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30/10/2013 07:20 CET | Actualizado 29/12/2013 11:12 CET

¿Y si hacemos la fiesta del alquiler de cine?

Más de 1.500.000 espectadores abarrotaron las salas de cine. Pero ¿cómo es posible que todos los focos se pongan sobre las salas? ¿Es que a nadie le ha llamado la atención que, además del precio, hay otra razón poderosísima para que millones de españoles no puedan ver cine pagando?

KIKO HUESCA/EFE

Me sorprende la miopía con que se ha analizado el éxito de la fiesta del cine de la semana pasada. Sí, más de 1.500.000 espectadores abarrotaron las salas e incluso provocaron colas, cosa que me alegra mucho por todos. Pero ¿cómo es posible que todos los focos se pongan sobre las salas de cine? ¿Es que a nadie le ha llamado la atención que, además del precio, hay otra razón poderosísima para que millones de españoles no puedan ver cine pagando? ¿No adivinas a qué me refiero, querido lector...? Te lo contaré con dos estadísticas sencillitas:

  1. La media de nacimientos en España en los últimos 10 años es de unos 450.000 bebés. Luego, unos cinco millones de hogares tienen algún hijo menor de 10 años. Y otro dato complementario: según el módulo de conciliación familiar de la Encuesta de Población Activa de 2010, que analiza a 30,88 millones de personas de entre 16 y 64 años, hay 9,76 millones con al menos un hijo (propio o de la pareja) de 14 o menos años que vive en el hogar.
  2. De las 10 películas más taquilleras en los cines españoles en 2012, sólo dos se pueden alquilar hoy, cuando muchas se estrenaron hace más de un año. Esta es la lista, según el Ministerio de Cultura, y este es el resultado de mi búsqueda en iTunes y otras plataformas de alquiler legales (Wuaki.tv y Filmin):

1. Lo imposible: se puede comprar en HD por 13,99€.

2. Amanecer II: en alquiler en HD por 4,99€.

3. Las Aventuras de Tadeo Jones: comprar en HD por 11,99€.

4. El Hobbit, un viaje inesperado: comprar en HD por 13,99€.

5. Intocable: en alquiler en HD por 3,99€.

6. Marvel, Los Vengadores: comprar en HD por 16,99€.

7. Ice Age 4: comprar en HD por 16,99€.

8. Brave (Indomable): comprar en HD por 16,99€.

9. Tengo ganas de ti: comprar en HD por 12,99€.

10. El caballero oscuro. La leyenda renace: comprar en HD por 12,99€.

Sólo dos de esas 10 más vistas de 2012 se pueden alquilar. Esto, en España, pero la estadística es tozuda si nos vamos al mercado estadounidense y vemos los datos al revés, pues hay una sorprendente coincidencia: de las 10 películas más pirateadas, sólo 2 están disponibles para alquilarse.

¿Qué pasa si relacionamos esas dos estadísticas, la de familias con hijos pequeños y la de la imposibilidad de que puedan alquilar películas para ver en su casa, y le echamos unas gotitas de sentido común? Veamos un par de ejemplos facilitos:

¡Vamos al cine!

Una de esas cinco millones de parejas de españoles que tienen un niño de menos de 5 años ve las entrevistas a actores de la última peli de estreno en un programa cualquiera de televisión, como El Hormiguero, o un telediario en el que hablan con los protagonistas. Está pasando estos días con Las Brujas de Zugarramurdi, de Álex de la Iglesia: ha habido promoción de la cinta en todos sitios. Así que a esa pareja les entra el gusanillo, y él, José, le dice a ella: "¡Ana, vamos al cine a verla!". Y Ana echa cuentas: "Si vamos a la sesión de las 22h, y llegamos una hora antes para picar algo rápido y que el plan sea redondo, entonces tenemos que salir de casa a las 20h". Con suerte, consiguen un/a canguro que venga por su cuenta y cuide del peque o de los peques desde las 20h. Salen del cine y llegan a su casa sobre la 1am (sin tomar copa ni nada, claro), justo a tiempo para que uno de los dos miembros de la pareja se quede en casa y el otro se empampane con el coche a dejar al canguro en la suya. Con suerte, a las 2am está de vuelta en su casa, sintiendo que ha ganado una prueba más difícil que la maratón. Sin estar del todo seguros de si les ha compensado el jaleo logístico, la pareja se gasta en el plan, redondeando, unos 100 euros (18 de las dos entradas de cine, unos 30 del picoteo barato, unos 30/40 de las 5 ó 6 horas de canguro, y unos 10 de gasolina). Se miran con cara de "pues tampoco ha sido como para ese pastizal", y se duermen conscientes de que han vivido una noche entretenida por un dinero que quizá no les compensa en comparación con el plan.

