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06/09/2019 07:34 CEST | Actualizado 06/09/2019 07:34 CEST

Si crees en el "si tuviera tiempo", te engañas

El tiempo no se tiene, se hace.

Unsplash

El tiempo es un animal feroz que devora tus sueños con obligaciones diarias. Durante las vacaciones te ha dado una tregua. La bestia se ha doblegado para concederte el deseo de hacer lo que te gusta y no puedes durante el año. ¿Has cumplido tu sueño? Tal vez sí, tal vez no, o tal vez no tanto como deseas. ¿Vas a seguir dando el poder al tiempo de hacer lo que te gusta? Si crees en el «si tuviera tiempo», te engañas:

El tiempo no se tiene, se hace.

 

Una experiencia personal

Mi sueño es escribir. Me fui de viaje sola a una isla casi desierta para concentrarme en la escritura. Creí que la solución era detener al depredador de las horas y los días. Aunque me liberé de la crueldad del tictac, me engañaba.

Escribí a diario. Me sentí vital y satisfecha por llevar a la acción mi sueño. Materializarlo cambió mi relación con la escritura, el fantasma con cronómetro dejó de perseguirme. Escribir influyó en otros asuntos que se revelaban con claridad, seguridad y confianza.  

A medida que el tiempo avanzaba, en un minuto indeterminado me di cuenta de algo: “No necesito tener tiempo lejos de mi vida, la clave está en hacer el tiempo de escribir un poco cada día ”.

Al volver de vacaciones, escribí hasta que dejé de hacerlo. Es sorprendente como los viejos hábitos se apoderan de los nuevos faltos de entrenamiento. Poco después una circunstancia familiar me impulsó a retomar el ritmo. En los tiempos muertos de hospital me enfrenté al depredador de las horas disparando letras sobre papel reciclado. Escribir reducía el cansancio y activaba las fuerzas necesarias. Palabra a palabra aprendí a hacerme dueña de mi tiempo. 

En cuanto a mi sueño, he de decirte que aún hoy estoy en el intento de cumplirlo tal y como lo imagino. No me importa, lo que me importa es convertirlo en hábito. En este momento escribo, como una vez oí a Elvira Lindo, mientras organizo y realizo las tareas domésticas.

He dejado de ver al tiempo como a un tirano depredador de sueños, he recuperado el poder de hacer tiempo para lo que me gusta y quiero. No necesito irme sola y lejos.

He aprendido que:

  • Materializar sueños es sencillo: ¡Ponte a ello!
  • A veces más vale poner en marcha un sueño que cumplirlo.
  • Hacer lo que gusta te cambia y cambia las situaciones de tu vida que menos te gustan.
  • Creer en el «si tuviera tiempo» es un engaño.
  • El tiempo no se tiene, se hace.

 ¿Qué dice la Ciencia?

La Ciencia dice que al cerebro le gusta ser eficiente. Automatizar acciones repetidas le sirve para ahorrar energía. La inteligencia del cerebro distribuye tareas entre sus partes; en la corteza prefrontal se toman las decisiones y en los ganglios basales se guardan los hábitos de forma permanente. Una acción repetida en varias ocasiones se vuelve más fácil, traza un camino de neuronas conectadas.

Las miles de rutinas que formas durante la vida moldean e imprimen tus circuitos neurológicos. Las rutinas cambian el hardware de tu cerebro. El problema es que un hábito se automatiza con independencia de los beneficios, es por lo que a lo largo de tu vida has adoptado hábitos poco saludables. Esta es la razón por la que tanto te cuesta cambiar aunque estés de vacaciones.

He dejado de ver al tiempo como a un tirano depredador de sueños, he recuperado el poder de hacer tiempo para lo que me gusta y quiero.

Las rutinas favorables no suceden por arte de magia, ni por una buena dosis de ansias biológicas, ni tan siquiera por unos cuantos trucos y técnicas que intentas poner en práctica sin resultado.

En los últimos años, diversas ramas de la Neurociencia Cognitiva y la Neuropsicología han argumentado que el cambio se produce como resultado de transformar tu mente más que de aplicar recursos. Todas tus conductas; sean físicas, verbales o emocionales, utilizan energía mental.

¿Qué energía mental quieres tener si te pasas el año diciendo “si tuviera tiempo”?

Las investigaciones modernas han demostrado que hay poca verdad en que un hábito se cambia en 21 días. En 2010, Philipa Lally, psicóloga de la Universidad de Londres, demostró que a sus estudiantes les costó 66 días en promedio el cambiar los hábitos de varias complejidades. Según su estudio científico, un hábito puede tomar de 3 a 4 semanas, pero también puede llevar varios meses.

¿Qué te parece emplear los meses que quedan hasta fin de año para hacer de tu sueño un hábito? 

Cómo convertir un sueño en hábito

Si quieres convertir un sueño en hábito no esperes a tener tiempo para hacer lo que te gusta, aunque a veces ayuda irse unos días fuera. ¡Por supuesto! Otras no, piensa las veces que has tenido tiempo y aún así no has hecho nada con ello. ¿Te resulta familiar la sensación de frustración?

Si de verdad quieres hacer algo, hazlo. En tu circunstancia y situación, hazlo. No esperes a hacer lo que te gusta en un futuro ideal, hazlo ahora. Si trabajas mucho, no esperes a dejar de hacerlo para ponerte con lo que te gusta. Si lo tuyo es pintar, pinta, aunque sea unos minutos al día.

No necesitas que tu vida cambie, ni que lleguen las vacaciones o el fin de semana, ni tener un año sabático. Haz lo que te gusta hoy y mañana y pasado y al otro…Incorpora en tu vida el hábito que te gustaría realizar sin cambiar nada. Convierte tu sueño en hábito, haz un poco de lo que te gusta cada día y tu vida cambiará. 

Hazte con el poder del tiempo.

Deseo que te pase como a mi, deseo que cambies la relación que tienes con tu gran sueño y que permitas que sea tu sueño quien te cambie.

“Cualquier cosa que creas o sientas que puedes hacer, empiézala; porque las acciones poseen la gracia y el poder divino”.

Goethe

Ahora que vuelves a la rutina después de las vacaciones y te planteas crear buenos hábitos, deja de lado las largas listas de propósitos y enfoca tu atención en uno, sí, sólo uno.

¿A ti qué te gusta? ¡Ponte a ello!

Sigue estos 7 pasos:

  1. Contesta de manera concreta qué te gustaría hacer más que nada en este mundo, tal vez sea eso que te escuchas decir seguido del «si tuviera tiempo»…
  2. Lo primero es querer algo mucho a pesar de las circunstancias personales, deja de justificarte y conecta con una cosa, sólo una, lo que más te gusta.
  3. Dedícate un poco cada día a hacer eso que tanto te gusta.
  4. Después, pregúntate cómo te sientes.
  5. Establece un compromiso firme y repite los pasos 3 y 4 durante unas semanas o meses.
  6. Date cuenta e identifica qué cambios observas.
  7. Dile a tu pareja, un familiar, amiga, amigo, en qué sentido este nuevo hábito cambia tu relación con tu sueño y con otras situaciones de tu vida.

Primero te tienes que comprometer, luego el universo sigue la dirección que señala tu compromiso.

Es fácil comprometerse cuando tienes un motivo para la acción

 

 

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