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07/05/2014 15:08 CEST | Actualizado 07/07/2014 11:12 CEST

Wawrinka se despide del Mutua Madrid Open

Acaba de arrancar y el Mutua Madrid Open se ha quedado sin la sal imprescindible en cualquier ensalada: Djokovic decidió no disputar el torneo por una lesión en su brazo derecho y el martes Roger Federer (en plena resurrección) renunció por el nacimiento de sus mellizos.

Acaba de arrancar y el Mutua Madrid Open se ha quedado sin la sal imprescindible en cualquier ensalada: Djokovic decidió no disputar el torneo por una lesión en su brazo derecho y el martes Roger Federer (en plena resurrección) renunció por el nacimiento de sus mellizos. Con estas bajas -de profundo calado- y la derrota de Wawrinka a manos del imberbe austriaco Thiem, Ferrer y Nadal se han quedado como los principales favoritos para levantar el trofeo el próximo domingo. El ganador de 13 títulos de Grand Slam debuta hoy ante el argentino Juan Mónaco.

El número tres del mundo, Stanislas Wawrinka, dijo adiós a Madrid tras ver cómo un desconocido que venía de la ronda previa, Dominic Thiem, le remontaba un partido que aparentemente tenía controlado (1-6, 6-2 y 6-4). El tenista de moda, como así le calificó el speaker por megafonía en su presentación, no dio opción a debate en el primer set; sin embargo, en el segundo parcial la refriega se decantó del lado de su oponente por un contundente 6-2. Hubo que esperar hasta el agónico tercer set para dilucidar el ganador: el chico de veinte años desarmaba con su temible revés a una mano al veterano y ganador en Montecarlo por 6-4. Sorpresa mayúscula que deja una herida mortal en un Master 1000 huérfano de varias de las principales espadas tenísticas.

Wawrinka se vio desarbolado por el joven austriaco Dominic Thiem. Foto: J.M.

Ferrer pasa apuros para clasificarse

El alicantino, por su parte, entró frío a la pista, desconcertado por las bajas del número 2 y número 4 del mundo y por su tempranera eliminación en el Conde de Godó. Por más que no quiera mirar más allá del próximo partido -un discurso que el entrenador del Atlético de Madrid, Diego Pablo Simeone, ha puesto de moda-, lo que sí es cierto es que el cuadro que se ha quedado con las ausencias de los titanes Federer, Djokovic y Wawrinka es un guiño claro para que el tenista de Jávea luche por el título con firmeza y no escatime esfuerzos pensando en Roland Garros.

Si bien, el encuentro ante su compatriota Albert Ramos no fue todo lo sencillo que se presumía. Ferrer tuvo que tirar de galones para imponerse en un extenuante partido (7-6, 5-7 y 6-3). El número cinco se buscaba a sí mismo a lo largo del duelo mientras Ramos le exigía un esfuerzo con cada golpe, una carrera más. A pesar de estar acostumbrado a esta dinámica de juego, Ferru no se terminaba de encontrar cómodo en la pista. Su rival no le daba oportunidades con su saque y él sufría para mantener el suyo. Las cartas indicaban que el duelo se decidiría en la muerte súbita, pero el de Jávea se procuró dos bolas de break y quebró el servicio de su oponente en el octavo juego del tercer set de un partido muy parejo. Ferrer, paciente como siempre, peón y a la vez capataz, ratificaba su quiebre en el siguiente servicio. Victoria y clasificación necesaria para alejar fantasmas.

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