POLÍTICA

El PP valenciano busca su "reconstrucción" sumido en "el bochorno, la vergüenza y la rabia"

09/02/2016 21:48 CET | Actualizado 09/02/2016 21:48 CET
EFE

“¡Qué hostia, qué hostia!”. La exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá. hacía esta confesión abrazada al exconseller de Gobernación y exdelegado del Gobierno, Serafín Castellano, tras conocerse los resultados de las elecciones municipales el pasado 24 de mayo. Los populares perdían aquella noche sus históricos feudos en la capital y en la Generalitat dejándose decenas de escaños y cientos de miles de votos.

Apenas cinco días después la policía detenía al propio Castellano por su participación en el llamado caso Avialsa. Era otro capítulo en la historia del PPCV con decenas de investigaciones judiciales e imputados que provocaron el batacazo electoral: Gürtel y los trajes de Francisco Camps, la rama autonómica de Nóos, Sonia Castedo y el caso Brugal, Rafael Blasco y el caso Cooperación, el fraude de Emarsa, Juan Cotino y los contratos por la visita del Papa

Esta situación límite llevó a diseñar una estrategia de renovación exprés que desembocó en el nombramiento de la que era coordinadora general del PPCV, Isabel Bonig, como presidenta regional en sustitución de Alberto Fabra, quien ponía tierra de por medio y se refugiaba en Madrid en el Senado junto a Barberá.

Lo que no sabían entonces era que apenas medio año después la organización iba a vivir otro shock. En pleno inicio de las negociaciones de Gobierno tras el 20-D, el PP se encontraba con una macrorredada -la operación Taula- que tenía su origen en el caso Imelsa y por la que se detenían al todopoderoso expresidente de la Diputación valenciana Alfonso Rus y a otra veintena de cargos del PP por un entramado de corrupción que se extendía por toda la administración. Y en el punto de mira: Barberá.

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alfonso rus

Rus y Barberá

"INDIGNADOS, ENFADADOS"

¿Cómo se vive estos días en el PP valenciano la situación? “Bochorno, mucha rabia, vergüenza, indignados, enfadados”. Así lo confiesan varios dirigentes y miembros del Partido Popular autonómico consultados por El Huffington Post que prefieren permanecer en el anonimato.

En el cuartel general de los populares valencianos quieren celebrar un congreso extraordinario para intentar limpiar la organización y refundarse. La semana pasada Bonig se trasladó a la sede central en la madrileña calle Génova, junto a los líderes provinciales Jose Ciscar (Alicante), Javier Moliner (Castellón) y Vicente Betoret (Valencia), para intentar pactar una hoja de ruta con la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y el vicesecretario de Organización, Fernando Martínez-Maíllo.

Los siguientes pasos serán la convocatoria en la próxima semana de una Junta Directiva del PPCV para pedir formalmente la celebración de ese congreso extraordinario, que deberá ser autorizado oficialmente por un Comité Ejecutivo Nacional.

Una reconstrucción total del partido y nuevas formas sin perder los principios

La idea, explican fuentes de la dirección del PP valenciano, es llevar a cabo una “reconstrucción total del partido” e “intentar aportar nuevas formas sin perder los principios”. Se quiere hacer “más participativa” la organización y hablar de “temas como las primarias, los aforamientos, la limitación de mandatos y la regeneración democrática”. Todavía no hay fecha para este cónclave, porque también depende del calendario a nivel nacional -”si hay pacto de Gobierno o si hay elecciones”-. “Lo que tenemos es el compromiso de Madrid de que será el primer congreso regional que se celebre”, apuntan estas fuentes.

Cospedal y Maíllo son el enlace con las agrupaciones territoriales y los encargados de pilotar los relevos que algunas planean. Tras el 20-D, Génova ya apuntó que prefería que los cónclaves regionales fueran después del nacional, que no tiene fecha concreta a pesar de que se tiene que celebrar ya este mismo año Algunas autonomías ya han mostrado su interés por no alargar este proceso, como es el caso de Galicia, Madrid, Aragón y Baleares.

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isabel bonig

Bonig

Con este congreso, el PP valenciano quiere intentar poner freno al “bochorno” y la “vergüenza” que atormentan a la actual dirección. “Es verdad que no han fallado ni el ideario ni las siglas, sino determinadas personas que se ha aprovechado de la política para su propio beneficio”, remarcan desde la calle Quart. “Es muy difícil ver ciertas cosas, que las han hecho personas que no han sabido estar a la altura, pero el partido tiene muy claros cuáles son sus principios fundamentales y el objetivo es gobernar”, insisten desde la dirección.

Bonig ya anunció que tiene previsto presentar en el próximo congreso su candidatura. Esta misma semana se ha visto salpicada por el escándalo de los correos electrónicos en los que se pedía a los altos cargos de la Consejería de Infraestructuras -de la que fue titular entre septiembre de 2014 y junio de 2015- donativos para el partido. Fuentes de su entorno confirman que sigue manteniendo su intención de presentarse para repetir en el cargo.

LAS FORMAS "CHULESCAS Y PREPOTENTES" DE RUS

Parecidas sensaciones se extienden entre muchos de los cargos que no están implicados en estos casos. Otra fuente del PP valenciano lo resume así: “Estamos indignados, enfadados, avergonzados, abochornados, nos parece muy mal y, sobre todo, hartos”. “Siempre señalan a Valencia como un partido corrupto, pero lo que hay es un número de personas demasiado elevado que se ha aprovechado de sus cargos institucionales y orgánicos para lucrarse personalmente. Lo que se sabe hasta el momento es relativo a lucros personales. Esas personas van saliendo con mucha lentitud porque la justicia va como va”, aprecia.

