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09/01/2014 07:41 CET | Actualizado 10/03/2014 10:12 CET

Vosotros, la esperanza

Vivimos en una sociedad donde los Derechos de los niños y niñas aún no están garantizados y donde las distancias entre ricos y pobres aumentan más cada día.

Se hace necesario, más que nunca, cuidar de la esencia de la esperanza. Introducir a la infancia en el centro del corazón de la sociedad.

La pobreza generalizada, las enfermedades, los conflictos y el cambio climático, obligan día a día a millones de niños y niñas a dejar sus hogares, a trabajar en las calles, en las casas, granjas y minas o aún peor a ser víctimas sexuales y a participar en grupos armados de conflictos que no entienden.

Forzados a vivir en soledad y en condiciones extremadamente precarias, no logran alcanzar un desarrollo pleno, mutilando así tempranamente a sus sociedades.

Estamos en un mundo convulso y en cambio.

Es verdad que ahora mueren menos que hace veinte años, pero aún no es suficiente, no se puede permitir que más de ocho millones mueran al año, cerca de veinte mil -menores de cinco años- al día.

En los últimos años hemos visto desastres naturales sin precedentes y nuevos conflictos armados. Una situación de inseguridad constante generalizada: Siria, Filipinas, Haití, Pakistán, Libia, Siria, Túnez, Egipto, Kenia o Somalia, son alguno de los ejemplos.

Más que nunca hace falta una acción amplia, conjunta y solidaria.

Todos son los Días del Niño

Pese a ser las personas más vulnerables del mundo, ellos, son los pilares esenciales de la construcción social. Pero necesitan nuestra mirada, nuestra atención y el apoyo necesario para modificar su situación actual, en la que millones de niños viven en condiciones de auténtica supervivencia.

Sin acceso a los servicios y a las necesidades más básicas de alimentación y salud, son víctimas fáciles de las enfermedades, la malnutrición y la muerte.

Sometidos a situaciones de permanente inseguridad, objeto de malos tratos y violencia... víctimas sociales con sus hogares desintegrados, sin un ejemplo tutelar, sin afecto, alejados muchas veces de sus comunidades y familias, privados del derecho a jugar, sin escolarizar o apartados tempranamente de la escuela, convierten el trabajo en su primera actividad.

Obligados a participar en conflictos bélicos, sometidos a explotación y al abuso sexual...inconfesado muchas veces por el miedo al estigma y las represalias.

Víctimas del tráfico y la trata, convertidos en esclavos, vendidos como objetos, quedan a la deriva. Desamparados e imposibilitados para lo que a su edad corresponde ven entorpecido su desarrollo, convirtiéndose en adultos antes de tiempo.

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La exposición: (Hasta el 12 de enero de 2014 en el Museo de América)

Vosotros, la esperanza no se presenta como una narración de historias personales. Es un trabajo de sensibilización, una visión panorámica, recogida a través de treinta países de África, Asia, América y Europa.

Una colección de 50 imágenes utilizadas como vehículo para la denuncia de la grave situación actual de la infancia en el mundo.

Es un intento de unir sus voces para que sean escuchados y puedan convertirse en seres activos en la construcción de la sociedad.

Una llamada a la reflexión para frenar la espiral sin fin de la pobreza, la desigualdad, la marginación y la explotación que impunemente conducen a generaciones a la exclusión social, imposibilitando a sus sociedades para el desarrollo.

La defensa y la correcta construcción de la infancia es la raíz de la formación social y para ello no sólo bastan las buenas intenciones. Se hace necesario huir del autoengaño y de la retórica de las proclamas políticas y sociales que exaltan los Derechos de la Infancia.

No bastan los Días del Niño que solo perpetúan sus condiciones de marginalidad. Hay que pasar a la acción para que esos Derechos, lejos de una declaración de intenciones, se conviertan en un ejercicio efectivo.

Sin el apoyo de los Estados y de las Familias, muchos de ellos crecen a la deriva.

Vosotros sois su esperanza.

EL HUFFPOST PARA HONEST