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13/01/2015 07:28 CET | Actualizado 14/03/2015 10:12 CET

Siglos de terremotos en Haití

Además de invasiones y desastres naturales, Haití ha sufrido aislamiento. Para la reconstrucción, es necesario crear conexiones. En mi carrera como actor he aprendido que las historias cambian el modo en que las personas ven el mundo. Y en Haití, poco a poco va surgiendo una historia.

Tras haber conseguido la independencia en 1791, Haití experimentó una serie de seísmos sociales durante el siglo XX, al mismo tiempo que muchos de sus agricultores se vieron afectados por diversos factores políticos, sociales, económicos y medioambientales. Un amplio porcentaje de la población se congregó en las ciudades, saturando la infraestructura urbana. Gran parte de la tierra y el poder de Haití recayó en manos de unos pocos. El declive de la economía rural debilitó la capacidad de Haití para autoabastecerse. La nación se vio vulnerable en su lucha.

Después del terremoto de 2010, la masificación de Puerto Príncipe llevó a condiciones letales. Las noticias se centraron en el sufrimiento de la ciudad, plagada de escombros, y muy pocas informaron sobre el Haití rural. Muchas personas no piensan en los paisajes verdes y montañosos cuando piensan en Haití, que resulta ser un país más montañoso que Suiza. La tierra alpina, perfecta para el cultivo de los valiosos granos de café a gran altitud, es sólo uno de los activos que podría desatar la independencia económica de Haití y la estabilidad de su pueblo.

Fundé mi empresa, Laughing Man Coffee & Tea, como una compañía centrada en formar sociedades cooperativas con pequeños agricultores del mundo en desarrollo. Para el quinto aniversario del terremoto de Haití, Laughing Man Coffee & Tea quería ofrecer productos que atrajeran la atención hacia los agricultores haitianos. También queríamos encontrar la forma de conectar con empresas haitianas de forma que otras pudieran emularlas. Aunque hay muchas herramientas prometedoras, los productores de café de comercio justo necesitan más que un recaudador de fondos. Necesitan contar su historia. Hemos llegado a un acuerdo con una nueva red social, Collaboration Quests, que facilita proyectos de mejora en todo el mundo. Collaboration Quests funciona como una plataforma virtual en la que gente de todo el mundo puede unirse para compartir ideas e información y formar asociaciones.

A través de Collaboration Quests, contactamos con Marie-José Garner, consultora del Ministerio de Finanzas. "Los agricultores de Haití no suelen poseer el terreno, por lo que a veces ceden el 50% de sus beneficios a propietarios que normalmente son extranjeros o miembros del gobierno", explicaba Garner. También nos informó de que trabajando juntos, los agricultores pueden formar cooperativas para conseguir la certificación de comercio justo y tener acceso a unos mercados que paguen mejor. Con el tiempo, el ahorro dará a muchos agricultores estabilidad financiera e incluso les permitirá adquirir las tierras que lograron tras las revueltas de esclavos de 1791 que hicieron tambalear los cimientos del colonialismo y la opresión. Deben surgir reformas políticas en Haití; pero, además, he descubierto que accediendo a los mercados de comercio justo, los agricultores podrían obtener mayores beneficios y empezar a ahorrar dinero para comprar sus propias tierras. No obstante, primero tendrían que conseguir el certificado de comercio justo.

¿Por qué la certificación es un obstáculo? En primer lugar, porque es cara. Muchos agricultores no se pueden permitir pagar las tasas anuales, los gastos de viaje a las agencias de certificación, las inspecciones y las evaluaciones. Los agricultores pobres de todo el mundo que emplean prácticas tradicionales se ven, por irónico que parezca, en desventaja en la competición.

Los agricultores están llenos de recursos. Organizarán y formarán cooperativas para gestionar los costes aunque tengan que hacer frente a la resistencia, al vandalismo y las amenazas de los depositarios del status quo. Sin embargo, aunque los pequeños agricultores ganen la batalla para conseguir la certificación, no servirá de nada si no pueden encontrar proveedores.

Además de las invasiones, intervenciones y desastres naturales, Haití ha sufrido aislamiento. Construir conexiones forma parte de la reconstrucción. Michelle Jean, fundadora de una empresa llamada Zesa Raw, también participó en el debate que iniciamos mediante Collaboration Quests. Ella remarcó la ironía a la que se enfrentan los pequeños productores de café en Haití: generan un producto de alta calidad y valor en unas condiciones de crecimiento casi ideales, pero sólo ganan "una fracción por sus cosechas", pues no pueden llegar a los mercados que les pagarían un precio justo. Zesa Raw espera "mejorar el canal de exportaciones y darles acceso a la certificación y formación". La calidad de los productos de Zesa Raw nos impresionó tanto que pedimos un cargamento para venderlo en Laughing Man como oferta especial por Navidad. Con las colaboraciones y el intercambio de información, Laughing Man, Marie-José Garner, Zesa Raw y los agricultores haitianos trabajan juntos para reconstruir Haití cinco años después del terremoto.

Poco a poco, va surgiendo una historia: los pequeños agricultores luchan por mantener su independencia, por adquirir su propia tierra y romper con las prácticas opresivas que les han empobrecido durante siglos, mientras que los emprendedores sociales buscan redefinir la forma en que concebimos el comercio. Mi carrera como actor me ha enseñado que las historias cambian el modo en que las personas ven el mundo. Espero que plataformas como Collaboration Quests, cuyo lanzamiento público es en enero, también te permita a ti contribuir con esta historia.

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense de The Huffington Post y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano