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11/04/2018 16:33 CEST | Actualizado 11/04/2018 16:51 CEST

Por qué los políticos tienen obsesión por la ‘masterbación’

Diputados y profesores explican los motivos de la pandemia de titulitis

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Se van a quedar ciegos de tanto darle a la 'masterbación', término con el que las redes han bautizado estos días el frenesí de autoplacer académico de los políticos. Mira que nos lo llevan advirtiendo los curas desde la más tierna infancia...

¿Cuál es la disculpa global que ofrecen algunos "políticos masterbadores", que luchan y trapichean por un máster como el que ha reventado la carrera de Cristina Cifuentes?

1) Dedicarse muy joven a la carrera en un partido a tiempo completo roba espacio al estudio. "Es muy duro medrar en el aparato y estudiar".

2) El Plan Bolonia cambió los estudios a tres grados, respecto de los dos anteriores: graduado, máster y doctor. Sin el segundo no llegas al tercero y todos los jóvenes políticos quieren asegurarse una vuelta a la vida privada. La de profesor es una carrera compatible con el escaño.

¿Bastan las explicaciones para el daño que están causando a la universidad y el cabreo social? Juzguen.

A las 8,55 de la mañana la sesión de control le importaba tres pimientos y cuatro alcachofas -es temporada- a cada uno de los diputados; sin Rajoy y con Cifuentes de cuerpo presente en los pasillos, Fernando Martínez-Maíllo se dedicaba a desmentir a Albert Rivera, el osado que ayer se atrevió a anunciar que "están buscando otro candidato" para presidir la Comunidad de Madrid. Aunque, los principales cargos de Ciudadanos, siguen insistiendo off the record que todo apunta a que Cifuentes va a dimitir.

El otro protagonista de la historia, Pablo Casado, se ponía a disposición de los periodistas como si le fuera la carrera en ello –le va-, ya fuera en corrillos o uno a uno, para atender todas y cada una de las preguntas o dudas que teníamos.

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Llegado el momento de que Casado dedique a El HuffPost sus minutos de explicaciones, está más tranquilo y convincente que nunca. O eso transmite. "Claro que he dormido bien. Estoy aquí porque considero que la humildad, la transparencia y la empatía son claves. Imagina, yo soy un friki que lo guarda todo. Si no hubiera sido así, no hubiera podido aparecer con todos los documentos". Y acto seguido entra en su explicación sobre la pasión de la clase política por la "masterbación", conocida antes de Bolonia como titulitis.

Pablo Casado: "Empezar joven en política no deja tiempo para trabajar en el sector privado, pero es que hay muchos países en donde los líderes se preparan desde siempre para hacer carrera en la política".

"En Estados Unidos es normal estudiar y trabajar y daba tiempo, sí. Empezar joven en política (es su caso, fue presidente de las Nuevas Generaciones del PP) no deja tiempo para trabajar en el sector privado, pero es que hay muchos países en donde los líderes -los Kennedy, Obama, Sarkozy- se preparan desde siempre para hacer carrera en la política. A mí me parece que también da prestigio trabajar con dos presidentes del Gobierno como asesor, ser 'fontanero' del Gobierno me resulta tan interesante como experiencia como ser técnico de un banco y estar detrás de una ventanilla o en un despacho".

Casado está muy interesado en que sus palabras se recojan con cuidado, para no herir sensibilidades ni que se compare su actitud con Cristina Cifuentes. "No se trata exactamente de titulitis, o quizá sí, pero con la vocación política mi salida ha sido cada verano, en cada momento, apuntarme a cursos para seguir siendo competitivo. Y tengo cursos hechos en el IESE, en Deusto, en muchos lugares, para estar preparado". Se marcha con la esperanza de que la 'masterbación' no dañe su carrera política, la del hombre que era la esperanza blanca para una nueva generación del PP.

Un profesor vinculado al PSOE asegura que las carreras políticas son tan sacrificadas que no puedes formarte

Un profesor vinculado al PSOE –la universidad pública siempre ha sido cantera para cargos socialistas-, asegura que las carreras políticas son tan sacrificadas que no puedes formarte. "Si trabajas en política difícilmente podrás hacer un máster o un doctorado. Lo normal sería acabar de formarse primero y luego entrar en política, pero en el acceso a la política no se tienen en cuenta los máster, no abren las puertas de un partido ni sirven para medrar dentro de él. A muchos políticos les gusta presumir de ser profesores de universidad. Está mal pagado pero te viste el currículum, es una tarjeta de presentación. Sirve para hacer informes, dar conferencias, ir a la tele".

Es la misma opinión de Miguel Gutiérrez de Ciudadanos: "Imagino que lo hacen para acceder a ser profesor, dar clase es de lo poco que hay compatible con ser diputado. Faculta para poder escribir y aporta algo de prestigio".

