iglesias está motivado y animado desde su papel de vicepresidente, pero fuentes de la dirección reconocen la preocupación evidente y la necesidad de que se pueda ir moldeando una persona con el carisma y la atención mediática de Iglesias de cara al futuro. Es muy difícil, entienden en el partido, encontrar una figura como él. Sí existen, comentan las fuentes, el debate interno y fuera de los medios de qué va a pasar el día que Iglesias se marche. Varios parlamentarios también hablan de que habría que dejar durante este tiempo más espacio a figuras de Unidas Podemos para coliderazgos, como las de Díaz, Alberto Garzón y Ada Colau. 

Yolanda Díaz emerge con fuerza pero es leal a Iglesias y más 'pablista' que el líder

La paradoja que vive Podemos es que cada vez tiene menos apoyo electoral… pero más poder institucional. “Podemos es una herramienta que nace para gobernar, para estar en los sitios donde se pueden poner en marcha políticas distintas a las de los últimos cuarenta años”, defienden desde el entorno de Iglesias. Los morados están contentos con el Gobierno de coalición, creen que ha salido consolidado tras el estado de alarma y que han logrado medidas históricas como el ingreso mínimo vital. Asumen el coste de estar en el poder además.

Lo que descartan en la dirección del partido es que en este bajón electoral y de cara al futuro pueda esta condicionado por el caso Dina. Creen que sus votantes distinguen el revuelo mediático del fondo de la cuestión: se investigan las “cloacas” del Estado. Recuerdan en Podemos que desde el establishment se ha tratado de “difamar” al partido desde que se puso primero en las encuestas. Es verdad, reconocen las fuentes, que ser diputado o ministro te mete en el sistema, pero el espíritu de un Rafa Mayoral o un Pablo Echenique “no es el de Ábalos o Casado”. 

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Iglesias y la candidata de Podemos en Euskadi

Sobre la mesa también analizan en Podemos las encuestas que se van publicando. La última del CIS no supone el descalabro del 12-J, sino que el partido de Pablo Iglesias conseguiría recuperar la tercera posición por encima de Vox y la coalición saldría fortalecida tras el estado de alarma. El centro que dirige José Félix Tezanos vaticina para los ‘morados’ un 12,1% de los sufragios, un poco por debajo del 12,8% de las pasadas generales. En cambio, la de GAD3 para ABC les coloca en la cuarta posición, con un porcentaje del 10,1% -lo que les llevaría a perder diez diputados-.

Si se analiza por variables la encuesta del CIS, en la de voto más simpatía, se ve que el apoyo a Podemos es casi igual en proporción de hombres y mujeres, cuando antes solía ser más masculino. Se percibe claramente que el grupo más propenso a los ‘morados’ es el de jóvenes entre 18 y 24 años, donde sólo es superado por el PSOE. Empieza a tener problemas con los votantes a partir de los 35 años, donde ya es superado por el PSOE y el PP. Su flanco más débil: los mayores de 65 años (donde tiene un arraigo que apenas supera el 4%).

Podemos tiene su mayor aceptación en las grandes ciudades, entre personas con estudios superiores y votantes menores de 35 años

Asimismo, el discurso de los ‘morados’ sigue teniendo su mejor aceptación en las grandes urbes: en las poblaciones con más de un millón de habitantes llega a tener un porcentaje de voto ahora, según el CIS, superior al 14%, en tanto que su peor resultado estaría en los municipios de menos de dos mi habitantes (4,9%). En este análisis por variables del CIS: Podemos sigue siendo un partido de élites intelectuales, su mayor porcentaje de voto respondería a las personas con estudios superiores (14,6%) en tanto que apenas tiene implantación entre la gente sin estudios (1,4%).

Días de análisis, datos y reflexiones. Un parlamentario de Unidas Podemos lo resume así: “Es verdad lo que se expresa que ha podido influir como el tema de las batallas internas, la poca implantación territorial, la falta de músculo organizativo… pero no solo eso. Tiene mucho que ver también con que estando con el PSOE formando parte del Gobierno no podemos visualizar las políticas que defendemos de la manera que lo hacíamos. Es una situación compleja. Tendríamos que visualizar que hemos conseguido arrastrar al PSOE a posiciones a años luz”. “Tenemos que demostrar que somos capaces de aplicar políticas diferentes a las del PP y que la ciudadanía lo perciba en su vida cotidiana”, apostilla.

En la dirección no creen que el caso Dina reste votos, preocupa más su vertiente mediática

Ese lamento de que falta estructura territorial es rebatido por algunos sectores críticos del partido que dicen que esa debilidad se debe no a una falta de conexión con las autonomías sino a que Iglesias ha “decapitado”, como indica uno de los afectados, a los líderes y direcciones regionales que le discutían su estrategia y los ha cambiado por afines desconocidos y cuya único mérito era el culto al líder.

El siguiente reto electoral será previsiblemente Cataluña. “No tienen nada que ver con el escenario de otras comunidades como Euskadi y Galicia. A diferencia de que allí estaban muy instalados los gobiernos de Urkullu y Feijóo, el de Cataluña está muy desgastado y tiene muchas batallas internas por la hegemonía del independentismo. Somos la única alternativa soberanista de izquierdas que hay allí, es un eje político que está creciendo. Seguiremos defendiendo esas posiciones. Y las elecciones responderán a un momento de frustración del independentismo y si articulamos una buena campaña, podemos tener un resultado que no tenga nada que ver con el 12-J”, argumentan desde En Comú Podem.

Podemos digiere el 12-J, mira al futuro y espera que Iglesias aguante algunos años más.

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