"Construí mi casa en 1956 con solo 3.700 euros. Ahora, a mis 102 años, la he vendido: quería pasar página"
"Llega un momento en que hay que seguir adelante".

Hay casas que dejan de ser simplemente cuatro paredes. Se convierten en álbumes familiares, refugios durante décadas y testigos de una vida entera. Y desprenderse de ellas puede resultar mucho más complicado que poner una firma sobre un contrato de compraventa.
Elaine Keesing lo sabe bien. A sus 102 años, esta australiana acaba de vender la vivienda que construyó junto a su marido en 1956 y en la que pasó alrededor de siete décadas. Una casa que levantaron con una inversión que, trasladada al dinero actual, rondaría los 3.700 euros.
Ahora, sin embargo, Elaine ha decidido empezar de nuevo. “Llega un momento en que hay que seguir adelante”, explicó a Domain, según recoge Il Messaggero. Su decisión llega acompañada de una razón muy sencilla: “Quería pasar página”.
Una casa que vio cambiar todo un barrio
La vivienda está en Salter Point, un suburbio de Perth que poco tiene que ver con aquel lugar de los años cincuenta. Lo que entonces era prácticamente un pequeño entorno rural junto al río Canning se ha convertido en una zona residencial muy cotizada.
La casa conservó durante décadas buena parte de su esencia original: tres dormitorios, salón, cocina y baño. Incluso una transformación aparentemente menor cuenta la historia de una familia: después de comprar su primer televisor, cerraron el porche trasero para convertirlo en una estancia donde reunirse.
“Las familias pasaban más tiempo juntas y tuvimos que aprender a llevarnos bien y a respetarnos mutuamente”, recuerda Elaine, mientras comenta que la estufa y el horno de leña eran otro de los puntos de encuentro: “A menudo eran los lugares donde nos reuníamos para charlar y calentarnos”.
70 años de recuerdos en solo tres semanas
La propiedad se vendió en apenas dos semanas, aunque el precio final permanece confidencial. El valor del terreno, situado en una zona donde otra vivienda llegó a venderse por 3,36 millones de dólares australianos, lo que apunta a una revalorización extraordinaria respecto a aquella inversión de 1956.
Para Elaine, sin embargo, la parte más difícil no fue la venta, fueron los recuerdos. “Lo más difícil fue tener solo tres semanas para deshacerme de 70 años de recuerdos, documentos, historia familiar y muebles”, explica.
A los 102 años, Elaine no parece estar vendiendo únicamente una vivienda. Está cerrando un capítulo de siete décadas. Pero su decisión tiene también algo de liberación: “Esta nueva etapa me brindará un poco más de apoyo y también dará más libertad a la familia que me ha cuidado tan maravillosamente a lo largo de los años”.
