Y de repente, llegó la segunda primavera

Se acabó la vida fértil para tener hijos, pero ahora empieza “Tu momento”.
Flores en primavera.
Flores en primavera.

Nunca dejamos de aprender, sólo hay que abrir los ojos para darnos cuenta de cuántas creencias hemos soportado como losas, hasta que alguien ha venido a contarnos que es posible vivir de otra forma. No puedo guardarme el secreto, así que yo te lo cuento y tú ya ves lo que haces con él...

Hasta ahora, decir Menopausia era sinónimo de “se te acabó lo bueno”, a no ser que los ciclos fueran dolorosos o abundantes. Si pensamos en todos los adjetivos que se le atribuyen, son negativos. Haz la prueba y, por unos segundos, párate y mira qué palabras te resuenan. Raro es que no aparezcan lindezas del tipo atrofia, canas, arrugas, michelines, sequedad, sofocos…

Para empezar a cambiar conceptos, utilizaré una nueva denominación procedente del Tao que habla del Climaterio como “la segunda primavera”, siendo la primera, la etapa de la adolescencia.

Con sólo cambiarle el nombre ya parece que estamos ante algo diferente a lo que nos habían contado hasta ahora ¿verdad?

A mí me pareció tan bonita que es la que utilizo con mis usuarias desde entonces.

Ha llegado el momento de dejar de mirarnos desde las creencias de otros y empezar a hablar con propiedad. Al igual que la primera regla recibe el nombre de Menarquia, la última es lo que realmente se corresponde con Menopausia y tendrá que pasar un año sin sangrados para poder establecerla. Estos cambios de etapa no suceden de forma drástica y el cuerpo se prepara habitualmente durante varios años, tanto para una como para la otra.

“Llega el momento de empezar a mirarse el ombligo, porque te has ganado dedicarte un tiempo”

Todo el periodo de “despedida” desde que nuestros ovarios preparan las maletas para irse de vacaciones, y los años posteriores donde viviremos sin su producción, es el Climaterio, que puede abarcar desde los 40 hasta aproximadamente los 55 años.

Los cambios que se van a producir durante ese tiempo NO van a depender sólo de la evidente disminución de estrógenos por el cierre de las fábricas. En el entorno de esa mujer pueden estar sucediendo acontecimientos vitales como la marcha de los hijos (Síndrome del nido vacío) o incluso el retorno de los mismos por tema económico/separación, cambios en las relaciones (rupturas, crisis, nuevas parejas…) o en el trabajo, o pueden producirse pérdidas de amigos o familiares porque todos vamos cumpliendo años. Si a todo esto añadimos el bombardeo constante del estereotipo de belleza impuesto, ya la hemos liado.

Ya se nos insistía, que con la regla “azul” debíamos estar haciendo el pino puente que no pasaba nada, luego nos llegaron esas imágenes de famosas que, recién paridas, salían de la clínica privada maquilladas, peinadas y posando felices con sus bebés tranquilitos. Y ahora, llegadas a este punto, no podemos permitir que arrugas o canas asomen para descubrir que seguimos dándole vueltas al sol. Todas sabemos, que no ocurre lo mismo con ese madurito cuyas canas lo hacen, incluso, más interesante.

Dependerá de cómo esté ese entorno y de cómo llegue de cargada su “mochila” con todos esos “ahora no puedo” y conflictos pendientes de resolver, los sofocos junto con el resto de posibles síntomas se llevarán de mejor o peor forma, de ahí, que la sustitución por hormona sintética NO resolverá todos los problemas de su vida.

A los médicos no se nos ha enseñado todo.

La atrofia y el dolor en las relaciones tienen muchas más soluciones y, si los fármacos que te han recetado no te acaban de ir bien, o no estás en sintonía con tu médico, cambia de profesional, plantéate una fisioterapeuta de suelo pélvico, nutricionistas, sexólogos… hay un universo más allá del gel lubricante o la pomada con hormonas. Incluso, te diría que he atendido a muchas mujeres cuyos problemas desaparecieron simplemente cambiando de pareja.

Después de haber pasado toda la etapa de crianza o cuidado de los demás, llega el momento de empezar a mirarse el ombligo, porque te has ganado dedicarte un tiempo. En consulta veo diariamente a mujeres que se excusan en no tener huecos en el día para hacer estiramientos que tanto necesitan. Desde fuera todo se ve más fácil, pero tenemos que empezar a asumir que en el tren de nuestra vida somos las maquinistas. Llegar al climaterio supone seguir disfrutando de las vistas que nos da la subida a la montaña y, al alcanzar la cumbre, momento de partir, dejaremos pesos que no necesitamos y enlentecen nuestro paso.

Se acabó la vida fértil para tener hijos, pero ahora empieza “Tu momento” ¿Qué aparcaste? ¿Meditación, montaña, pintura, escribir, baile, lectura, canto?

Mira el lado bueno, puedes tener relaciones sin miedo a un embarazo, aunque no olvides usar protección si estás con parejas nuevas para que no te regalen nada que no quieres. Es hora de descubrir alternativas que no habías probado hasta ahora, hay orgasmos mucho más allá de la relación coital y no te puedes permitir irte de este mundo sin haberlo probado. Deja de ser una vagina andante y pídele a tu pareja lo que quieres y lo que te gusta, porque no es adivino/a.

Aprende a cuidarte, lee, escucha y rodéate de personas que realmente te aporten algo, se acabó eso de “quedar bien”, ya lo hemos hecho toda nuestra vida. Ahora eres una mujer experimentada, con sabiduría, porque has aprendido mucho en el trayecto y, si te lo permites, puedes sacar la “chamana” que llevas dentro.

He tenido la gran suerte de participar en el último año en cursos que me han aportado mucho y, a través de los artículos, os lo iré contando. Agradeceré desde aquí a las organizadoras de estas cumbres por permitir este tipo de espacios y descubrirme a personas tan interesantes.

GRACIAS Sonia Herrero, Andrea Aguilar, Anna Salviá y Cristina Torrón.