cocina latina

La tenemos en la piel, el cabello, el recubrimiento de la retina, el oído interno e incluso en el cerebro. Y en alguna parte más. Y para ello no hace ni siquiera falta que hayamos probado unos chipirones. La tinta, como la sangre, nos viene de fábrica.
Propongo en el blog unas recetas para los partidos. Para los de fútbol, se entiende. A los otros que les vayan dando. En principio eran para el Barça-Madrid, pero dado que aún queda mucha liga y que tenemos a la vista partidos de la selección, creo que aún les queda mucho recorrido.
El tequila se ha fabricado en México durante cuatrocientos años y toma su nombre del pueblo homónimo ubicado en el estado de Jalisco. Es la bebida popular de México, pero también ha llegado a la mesa de todas las clases sociales alrededor del mundo.
Tras unos callos con garbanzos bien (pero bien) de guindilla, tengo un arrebato místico y de repente lo veo claro. No es que nos muramos, es que no funcionamos bien y nos reinician. Esa certeza me lleva a una profunda revelación teológica: como sospechaba, dios es informático.
Hoy me levanto con el día antropológico y descubro una nueva raza en Twitter: esos community managers que tuitean siempre animosos y felices como si estuvieran teniendo un permanente orgasmo.
En estos momentos la restauración, como otros sectores dedicados al ocio, está pasando por serios problemas, y no precisamente por no haber sabido atender bien sus necesidades o por precios que superen los 50 u 80 euros.
¿Por qué la manía esa de algunos restaurantes de empeñarse en ponerle a todos los platos una espumilla como de baba? En la comida de hoy había espumilla en el aperitivo (una almeja cruda que parecía que estaba dándose un baño relajante). Era como la maldita fiesta de la espuma de una discoteca.
Son muy ricas en fibra y casi no contienen grasa -poseen un alto porcentaje de ácidos grasos insaturados, omega3-. Algunas especies, además, son muy ricas en proteínas. Son conocidas también por ser una fuente natural de numerosos minerales.
Los veraneantes empiezan a marcharse. Los finales de agosto son siempre un poco melancólicos y desasosegante. Y no puede uno evitar hacerse preguntas. Por ejemplo ¿qué nueva parida en fascículos coleccionaremos en septiembre?
Las visitas al súper son una fuente inagotable de conocimiento. Estoy comprando cosas para la cena y oigo: "hoy comida suavecita que he pillado una gastronomitis". Desconocía esta enfermedad, pero resulta prometedora.
A mí eso de la Gastronomía (con mayúsculas, por favor) me resulta de las cosas más aburridas del planeta. En realidad a mí la gran cuestión gastronómica (con minúscula) que me quita el sueño es ¿por qué los restaurantes de lujo odian las patatas fritas?
Afortunadamente no soy crítico gastronómico y no tengo que escribir cosas raras, así que puedo decirlo sin adornos: me lo pasé pipa. Entre otras cosas por descubrir a un tío que no necesita bogavantes, langostas, ni peces exóticos para hacer maravillas.
JUEVES: Me entra un monazo curioso de comer salmorejo. Me voy al súper y compro uno de brick. Pero claro, soy genéticamente incapaz de comprar algo de comer, por muy precocinado que esté, y no tunearlo.
DOMINGO: Te levantas en un país pringadillo y te acuestas en uno campeón de Europa. Mola. Queda mucho por hacer, pero por algo se empieza. Ahora que llueva en Valencia. Por favor.
Compra en el súper tu brick de gazpacho preferido (el gazpacho del súper es como los culos, cada uno tiene su favorito). Al llegar a casa, pica muy picado un diente de ajo y machácalo bien en el mortero con un poco de sal gruesa...