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09/01/2019 14:05 CET | Actualizado 09/01/2019 14:07 CET

Las mujeres del PP se cuecen en silencio

El líder del PP, Pablo Casado.
Getty Editorial
El líder del PP, Pablo Casado.

Las mujeres del PP se cuecen en silencio. Los grupos de Whatsapp que sus señorías presentes y pasadas mantienen activamente actualizados llevan días echando humo. Las exdiputadas populares que más han luchado por la igualdad de la mujer no dan crédito a lo que está pasando en un partido cada día más desnortado ante el paso que marca Vox. "Esta postura se ha visto como un disparate, porque acabamos de estar en el Gobierno, la actual portavoz era ministra de Igualdad hasta hace seis meses. La propia presidenta del Congreso, Ana Pastor, siempre ha defendido a las mujeres ante la inicial sorpresa de muchos compañeros del partido que se extrañaban de escucharla hablar así", explica una diputada popular. Efectivamente, en la cena de Navidad de periodistas parlamentarios, Pastor recalcó con énfasis delante de Pablo Casado que el 2018 había sido el año de las mujeres.

A solo dos meses del Día de la Mujer, que promete ser aún más multitudinario que el del año pasado, las mujeres del PP siguen temiendo represalias si expresan su apoyo a la causa feminista en público. La propia Pastor se negó a apoyar la huelga del 8 marzo, aunque aseguró que en España hay una cultura machista imperante y queda mucho por hacer. Una opinión que comparten muchas de sus compañeras de generación.

"Estamos yendo a un enfrentamiento firme entre machismo y hembrismo. Ya lo verás, y Vox ha sabido coger esa bandera del acojone de los hombres. No es un problema de partidos políticos. La sentencia del Supremo no hace nada más que alimentar esa batalla. Es como si algunos jueces quisieran hacer el juego a Vox. El hembrismo da miedo a los hombres. A nadie le gusta perder el poder y están temiendo que lo pierden", reflexiona otra diputada que reconoce que las mujeres del PP se distinguen "por no levantarse jamás, nunca hacen nada".

EFE
Ana Pastor, Dolors Montserrat y Pablo Casado, en una imagen de aerchivo.

Dolors Montserrat, que ha sido ministra de Igualdad, es uno de los nombres más repetidos por sus compañeras de partido cuando se les pregunta por la violencia de género y ley de Igualdad. "Mejor que ella no lo sabe nadie. Lo que pasa es que guarda silencio y se ve que ni tan siquiera se atreve a explicar a Pablo Casado de qué va esto, en lugar de dejar que se tire a la piscina sin saber de un asunto tan grave y de un debate que parecía ya superado. Le pasa lo mismo que a Isabel Díaz Ayuso", afirma una exdiputada popular. Otras de las señaladas entre las suyas son Marta González, vicepresidenta de Comunicación, que ayer asistió a la reunión con Vox y Carmen Quintanilla, que preside la comisión de Igualdad y tiene amplia formación internacional. Las mujeres silentes del PP, que piden mantenerse en el anonimato, no entienden que no intervengan y le aclaren a su joven líder que con la violencia de género no se juega.

"Cuando llegó Ana Mato al Ministerio de Igualdad, dijo dos veces 'violencia dentro del hogar' y lo tuvo que cambiar. María Jesús Sainz García, que fue senadora y es experta en igualdad y que era la corrección misma, le explicó que se dice de género, con toda la lógica y con las cifras en la mano", apunta una joven diputada. Susana Camarero, que ha trabajado por la igualdad en el Senado y con Ana Mato y Dolors Montserrat, ha estado estos días explicando en los grupos de Whatsapp internos que las subvenciones a mujeres maltratadas, que en Vox aseguran que son un fraude, en realidad se vigilan muchísimo. Y lo sabe de primera mano. Por eso Camarero no duda en aclarar a sus colegas lo peligroso de las posiciones de Vox.

Santiago Abascal, líder de Vox.

"A los hombres del PP les da mucho asco pronunciar la palabra género. Lo mismo pasaba con matrimonio gay hasta que Gallardón casó a varias parejas. Los jueces han preguntado muchas veces al Constitucional y siempre ha dicho que el concepto violencia de género está bien así", explica otra señoría partidaria de "dejar a estas mujeres que quieren ser buenas esposas y madres, que les gusta lavar los calzoncillos, que sigan haciéndolo. Siempre que a mí me permitan llegar a ser presidenta del Gobierno o de Telefónica".

El hecho es que las que piden el anonimato, que fueron y son abanderadas de las luchas de la mujer, se escudan en que lo hacen porque no forman parte de la cúpula en estos momentos; y las que sí forman parte del núcleo duro guardan un silencio o una ambigüedad que parece vergonzante, sin olvidar que la hemeroteca está ahí. Aún retumba en las filas populares el vídeo del pasado noviembre donde Casado, Egea, Montserrat y Cuca Gamarra cargaban con un "NO" contra la "lacra" social de la violencia de género. Por no hablar de las intervenciones de Montserrat, cuando era ministra de Rajoy y utilizaba toda la solemnidad para asegurar que "el pacto de Estado contra la violencia de género es un compromiso firme". Eso sí, de Rajoy.

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