ECONOMÍA
21/07/2019 10:13 CEST

Tres argumentos a favor y tres en contra de que Nadia Calviño dirija el FMI

La ministra de Economía podría suceder a Christine Lagarde al frente del organismo internacional.

Christine Lagarde (Twitter)

Solo puede quedar uno. Los 28 países de la Unión Europea se han puesto manos a la obra para buscar el nombre de un político de consenso que sustituya a la francesa Christine Lagarde como directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), que abandonará este organismo en septiembre para relevar a Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo

Si la tradición se cumple, ese nombre debe ser el de un europeo. El FMI ha tenido 11 directores gerentes desde su fundación, en 1945, y todos han pertenecido a este continente, ya que existe una regla no escrita por la cual la UE se queda con el FMI, mientras que Estados Unidos elige quién debe estar al frente del Banco Mundial.

A pesar de la ausencia de España en la reunión del G7—el club de los países más ricos del mundo—, el nombre de Nadia Calviño, ministra de Economía y Empresa en funciones, se ha colado en la pequeña lista de candidatos manejada esta semana por los cuatro ministros europeos de Finanzas de este prestigioso club. “Es un honor”, reconocieron fuentes de La Moncloa.

La española compite con otros tres candidatos: el holandés Jeroen Dijsselbloem, el portugués Mário Centeno y el finlandés Olli Rehn. La batalla no será fácil: no hay ningún rival débil, ni tampoco se pueden descartar sorpresas de última hora, como ya ocurrió cuando Ursula Von der Leyen fue elegida presidenta de la Comisión Europea. Calviño cuenta con tres argumentos a favor y tres en contra para convertirse en la futura directora general del FMI. 

Argumentos a favor de la elección de Calviño:

1. La única mujer que queda en la lista

El Banco Mundial tiene al frente a David Malpass. El Banco Central Europeo, a Mario Draghi. La Organización Mundial del Comercio, a Roberto Azevedo. El Sistema de la Reserva Federal, a Jerome Powell. El Banco Europeo de Inversiones, a Werner Hoyer. Todas estas instituciones financieras internacionales están dirigidas por hombres. Si las mujeres representan más de la mitad de la población, no tiene ningún sentido que en pleno año 2019 pierdan la poca representación que tienen en el poder económico global.

Cuando fue elegida en 2011, Christine Lagarde se convirtió en la primera mujer en dirigir el FMI. Una hazaña que repetirá ahora en el Banco Central Europeo. Calviño se ha quedado como la única mujer que sigue en lista de candidatos manejada por el G-7, ya que uno de los nombres más sonados hasta ahora, el de la búlgara Kristalina Georgieva, exvicepresidenta de la Comisión Europea y directora general del Banco Mundial, no aparece entre los cuatro favoritos al sobrepasar el límite de edad de 65 años que fijan las reglas de la institución internacional.  

Calviño cuenta con esa ventaja adicional de ser la única mujer, según reconoce el periódico Wall Street Journal.  “El Gobierno siempre ha apoyado que la nueva dirección del FMI recaiga en una mujer europea de reconocido prestigio”, señalaron desde La Moncloa conscientes de esta circunstancia. 

2. Pertenece a un país del sur de Europa

Además, Calviño cuenta con la ventaja de proceder de un país del sur de Europa, los que sufrieron con mayor crudeza las políticas de austeridad durante la crisis económica cuando el FMI desempeñó un papel fundamental. En esta misma circunstancia se encuentra el portugués Centeno. Sin embargo, Portugal ya cuenta con António Guterres como secretario general de la ONU.

3. La escasa presencia de España en organismos internacionales

Tras la salida de Rodrigo Rato del FMI, de Ana Palacio del Banco Mundial, de Josep Borrell del Parlamento Europeo y de Javier Solana de la UE entre los años 2007 y 2009, la presencia de españoles en organismos internacionales quedó muy reducida. La situación de la economía española tampoco ayudó durante la crisis económica.

A pesar de los intentos —Miguel Ángel Moratinos intentó ser nombrado secretario general de la FAO y Luis de Guindos buscó ser presidente del Eurogrupo—, todavía hay pocos españoles en altos cargos globales. Guindos logró convertirse en vicepresidente del BCE en 2018.

El reciente reparto de cargos en las instituciones europeas dejó a España con un sabor agridulce. Josep Borrell será alto representante de la UE, un cargo de importancia, pero de menor relevancia a otros de los que había en juego, mientras que Alemania se ha llevado la presidencia de la Comisión Europea, Francia la del BCE e Italia la del Parlamento. La elección de Calviño supondría reparar en parte esa poca presencia española frente al tamaño de su economía. 

Argumentos en contra:

1. Dijsselboen parte como favorito

Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, partía como favorito en la carrera para liderar el FMI. Sin embargo, este sólido rival parece haber sido descartado como candidato por su origen canadiense y por la futura salida de Reino Unido del club comunitario, según el periódico Wall Street Journal. “Tiene el pasaporte equivocado, pero de otro modo todo el mundo le querría”, señalan fuentes comunitarias a la agencia Reuters.

Una vez que el nombre de Carney ha dejado de sonar, emerge un claro favorito para hacerse con el puesto: el socialdemócrata holandés Jeroen Dijsselbloem —que fuera presidente del Eurogrupo—, según publica Financial Times. 

Dijsselbloem es el candidato preferido por Alemania, aunque genera mucho recelo entre los países del sur de Europa, a los que acusó en su día de malgastar: “No puedo gastarme todo mi dinero en licor y mujeres y a continuación pedir ayuda”. Unas declaraciones por las que tuvo que pedir disculpas y que todavía muchos recuerdan.

2. Poca experiencia en un cargo público

La persona elegida para estar al frente del FMI debe cumplir dos requisitos fundamentales: conocimientos económicos y habilidad política. Nadie duda de la capacidad técnica de Calviño, tras su larga experiencia en altos cargos de la Comisión Europea, donde fue directora general de Presupuestos. Además, habla inglés, francés y alemán. 

Sin embargo, Calviño cuenta con escasa experiencia política, puesto que solo ha sido ministra de Economía y Empresa durante unos meses. Sus rivales tienen un mayor bagaje político. Fuentes comunitarias aseguraron a Politico que Calviño era “poco sénior” para ejercer este cargo.

3. Cambio de cromos con Centeno

El socialista portugués Mário Centeno —sucesor del holandés Dijsselbloem al frente del Eurogrupo— podría generar un consenso entre los diferentes países de la Unión Europea. “El Cristiano Ronaldo del Ecofin”, dijo el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, sobre su homólogo luso. 

Los ministros europeos podrían buscar una maniobra política para contentar a todos: convertir a Centeno en director general del FMI y a Calviño en presidenta del Eurogrupo. Una solución que probablemente España aceptaría.

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