crisis del euro

El euro, como sucede entre el Real Madrid y el Barça cada poco tiempo, juega en 12 días su enésimo Partido del Siglo. El
La intensidad y la complejidad de la crisis están generando no sólo la transformación de algunas de las principales herramientas de política económica, sino también la existencia de anomalías financieras. Entre ellas, que los tipos de interés sean negativos. ¿Es posible? ¿Qué significa? Como hoy ha demostrado el BCE, sí, los tipos de interés pueden situarse por debajo del 0,0%.
El destino de Europa depende en gran medida de la cuestión aparentemente técnica del excesivo valor actual del euro frente al resto de divisas importantes, una situación que no es más que el reflejo del desacertado vacío estratégico de la zona euro, la única zona monetaria suficientemente suicida.
La "mutualización parcial del seguro de desempleo en Europa" podría convertirse en una de las medidas estrella de la UE. Cuando un país está en bonanza, contribuiría al fondo para que otro que esté en peor situación pueda garantizar a sus ciudadanos un seguro mínimo, quedando protegidos.
Doce meses después, sin que ningún gobierno haya tenido que recurrir a esta herramienta, se acepta que la aprobación de las OMT (Operaciones Monetarias de Compraventa) ha sido la mejor decisión para aplazar el riesgo de ruptura de la Unión Monetaria Europea. Sí, para aplazar, porque no creo que el riesgo se haya eliminado del todo.
Conviene recordarlo: no se puede construir un proyecto político sin ciudadanos. La Europa de los tecnócratas ha terminado por dejar en un alarmante segundo plano a los ciudadanos de carne y hueso. La homologación socieconómica de los europeos ya no tiene visibilidad ni como utopía.
2013-01-09-portada_frayluisleon2.jpgAsí no podemos seguir. Lo ve y lo sabe todo el mundo: literalmente, EE UU, China, Brasil, México y el resto de los grandes actores globalmente relevantes.
2012-12-18-portada_merkel_caricaturaLa UE no se hace sólo en el manejo del euro o de la Unión Bancaria: habrá de hacerse sobre todo con una defensa activa de los derechos y libertades de los 500 millones de ciudadanos europeos.
Desde hace algunas semanas, varios diputados al Parlamento Europeo, comisarios europeos e, incluso, miembros de los diferentes Gobiernos de la UE estamos preocupados por otro fenómeno que nos está obligando a replantearnos las prioridades, la legitimidad democrática.
En lugar de reformas reales y necesarias y responsabilidad fiscal, estamos aplicando una sobredosis de austeridad que lo que aborda son los síntomas, más que las causas, de los males económicos que aquejan a Europa. En lugar de recompensar unos esfuerzos sobrehumanos, se nos condena por nuestras deficiencias. En lugar de comprensión, tenemos insultos.