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16/03/2016 07:33 CET | Actualizado 16/03/2016 11:32 CET

Las siete íes contra el acuerdo UE-Turquía

idomeni turquia ueEl acuerdo al que llegaron los jefes de Estado de los 28 países de la Unión no tiene precedente en la política europea y supone una amenaza para el derecho de asilo y para la vida de miles de personas que buscan refugio. Cualquiera de los siguientes motivos debería ser suficiente para que finalmente no se ratifique el día 18.

El acuerdo al que llegaron el pasado día 7 los jefes de Estado de los 28 países de la Unión no tiene precedente en la política europea y supone una amenaza para el derecho de asilo y para la vida de miles de personas que buscan refugio. Cualquiera de los siguientes motivos debería ser suficiente para que finalmente no se ratifique el día 18.

Es ilegal

A pesar de algunas imprecisiones y contradicciones, resulta bastante sencillo concluir que la propuesta rompe con la normativa internacional. La Convención de Ginebra establece que no se puede devolver a una persona a un país donde su vida corre peligro. No se trata de que la acogida en Turquía sea mejorable, sino de que las organizaciones de derechos humanos han documentado centros de detención y expulsiones de cientos de personas a Siria.

Además, las expulsiones colectivas son contrarias al derecho internacional, y cada solicitud de refugio debe ser estudiada individualmente. Esde 1º de Derecho de Asilo. Pero los líderes europeos parecen no haber asistido a una sola clase.

Es inmoral

Es inmoral que la única preocupación que muestran los gobernantes europeos es que no lleguen más refugiados, no que salven sus vidas. Con más de 3.700 muertos el año pasado que trataban de llegar a Europa, los líderes ni siquiera discuten la posibilidad de crear un sistema de rescate real o de vías seguras para que los que huyen de la guerra no tengan que pagar una fortuna por jugarse la vida.

Es insostenible

El número de personas obligadas a huir de sus hogares en el mundo no deja de crecer. Más de 60 millones, según los últimos cálculos. Pagar a países vecinos para que -supuestamente- los retengan y no lleguen a nuestras fronteras no soluciona nada. Aunque solo fuera por puro interés, sería más efectivo centrar los esfuerzos en terminar con los conflictos y luchar contra las causas de los desplazamientos.

Es inútil

Si algo ha quedado demostrado es que la idea de levantar muros y alambradas no sirve de nada ante personas que no pueden mirar atrás porque huyen para salvar sus vidas y las de sus familias. De llevarse a cabo las medidas anunciadas, sólo falta por saber qué ruta -seguro que más peligrosa- deciden emprender los refugiados, y así, cuántos ingresos más irán a parar a las mafias.

Es injusto

Dentro del despropósito general que supone el acuerdo, más propio de una casa de subastas que de una reunión entre Estados, destaca la medida de devolver a Turquía a los sirios que han arriesgado su vida para llegar a Europa. Además de saltarse la normativa internacional al respecto, que la cifra de reasentamientos de sirios a Turquía dependa del número de las devoluciones que se realicen de sus propias compatriotas no sólo es un absurdo, sino particularmente cruel.

Es incoherente

La propuesta de intercambiar derechos y, en definitiva, vidas humanas, por intereses estratégicos y económicos, es un ataque frontal a todo el discurso de la Unión Europea como referente en derechos humanos. El nacimiento del proyecto europeo nace de un convencimiento: que no vuelva a pasar el horror de la II Guerra Mundial. El acuerdo, no sólo da la espalda a víctimas inocentes, sino que es una traición a los propios valores de la UE.

Y si estos motivos no fueran suficientes, sólo esta imagen tomada estos días en Idomeni debería bastar para convencer a los líderes europeos de no ratificar el acuerdo y empezar a buscar soluciones reales. Están nuestros valores y miles de vidas en juego.

CEAR ha puesto en marcha una recogida de firmas a través la campaña #UErfanos para exigir que la UE respete los derechos de las personas refugiadas y evitar más muertes en el Mediterráneo.