INTERNACIONAL

Histórico apretón de manos entre Obama y Raúl Castro en la Cumbre de Panamá

11/04/2015 10:03 CEST | Actualizado 11/04/2015 12:47 CEST

La llamada 'cumbre de la reconciliación' comenzó este viernes en la ciudad de Panamá con la presencia por primera vez en el proceso de Cumbres de las Américas de todos los países del continente tras el histórico reencuentro de los presidentes de Estados Unidos y Cuba.

La VII Cumbre de las Américas, que será recordada como la "cumbre de la reconciliación", empezó oficialmente este viernes con el discurso de apertura del presidente panameño, Juan Carlos Varela.

Pero el verdadero inicio de la reunión de 34 jefes de Estado del continente americano (la presidenta chilena, Michelle Bachelet, no acudió por las devastadoras inundaciones en su país) se produjo poco antes cuando los presidentes estadounidense, Barack Obama, y cubano, Raúl Castro, se estrecharon la mano.

El histórico momento entre Obama y Castro sucedió ante el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, cuando los dos presidentes "coincidieron" antes de entrar en el teatro Anayansi de la capital panameña, donde se desarrolló la ceremonia de apertura de la Cumbre de las Américas.

Es la primera señal del deshielo entre EEUU y Cuba, adversarios desde hace más de medio siglo. Tras el saludo, ambos presidentes se reunirán este sábado, la primera entre dos mandatarios de Cuba y EEUU desde que en 1956 Dwight Eisenhower y Fulgencio Batista se reunieron, también en Panamá.

EEUU y Cuba anunciaron el pasado diciembre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, que se rompieron en 1961, y comenzaron a dar los primeros pasos para arrancar una nueva etapa en sus bloqueadas relaciones bilaterales. Eso implica la apertura de embajadas y la visita de altos cargos y una relajación de los límites comerciales o de viajes. En este sentido, Obama explicó que los estadounidenses podrán viajar a la isla e incluso utilizar sus tarjetas bancarias.

BREVE, PERO "HISTÓRICO"

El encuentro fue breve pero "histórico", recalcaron tanto Varela como Ban y el secretario general saliente de la Organización de Estados Americanos (OEA), José María Insulza, quienes hablaron en la ceremonia.

El mandatario panameño honró en su discurso "el coraje y la voluntad de los jefes de Estado y de los Gobiernos que han dejado a un lado sus diferencias históricas en búsqueda de acercamientos que traerán mejores días para sus pueblos y nuestro continente".

Insulza, que se despide de la dirección de la OEA tras 10 años en el cargo, declaró entre un sonoro aplauso de los delegados presentes que "es la primera vez en la historia de las Américas que se reúnen en torno a la misma mesa los jefes de Estado y Gobierno de las 35 naciones" del continente.

Y el secretario general de la ONU también hizo hincapié en el mismo punto antes de señalar que "la presencia de los presidentes Obama y Castro en esta oportunidad representa un deseo finalmente cumplido por muchos en la región".

ANTICIPO DEL ENCUENTRO

El apretón de manos entre Obama y Castro ha sido un breve anticipo público del encuentro bilateral privado que mantendrán este domingo los dos líderes, y se produce sólo cuatro meses después de que ambos anunciaran de forma simultánea un acuerdo para el restablecimiento de relaciones diplomáticas.

La reconciliación entre los dos acérrimos enemigos de la Guerra Fría está oscureciendo de momento el creciente enfrentamiento que mantienen Washington y Caracas, que arreció cuando el mes pasado Obama decidió imponer sanciones económicas al régimen de Nicolás Maduro.

SEIS DÉCADAS DE TENSIÓN

La decisión de Obama y de Castro inaugura un nuevo capítulo en la tensa relación entre Washington y La Habana. El histórico acercamiento llega tras seis décadas de tensión y enfrentamientos que alcanzaron su momento culminante en 1962, con la "crisis de los misiles".

EEUU, que reconoció en un primer momento a Fidel Castro como el nuevo líder de la isla, tardó poco en reconsiderar su postura.

La reforma agraria cubana y la nacionalización de industrias estadounidenses dispararon las alarmas en Washington, que decretó la imposición gradual de restricciones comerciales sobre la isla.

Los intentos de estrangulamiento económico del régimen de Fidel, que se oficializaron en 1960 con el embargo sobre las relaciones comerciales y empresariales de EEUU con la isla, se combinaron con planes para derrocar al líder revolucionario.

El embargo, que durante décadas se ejecutó a golpe de decretos presidenciales, se reforzó en 1996 con la aprobación de la Ley Helms-Burton, pero ni ésa ni el resto de estrategias lograron el efecto deseado: la desaparición de Castro del mapa político.

Las dificultades económicas fruto del embargo llevaron al régimen castrista a estrechar vínculos con la Unión Soviética, considerada por aquel entonces por EEUU como "la gran amenaza roja".

Ese acercamiento se intensificó a partir de 1961, después de que 1.500 exiliados cubanos entrenados por la CIA trataran de invadir -sin éxito- la isla a través de la Bahía de Cochinos. Ese mismo año se rompieron las relaciones diplomáticas. Ahora se inicia un nuevo capítulo.

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