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01/07/2012 09:08 CEST | Actualizado 30/08/2012 11:12 CEST

La Eurocopa en Polonia, un fracaso que no llegó a ocurrir

2012-06-30-eurocop.jpg Se suponía que nada estaría terminado a tiempo, que las carreteras serían un absoluto caos, que los trenes no saldrían de las estaciones.

Así no es como se suponía que tenían que funcionar las cosas durante la Eurocopa en Polonia. Se suponía que nada estaría terminado a tiempo, que las carreteras serían un absoluto caos, que los trenes no saldrían de las estaciones y mucho menos llegarían a ningún lugar, que los estadios se caerían a trozos, que las Zonas de Aficionados estarían vacías y que, sobre todo, las calles estarían llenas de racistas antisemitas a la caza del negro y del judio.

Por lo menos esto es lo que desde muchos medios de comunicación se daba a entender que iba a ser esta Eurocopa: un auténtico fracaso. Y no lo afirmo sólo porque en los días previos los periodistas se afanaran como siempre en mostrar parterres sin césped alrededor de los estadios y albañiles colocando los últimos bordillos. Lo afirmo especialmente por el documental titulado EURO 2012: Stadiums of Hate emitido por la BBC días antes de que se iniciara la Eurocopa el 8 de junio en el programa Panorama. En este documental el periodista Chris Rogers se empeñó en demostrar que todos los polacos y los ucranianos eran unos racistas que estaban esperando, con el puño americano ya puesto, a que llegara cualquier británico de color para mandarlo a casa caliente. De hecho, en el documental aparece el futbolista Sol Campbell animando a sus compatriotas a seguir la Eurocopa delante de la tele de casa para no volver a Inglaterra en un ataúd. Y por lo que parece muchos británicos han creído a pies juntillas el reportaje y han hecho caso de Sol Campbell. Los aficionados de Inglaterra presentes en Polonia y Ucrania han sido una décima parte de los previstos en un principio.

Para reafirmar el tendencioso documental de la BBC, esta informó de que durante uno de los primeros entrenamientos de la selección holandesa en Cracovia, algún espectador, supuestamente polaco, había imitado a un mono, cosa que había obligado a los jugadores a desplazarse al otro extremo del campo para no escuchar los sonidos ofensivos. Curiosamente, cuando ya la BBC había emitido esta noticia y otros medios de comunicación se habían hecho eco, el entrenador de Holanda y los futbolistas afirmaron que nada así había tenido lugar y que nadie les había insultado. Pero la noticia ya había corrido como la pólvora. Ahora la Federación Inglesa se está planteando denunciar a la BBC por el perjuicio causado a los seguidores británicos, quienes no han seguido a su equipo por temores infundados.

Por suerte para Ucrania, y especialmente para Polonia, los aficionados de otros países sí se han animado a viajar. Y lo que se han encontrado es una realidad totalmente diferente a lo que se esperaban y les habían vendido. La organización ha funcionado a la perfección, los estadios estaban totalmente preparados y los polacos han recibido a los hinchas de otros países con los brazos abiertos y han disfrutado con ellos de la alegría del fútbol.

Lo más importante es que los incidentes han sido contados y los más serios se limitan prácticamente a un solo día, el del encontronazo entre radicales polacos y radicales rusos en los alrededores del Estadio Nacional de Varsovia, y que fue atajado contundentemente por la policía.

Por lo demás, la fiesta ha sido perfecta. Las Zonas de Aficionados han estado muy concurridas. Por la de Poznan, por ejemplo, en los primeros diez días pasaron casi medio millón de personas. Tantas como estaba previsto que fueran durante toda la Eurocopa.

En definitiva, un éxito así de organización no era lo que algunos esperaban.

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