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La ausencia de mayorías claras tras las elecciones del domingo hace necesario el acuerdo entre formaciones antagónicas.
Legitimado por el resultado electoral en las europeas y cada vez más líder de la política italiana, Renzi tendría según muchos la fuerza y la capacidad necesarias para conseguir un cambio de rumbo de la política de austeridad de Merkel y de las principales instituciones europeas.
La sucesión de Renzi a Letta, si se produce, es un paso muy grave para la República. Sean cuales sean las razones para apoyarla o desearla, cuando culmine, nos encontraremos con el tercer primer ministro no elegido desde 2011. Y eso significa que estamos estupendamente encaminados hacia la conversión de Italia en una República Oligárquica, caso único en Europa.
Mientras los críticos de Berlusconi festejan y sus seguidores se dividen entre la desesperación y el deseo de venganza, lo que resulta evidente es que, una vez más, el debate político en Italia sigue girando en torno a la figura del magnate milanés.
El expresidente del Gobierno italiano Silvio Berlusconi considera que se perpetrará "un golpe de Estado" si se vota su expulsión
Existe en Italia una crisis económica y fiscal que los Gobiernos de gran coalición como el actual, o el que le precedió del senador Mario Monti, pueden solo parcialmente aliviar con medidas a corto plazo. Existe, sin embargo, una crisis todavía más profunda que es la decisional.
La reprimenda del presidente italiano podría aplicarse también a nuestros parlamentos y en general a todos los representantes que han perdido el pulso de la calle y que parecen encantados de haberse conocido. Y muy especialmente a una izquierda que anda más desnortada que nunca, perdida en sus laberintos internos.