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15/03/2018 07:39 CET | Actualizado 15/03/2018 07:39 CET

Siria: donde una crisis eclipsa a otra

Niños sirios recién llegados con su familia a su 'nuevo hogar', una improvisada tienda en el campo de refugiados de Idlib, en la provincia de Alepo.
Omar Haj Kadour/MSF
Niños sirios recién llegados con su familia a su 'nuevo hogar', una improvisada tienda en el campo de refugiados de Idlib, en la provincia de Alepo.

Abu vivía en Elhos, un distrito rural al sur de la provincia de Alepo. A principios de año reunió las pocas pertenencias que podía cargar y huyó con su esposa, sus seis hijos y otras 20 familias hacia las proximidades de la frontera turca. Unas 360 aldeas quedaron abandonadas tras el recrudecimiento de los bombardeos y los ataques aéreos. Abu construyó su tienda con pilares de hierro cubiertos con mantas y bolsas de plástico.

Um tiene 60 años y recuerda perfectamente lo que sufrieron hasta llegar a Hazano, en la zona rural de Idlib, la última gobernación bajo control de las fuerzas de la oposición: "El viaje hasta aquí fue como viajar a través de la muerte. No teníamos otro lugar adonde ir. La carretera estaba plagada de automóviles, los aviones de guerra surcaban el cielo una y otra vez, y las bombas caían a un lado y otro".

21 clínicas o centros de salud afectados directa o indirectamente por la ferocidad de los bombardeos desde finales de diciembre hasta la fecha

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Desde que comenzó la guerra, más de 1,2 millones de desplazados han buscado refugio en Idlib, en el norte de Hama y en la zona rural de la provincia de Alepo. Más del 25% de los desplazados llegaron en apenas seis semanas, entre finales del año pasado y principios de 2018, cuando se recrudecieron los bombardeos

Como Abu y Um, la mayoría proceden de zonas rurales y muchos han llegado a lomos de su tractor o en camiones. Si han tenido suerte, han podido llevarse consigo cabras, aperos de labranza u objetos de valor que puedan vender. Si no, han llegado con las manos vacías a algunos de los más 150 asentamientos improvisados que salpican una provincia eminentemente rural.

Idlib se ha convertido en una bolsa que acoge desplazados procedentes de las distintas ofensivas (del este de la ciudad de Alepo ayer; quizás mañana de Guta Oriental) que se suceden en una guerra que va a entrar en su octavo año. La ferocidad de los ataques aéreos y de los combates sigue siendo el denominador común. Como muestra: 21 clínicas o centros de salud afectados directa o indirectamente por los bombardeos desde finales de diciembre hasta la fecha.

El conflicto puso fin a las vacunaciones de rutina en las zonas controladas por la oposición y los casos de sarampión y de polio ponen en evidencia el derrumbe del sistema

"El frío se filtra por todos lados", se lamentaba Abu cuando instaló su tienda directamente sobre el suelo, siempre húmedo y cubierto de escarcha. Precisamente, la falta de abrigo y refugio es una de las necesidades más urgentes de una población que, en muchos casos, ya ha tenido que abandonar su hogar o el campamento que los acogió en más de una ocasión.

Las personas que llegaron en la última oleada se asentaron en pequeños campos en función de sus clanes de origen. Estos desplazados son especialmente vulnerables y han padecido graves carencias durante todo el invierno. Todavía hoy falta agua, las condiciones de saneamiento son deplorables y el riesgo de brote de una epidemia de sarampión o de alguna enfermedad relacionada con las condiciones de vida es alto.

Mi compañero Mohammed Yaakoup, médico del equipo móvil de Médicos Sin Fronteras, encontró en su visita al campo de desplazados de Al Rahman numerosos pacientes con enfermedades crónicas que hacía más de un mes que no tomaban su medicación y a niños que llevaban años sin ser vacunados.

MSF
Un equipo médico móvil de MSF atiende a niños en el campo de refugiados de Al Rahman, en Idleb.

El conflicto puso fin a las vacunaciones de rutina en las zonas controladas por la oposición y los casos de sarampión y de polio ponen en evidencia el derrumbe del sistema. Esta es una de nuestras principales preocupaciones y fue lo que nos motivó a ser la primera organización humanitaria en desarrollar campañas masivas de inmunización en zonas controladas por la oposición. Precisamente, en apenas dos semanas vamos a poner en marcha una nueva de vacunación para proteger contra el sarampión y el neumococo dirigida tanto a la población local como los nuevos desplazados y los evacuados del este de la ciudad de Alepo.

No es paz lo que viven los desplazados de Idlib o quienes sufren el asedio de Guta Oriental. La guerra mantiene los mismos niveles de crueldad y violencia que tenía hace dos o tres años

¿Una transición sin paz?

Si algo nos ha enseñado la guerra de Siria es que el deterioro siempre puede ir a más. Las previsiones y los movimientos de frentes nos hablan de que en las próximas fechas es probable que lleguen 100.000 nuevos desplazados.

Con las fronteras de los países vecinos selladas y sin válvulas de escape ni vías por las que salir, los desplazados de Idlib son cada vez más numerosos en un territorio cada vez más reducido, con menos servicios y donde las tensiones internas entre los grupos de la oposición han dado lugar a combates entre supuestos aliados.

En los últimos meses, el concepto transición se ha venido repitiendo en diversos foros y discusiones sobre las perspectivas del conflicto en Siria. Desconcierta escuchar una palabra que nos remite a tiempos de paz. Pero no es paz lo que viven los desplazados de Idlib o quienes sufren el asedio de Guta Oriental. La guerra mantiene los mismos niveles de crueldad y violencia que tenía hace dos o tres años. La gente sigue huyendo de sus casas, el conflicto está lejos de terminar. ¿Transición? ¿Hacia dónde?

MSF

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