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27/06/2019 22:07 CEST | Actualizado 27/06/2019 22:07 CEST

Rivera e Iglesias, a golpe de autolesión

¿Hasta dónde están dispuestos a llegar los líderes de los nuevos partidos?

Anadolu Agency via Getty Images
Imagen de archivo de Sánchez, Rivera, Iglesias y Casado a su llegada al debate electoral de Atresmedia. 

Las autolesiones que los líderes de los denominados ‘nuevos partidos’ exhiben ante la sociedad estas últimas semanas retratan su incapacidad para gestionar la frustración y la ira. El personalismo con que Iglesias y Rivera conducen Podemos y Ciudadanos ha provocado la salida de dirigentes de partidos en los que hasta ahora los únicos que echaban a alguien eran los secretarios generales, que no estaban preparados para que les dieran la patada ni para que se cuestionaran internamente sus decisiones, solo para que se acataran... entre otras meteduras de pata de sonada repercusión mediática.

“Tanto Rivera como Iglesias están adoptando actitudes que les dañan. En Podemos ha habido una salida importante de dirigentes. Y la campaña que desplegó contra Carmena se ha vuelto en su contra al perder una alcaldía del peso de Madrid. Se ha pegado un tiro en el pie, porque se consideraba que era una de sus plazas, más allá de lo que les gustara a ambos”, reflexiona un dirigente socialista que recuerda cuando en el 2015 Podemos se iba a merendar al PSOE y lo compara con el actual Ciudadanos: “El pasado abril, tras las generales, el sorpasso al PP parecía una realidad. Te los pudiste comer, pero las elecciones autonómicas y municipales abrieron una brecha y encima les has entregado suficiente poder territorial como para que te ninguneen”.

La presión que recae sobre sus hombros para alcanzar pactos para gobernar el país, las comunidades y los ayuntamientos, y su capacidad para bloquear o poner a andar políticas que hagan avanzar a España, les está llevando a dar pasos erráticos.

El favor que le están haciendo a Pedro Sánchez, al coincidir ambos en mostrarse tan erráticos en público, no aparecía ni en los mejores sueños del presidente en funciones. Sánchez, que tiene previsto presentarse la segunda semana de julio a la investidura, obligará a ambos a quedar retratados. “La investidura pondrá a Iglesias contra las cuerdas. Sería la segunda vez que evita que haya un gobierno progresista. Algo que le costó tan caro que desde entonces su partido está en caída libre”, comenta un exdirigente de su propio partido.

Le están haciendo un favor a Sánchez, que obligará a ambos a quedar retratados en la investidura.

En el caso de Ciudadanos, “aunque se reproduzcan las elecciones estamos en las mismas. Solo con su abstención no vale, porque se han creado dos bloques y no variará mucho el resultado en las urnas”, apunta un reputado asesor político.

Convertidos en uno más del bloque de derechas o de izquierdas en que los votantes les han encuadrado, los dos nuevos partidos no parecen tener muy claro el panorama. “Es una calamidad para el país, que va más allá de la percepción de los ciudadanos normales. La parálisis política y la incertidumbre ante la falta de gobiernos, que tiene pinta de durar meses, daña la confianza en los políticos a los que se elige para arreglar problemas en vez de para crearlos”, apunta un político popular que observa desde la distancia y con la experiencia de haber cargado con las responsabilidades que ahora tienen ellos.  

Getty Editorial
Manuel Valls.

El desacierto que desencadenó el desmentido de El Elíseo a Rivera es una de esas incomprensibles equivocaciones difíciles de borrar. “El ridículo de que el Gobierno francés te deje como un mentiroso no se va a olvidar en años. Y lo peor es que te has metido tu solo entre los pies de los caballos, sin que nadie te diera ni siquiera un empujoncito”, dice un crítico dentro de la formación. El abandono de Toni Roldán y Javier Nart esta misma semana o la ruptura con Valls han dejado noqueada a la cúpula. “La falta de inteligencia es tal, que como respuesta encumbran a Marcos de Quinto, un señor al que la vanidad no le cabe por la puerta”, añade la misma fuente, convencida de que ese es otro paso en falso.

Mientras en el PSOE aseguran que el empeño de Iglesias por lograr sillones no es factible, en el PP no quieren oír hablar de elecciones a pesar de que Vox se ha desinflado en las encuestas a la velocidad de la luz. Los bloques no cambiarán, aseguran los demóscopos, y los resultados de las elecciones de mayo no se deben extrapolar porque no se vota en la misma clave. Puede que el PP ampliase la brecha sobre Ciudadanos, pero está por ver a quién elegirían los votantes de Vox defraudados.

¿Hasta dónde están dispuestos a llegar los líderes de los nuevos partidos?

 

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