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20/09/2012 10:12 CEST | Actualizado 19/11/2012 11:12 CET

Las cifras detrás de las declaraciones crispadas a favor y en contra del independentismo catalán

Ni los catalanes son tan pedigüeños y tan quejicas como se les está pintando desde algunos sectores ni el resto de la economía española es un desastre causante de todos los problemas de Cataluña.

"Cataluña se ha cansado de España por las dificultades que ha tenido para prosperar y España se ha cansado de Cataluña porque tiene la sensación de que siempre se queja y siempre pide. Y a esto hay que darle solución".

Artur Mas, presidente de la Generalitat

"Hoy Galicia paga, y Catalunya pide".

Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta de Galicia

Frases como estas se vienen sucediendo en los últimos días, con intervención regia incluida, y es probable que se multipliquen con la visita del presidente de la Generalitat, Artur Mas, al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Independientemente de la postura defendida por cada uno, el común denominador de todas ellas es el menosprecio implícito hacia el otro: o estás conmigo o estás contra mí. Pero, ¿hasta qué punto la realidad es así?

Ahí van un par de ejemplos de que la realidad nunca es tan simple como se pinta cuando se estira la cuerda en el discurso político.

¿Galicia paga y Cataluña pide? ¿Los catalanes siempre se quejan y siempre piden sin razón?

O al menos eso es lo que parece por las declaraciones de Feijó. Sin embargo, la realidad es que según los datos de la liquidación del sistema de financiación de 2010 publicados por el Ministerio de Hacienda, Cataluña es la tercera comunidad autónoma con mayor capacidad fiscal, mientras que, tras aportar al resto de regiones, baja hasta la octava posición en recursos fiscales disponibles.

Por su parte, Galicia -por seguir con la analogía planteada por Feijóo- que ocupa el undécimo puesto en cuanto a financiación, sin embargo es la séptima en recursos fiscales disponibles después. Por tanto, parece injusto argumentar que los catalanes piden una reforma del sistema de financiación sin razón.

En este ranking, otras comunidades como Madrid o Baleares, que ocupan el primer y segundo puesto en capacidad fiscal, también aportan más de lo que reciben. De hecho, ocupan el décimo y noveno puesto en recursos fiscales disponibles. No obstante, esto no cambia un ápice el hecho de que en Cataluña se recaudan más impuestos de los que luego vuelven a Cataluña. El sistema es así, y los catalanes están en su perfecto derecho de pedir que se cambie.

¿Cataluña no prospera por culpa del resto de España?

Así parece desprenderse de las palabras de Mas. Y sin embargo, de acuerdo a datos provisionales publicados por C-Intereg Ceprede y recogidos por La Voz de Barcelona, la economía catalana tiene una relación provechosa con el resto de España. De hecho, el superávit que obtiene de sus intercambios comerciales con el resto de regiones españolas sirve a Cataluña para compensar el déficit de su comercio con el resto del mundo.

Concretamente, en 2011 la economía catalana vendió 22.684 millones de euros más de los que compró al resto de España, mientras que compró 15.325 millones más de los que vendió al resto del mundo. Desde este prisma, parece injusto insinuar que España es un lastre para Cataluña.

Desde luego, lo anterior sólo son dos ejemplos de una ecuación mucho más compleja que debería incluir entre otras tantas variables las dificultades que atraviesa España para financiarse, la propia deuda que arrastra Cataluña, la gestión que se hace no sólo de los ingresos sino también de los gastos o lo que invierte el Estado en Cataluña en relación a lo que esta comunidad aporta. No obstante, en cualquier caso parece que ni los catalanes son tan pedigüeños y tan quejicas como se les está pintando desde algunos sectores ni el resto de la economía española es un desastre causante de todos los problemas de Cataluña.

La pregunta entonces sería: ¿Por qué incendiar el discurso político con insinuaciones que sólo fomentan el odio y el enfrentamiento entre regiones? Cada cual tiene derecho a defender su postura y la gente tiene derecho a sentirse español, catalán o lo que le venga en gana. Es un derecho y debería poder votarse en las urnas. Las votaciones no son lo que sobran en una democracia, lo que sobra son los insultos.

Nota: El objetivo de este blog es tratar de contrastar con hechos declaraciones exageradas o inexactas. Si escuchas, lees u oyes alguna declaración de este tipo, envíamela por Twitter a @InakiHdez y trataré de contrastarla.

Nota del editor: Este artículo ha sido modificado desde su publicación a petición del autor. Donde ahora se lee "En este ranking, otras comunidades como Madrid o Baleares, que ocupan el primer y segundo puesto en capacidad fiscal(...)", antes se mencionaba "recursos fiscales disponibles".