milagros

Casi 10 meses y tres operaciones después, Vanellope puede conocer su casa, operada de su malformación y a la espera de que le construyan una caja torácica.
Cayó sobre un taxi que ha quedado destrozado.
Quien diga que los milagros no existen está mintiendo. La vida, muchas veces, es cuestión de detalles. Y la muerte depende
El papa Francisco se sorprendió este fin de semana al enterarse de que, supuestamente, la sangre de San Genaro, patrón de
Creerse o no el dogma cat√≥lico de la Inmaculada Concepci√≥n es una cuesti√≥n estrictamente personal. Ahora bien, que en pleno siglo XXI sea a√ļn d√≠a festivo en el calendario civil de un pa√≠s cuya Constituci√≥n declara que ninguna confesi√≥n tendr√° car√°cter estatal es un desprop√≥sito.
El cient√≠fico brit√°nico Stephen Hawking ha subrayado en Espa√Īa la importancia de contar con "licenciados con formaci√≥n cient√≠fica
De cualquier modo y, dada la escasez actual de milagros, pediría a mis colegas no fundamentalistas que borren del vocabulario la palabra milagro. Expresiones como "haría falta un milagro" o "sería un milagro" no son infrecuentes en boca de un médico al dar malas noticias y tal vez despierten sin quererlo la esperanza infundada que lleve a los creyentes a prolongar su agonía. Evitémoslo.
En este mundo tan cartesiano, tan pragm√°tico, tan materialista, las teor√≠as conspirativas son nuestra √ļnica ventana a otras realidades posibles, a ficciones de dif√≠cil comprobaci√≥n; un poco de l√≠rica en esta existencia tan prosaica. Nos evocan el mundo misterioso y fascinante de los milagros.