Fernando Vallespín, catedrático de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad Autónoma de Madrid y director de máster, no encuentra explicación para esa obsesión de obtener un máster". Vallespín, que ha estudiado en Alemania y conoce bien ese sistema, pone de ejemplo el caso de Martin Schulz, expresidente del SPD alemán y expresidente del Parlamento Europeo, que no tenía ni el bachillerato y eso no le ha impedido llegar a las cumbres más altas de la política. En Alemania, a los 11 años las notas ya te derivan para hacer el bachiller o lo que aquí llamamos la formación profesional. Schulz, que arrastraba una familia desestructurada, no acabó de estudiar la FP hasta bien entrada su adolescencia, "lo que demuestra que la carrera política no depende de los máster que obtengas, aunque aportan prestigio académico" añade Vallespín.

Históricamente, en los partidos de izquierdas siempre ha habido un enlace natural con la universidad.

Históricamente, en los partidos de izquierdas siempre ha habido un enlace natural con la universidad. Por remontarnos solo al inicio del gobierno socialista: Maravall, Tomás de la Cuadra, Ernest Lluch, Enrique Barón, también Almunia o Rubalcaba. Ahora, Torres Mora, Ignacio Urquizu o Gregorio Cámara.

Lo mismo sucede con Podemos, un partido que se gestó entre un grupo de profesores de la Complutense, que han pasado de las aulas a los escaños. Pablo Iglesias, Carolina Bescansa, Juan Pedro Yllanes, Alberto Montero, Pablo Bustinduy o Eduardo Maura, entre otros.

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En los partidos de derechas no ha habido grandes preocupaciones por la ausencia de esa pátina intelectual. El PP de Rajoy tenía el mismo sentimiento, salvo excepciones como José María Lassalle, el sorayo más académico, que entendió que a su generación le faltaba magma intelectual. En su obra magna 'Liberales', que presentó el mismo Rajoy aunque jamás se lo haya leído, pretendía sentar las bases del liberalismo contemporáneo, aunque poca influencia parece haber ejercido a su alrededor.

Rafael Simancas: "Es muy difícil cuando tienes una responsabilidad política llevar a cabo un máster. Yo no lo he conseguido"

La Universidad Rey Juan Carlos como caladero de sabios que alimenten las filas populares no ha tenido éxito. Rafael Simancas, secretario general de los socialistas en el Congreso, es profesor en ella.

Lo primero que advierte es que él no tiene máster y por eso es profesor asociado y no titular en la universidad de la polémica. "Los máster para los políticos tienen dos propósitos. Uno, mejorar la formación, lo cual es loable. Y dos, abrir la puerta a la realización de la tesis y después al doctorado, requisito indispensable para acceder a una titularidad en licencia universitaria, lo que permite ser profesor titular.

Insiste Simancas: "Es muy difícil cuando tienes una responsabilidad política llevar a cabo un máster. Yo no lo he conseguido. Doy clase de sistema político español y teoría política, desde el 2010. El máster tiene que ver con la vida posterior a ser diputado. Aquí no estás haciendo currículum. He tenido etapas de mucho trabajo y otras en las que podía dedicar unas horas al día. Siendo secretario general del grupo parlamentario acabo a las mil, incluso los fines de semana, pero los lunes por la tarde doy clase".

Carles Campuzano relaciona la pasión por el máster de la clase política con los complejos: "Yo tengo un programa en gestión en el IESE y ni tan siquiera lo pongo en el currículum"

La universidad es un seguro de vida para el día después de dejar el acta de diputado. Está claro. Carles Campuzano, del PdeCat, relaciona la pasión por el máster de la clase política con los complejos, "yo tengo un programa en gestión en el IESE y ni tan siquiera lo pongo en el currículum".

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Antonio Rovira, catedrático de Derecho Constitucional, analiza alguna clave más que aclara el panorama: "En este país imitamos las cosas de fuera, pero siempre a medias. En Derecho es perceptivo hacer un máster -tanto Cifuentes como Casado son abogados- para incorporarte a un despacho. Buena parte de estos políticos deben dejar sus estudios muy jóvenes, para poder dedicarse a medrar en el partido en el que militen. Pero dirijo un máster en la Autonóma y conozco los otros lugares donde se hacen máster. Jamás un político ha venido a pedirnos que le matriculásemos. Nunca, ninguno".

Hay otros, interesados en abrir puertas a su debido tiempo, cuando quede demostrado que un currículum puede acabar con una carrera política

Mientras algunos políticos prosiguen limpiando sus currículum estos días, otros han visto la ocasión para poner a tope el ventilador, como un diputado de Ciudadanos que apunta (desde el anonimato): "Hay másteres que sirven para dar apariencia de formación a quien no la tiene. Hay vínculos de másteres de universidades con sesgo. Por ejemplo, el Instituto internacional San Telmo, en Sevilla, tiene fama de otorgar titulaciones con facilidad. A pesar de que a Susana Díaz le ha costado 10 años sacar la carrera de Derecho, luego se diplomó a toda velocidad en Alta Dirección de Instituciones Sociales en San Telmo, una institución que aparece en el sumario de la juez Alaya por haber recibido fondos de los EREs".

No sólo Salvador Perelló, el profesor que asegura haber destapado el máster de Cifuentes, guarda información en la manga. Hay otros interesados en abrir puertas a su debido tiempo, cuando quede demostrado que un currículum puede acabar con una carrera política.