La versión barata del ejemplo sería que en vez de canguro, la pareja deje a su/s niño/s con alguno de los abuelos, y que los recogiesen al día siguiente (de nuevo de acá para allá...) o peor, los recogiesen dormidos después de la película, lo que supone para padres y niños empezar una nueva película que sólo tiene final feliz cuando todos duermen en el hogar.

¡Alquilamos una peli en casa!

No es como ir al cine pero, dado el estrés y el dinero que supone colocar niños, a una pareja en esa situación le resulta a veces más apetecible alquilar una película en casa (y más si la pueden ver en HD). Y a veces, no es que prefieran sino que -por dinero, por tiempo o por la mezcla de ambas cosas- no pueden hacer otra cosa que ver una peli en casa. En ese contexto, el cine pierde cientos de miles de ventas. Concretamente, la de la inmensa mayoría de sus películas de estreno, por lo siguiente: cuando estrenan una cinta mediana o medio buena, y la promoción mete a los actores en tu casa por medio de apariciones en todos los medios, se produce el fenómeno clásico de la compra por impulso: "Quiero verla para estar en la onda y poder comentar luego la peli con mis colegas y amigos". ¿Qué problema tienen los estrenos de cine? Que en su inmensa mayoría no se pueden alquilar hasta pasado ¡un año! desde su estreno en salas. Una pequeña parte se estrenan cuando ya han pasado ¡6 meses!, y ni siquiera sucede así salvo con una minoría. La mayor parte de las películas de seis meses están disponibles sólo para comprar, por precios que van desde los 11,99 a los 16,99€, cantidades casi equivalentes a verlas en el cine, sólo que en casa pones tú el sofá, la pantalla y hasta la calefacción. Y aun así, el usuario se preguntará: ¿Y para qué quiero comprarla y que se me quede en el disco duro, si sólo la voy a ver una vez?

Así, esos millones de personas con hijos pequeños pasan varios años sin ver nunca una película hasta que ya nadie habla de ella, y se quedan fuera de todas las conversaciones en torno a esa película. Pero ni siquiera se acaba la cosa en parejas con niños, sino en muchísimos otros casos de gente que, por lo que sea, no puede ir al cine: discapacidades, enfermedades, mayores a cargo, etcétera, etcétera. ¿Qué le importa esto al cine? Bastante: Si no la puedes ver en esos primeros meses de estreno, entonces, cuando por fin al cabo de un año y pico pienses en alquilar alguna película, Las Brujas de Zugarramurdi ya no será ganadora en la mente del espectador. Aquellos días, un año y pico atrás, sí lo era, porque todo el mundo comentaba sobre ella y verla era formar parte de esa conversación, estar en la pomada. Pero pasado un año o más desde su estreno, la cinta ha perdido su efervescencia, su factor novedad, y esa película compite en la mente de quien va a alquilar una la noche del sábado con todas las demás películas de la historia. No de los últimos años, no: compiten todas las de cualquier época y el único filtro es la calidad: ya que alquilas una, quieres que sea un peliculón. Por eso, en el mando a distancia de Wuaki, Filmin o Apple TV aparecen ante los ojos de Ana y José tantas películas, que sólo las películas con valoraciones altísimas son las que ganan. Las medianas, que son la mayoría, perdieron a sus consumidores cuando dejaron de tener ese plus de "hay que verla para estar en la onda".

¿Solución? Fácil desde el punto de vista del espectador, aunque supongo que difícil para que no colisione con los exhibidores y distribuidores: que las películas se estrenen simultáneamente en alquiler digital, aunque sea a un precio más alto. Si a esa pareja que les cobran 18 euros por ir al cine, más los 30/40 del canguro, etc., les ofrecen una película de estreno por 10/12 euros en la comodidad de su salón, veríamos cómo cientos de miles se montarían ese plan con la misma pasión con la que estos días tantos hacían cola para entrar en los cines por 2,90 euros. ¿No sería rentable para la película que se alquilasen cientos de miles de copias a ese precio? Sin duda que sí, pero ese mercado haría que los dueños de cines y distribuidoras se les echasen encima.

El problema debe de ser muy complejo pero se agrava cuando los responsables intentan nadar y guardar la ropa y, sobre todo, cuando insultan a sus posibles clientes llamándolos piratas y cuando deciden no ofertar contenidos de estreno a precios razonables y en el momento -o unas semanas después- en que se estrenan en el cine. El más valiente de los cineastas, y el más sensato, fue Álex de la Iglesia, que enfrentándose a todos sus compañeros en los Goya 2011, dijo: "Internet no es el futuro, es el presente y la salvación de nuestro cine".

Obligar a que la gente vaya al cine, cuando millones de personas no pueden, es como si nos obligasen a todos a leer el periódico en papel. ¿Qué pasa entonces? Pues que Ana y José, y los cientos de miles de Anas y Josés, se cansaron hace tiempo de esperar más de un año a poder ver una peli en su sofá a un precio razonable. Y se dieron a la mal llamada piratería, no ya por desesperación sino incluso por militancia.

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