INTERNACIONAL
18/03/2019 20:47 CET | Actualizado 18/03/2019 20:55 CET

Un gobernador ultra italiano, declarado antivacunas, en el hospital con varicela

Sus hijos sí están vacunados, pero él ha defendido la corriente que dice que las dosis no deben ser obligatorias.

Simona Granati - Corbis via Getty Images

Es lo que se llama tomar de tu propia medicina. El gobernador del Friuli (Italia), el miembro de la ultraderechista Liga NorteMassimiliano Fedriga, ha contraído la varicela a la edad de 38 años, y ha tenido que ser hospitalizado durante unos días, según informa el Corriere della Sera. La curiosidas es que es uno de los políticos que más ha defendido al colectivo antivacunas, de los que más han denostado la importancia de esta prevención en su país. 

“Estoy bien, estoy en casa”, ha dicho Fedriga, que indicó que ya se está recuperando sin complicaciones. Dentro de la Liga y el Movimiento 5 Estrellas hay una fuerte corriente contra la vacunación obligatoria, que ha despertado fuertes polémicas desde el año pasado.

El pasado verano, cuando se discutía un decreto sobre la naturaleza obligatoria de las vacunas, Fedriga dijo que estaba en contra de la disposición, creyendo que esta no era la forma más correcta de convencer a las familias, aunque reconoció que sus hijos sí están vacunados.

Ahora, visto lo que le ha ocurrido, hasta el más prestigioso inmunólogo italiano, Roberto Burioni, ha decidido dirigirse al mandatario con una viral publicación en sus redes sociales, en la que le canta las cuarenta: “Primero permítale desearle una pronta recuperación. Me alegra que haya vacunado a sus hijos; desafortunadamente, la varicela no solo es muy contagiosa (y peligrosa), sino que incluso la transmiten los pacientes antes de que aparezcan los síntomas. Usted, como muchos adultos, no se vacunó (cuando era pequeño esta vacuna no existía): si hubiera sido vacunado en su edad adulta, estaría en perfecto estado de salud, ya que la vacuna tiene una eficacia de entre el 88 y el 98 %”, escribe.

Por eso, el inmunólogo prosigue: “Recuerde que si el virus, en lugar de haberlo infectado a usted, hubiera alcanzado a un niño trasplantado, probablemente estaríamos aquí para llorar su muerte; si hubiera infectado a una mujer embarazada, nos enfrentaríamos a un niño malformado o a un aborto. La única manera de evitar estas tragedias (porque son tragedias) es vacunándonos todos para evitar la circulación de este virus peligroso que, como lo hizo, podría haber golpeado a una persona mucho más vulnerable”.