“¿Podíamos saber que esto iba a suceder? No desde luego en los límites, en el número de personas y en el volumen de lo que puede haber detrás de un caso como Taula”, añade esta fuente. Que no se advirtiera esa dimensión, continúa, no quita que hubiera ya dentro del partido críticas por la maneras de hacer política “chulescas y prepotentes”. “Aquí ha habido mucha falta de respeto por parte de mucha gente que durante mucho tiempo ha estado en cargos. Esas formas y esa chulería de Rus a nadie les eran ajenas”, añade.

La solución de este miembro del PPCV para solventar el problema: “curarnos del círculo alrededor de Rus, eliminar a los hombres de Rus”. “Todos aquellos que estuvieron próximos al expresidente de la Diputación de Valencia pueden estar contaminados por esa forma de hacer política y la respuesta no está siendo suficientemente contundente”, subraya.

La preocupación por el devenir del caso está presente en muchos miembros del PPCV. Esta misma fuente lo evidencia: “Esto no ha hecho más que empezar, conocemos las informaciones de los medios, pero esto puede llegar muy lejos y afectar a mucha gente”. “Se debería aplicar más contundencia ante estos hechos tan relevantes y no vale solo con adelantar el congreso” incide.

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rus

Rus, trasladado por la Guardia Civil

Y es que esas prisas por el congreso extraordinario que muestra la dirección del PP valenciano no son compartidas por todos. Para algunos miembros del partido habría que tener más cautela y esperar a que avancen las investigaciones para conocer a todos los implicados. “No sabemos a cuanta gente más va a afectar, por activa y por pasiva, por proximidad, aunque luego salgan muchos inocentes”, reflexionan.

Hay que eliminar a los hombres de Rus

Además, estas fuente, recalca que no tiene sentido adelantar el congreso cuando se está en medio de una negociación a nivel estatal -"evidentemente no es el mejor momento para líos de partido”-. “Génova no quiere, desde mi punto de vista, más peleas, no quiere dar publicidad al asunto, lo que interesa es que el tema de Valencia se escuche lo menos posible. Estamos en un periodo de negociación donde el tema de la corrupción hace mucho daño y Valencia es síntoma de corrupción. Cuanto más desapercibidos pasemos, menos daño hacemos al partido, a Génova y a posibles pactos de gobernabilidad, que es a lo que nos deberíamos dedicar”, apostilla.

El silencio de Barberá también preocupa dentro del PPCV. Hasta Génova ha dicho que cree que debe dar un paso más y ofrecer explicaciones. “Al final le van a quedar muy pocas alternativas”, señala un miembro del partido en Valencia, que asegura; “Rita ha demostrado durante muchos años que ha sido una gran alcaldesa, la mejor de España, y me da profunda pena que tenga que salir por la puerta de atrás. Me parece que lo que tiene hacer cuando ella decida para defenderse, y ahora está muy indefensa”.

“Sorprendido”. Así se quedó otro miembro del PPCV que ocupa un asiento en una de las administraciones más afectadas por la operación Taula y que cuenta que “no son buenos momentos” para el partido.

Muchos no quieren hablar de la situación interna, pero él dice que “la cuestión ahora es seguir trabajando por el proyecto. A pesar de lo que está pasando, no hay que dejar de trabajar por esto”.

Y muchos de ellos confían en Bonig para sacar adelante al PPCV como esta persona. “Tiene un proyecto de futuro, renovando ideas y trabajando en nuestros ideales”, aprecia, a la vez que destaca que la actual presidenta a nivel regional es “una líder, es lo que nos hace falta, hay que trabajar en equipo”.

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pp valencia

Bonig, Cospedal, Fabra y Barberá

"NOSOTROS MISMOS HEMOS IDO A APLAUDIRLES"

Ajenos a los pasillos de mármol o enmoquetados, los que tienen que lidiar día a día con la situación y defender al partido delante de los ciudadanos son los alcaldes y concejales, que también sufrieron un revés electoral el pasado mes de mayo. Un concejal cuenta que lo vive con tristeza “porque nosotros mismos hemos ido a aplaudirles a los actos pensando que eran buenos gestores”.

No obstante, ven en la dirección regional una “esperanza” porque creen que se está haciendo un “primer intento de regeneración, después veremos hasta dónde deja Madrid renovar”.

“Esta situación la vivimos personalmente. La gente del pueblo sabe que yo no tengo nada que ver, pero te preguntan qué pasa ahí, por qué no hacéis nada para combatirlo y tienes que explicarles que, primero, que sus representantes en el ayuntamiento son honrados y que los presentes y futuros a mayor escala también lo son”, describe este edil.

La gente del pueblo te pregunta qué pasa en el PP

¿Cómo no sabían en los ayuntamientos lo que pasaba en la Diputación? “Hay gente que dice que lo sabía. A toro pasado todo el mundo es Manolete. Todo el mundo decía que se veía, pero nadie lo veía de verdad. Uno veía que la Diputación tenía superávit, cualquier alcalde puede reconocer que acudía allí para decir que por favor reformaran el campo de césped o asfaltaran caminos rurales y calles con los planes provinciales. Por ejemplo, el tema de las farolas en su día tuvo buena acogida, pero ahora sabemos lo otro -el amaño de un contrato de 30 millones de euros para un empresario amigo de Rus para luces led-. Había gente que reclamaba luces de menor consumo y se notaba el ahorro en los pueblos”, ilustra este edil.

Y prosigue su relato: “En mi pueblo estuvimos una temporada reformando las calles gracias al plan de la Diputación. Con el superávit ahora la institución -que pasó a manos socialistas tras el 24-M- está dando los remanentes para pagar la tercera parte de becas de educación. Uno al final tiene cierta fe en esos políticos porque realmente los concejales llamábamos a las puertas de la Generalitat y no nos atendían tan bien como en la Diputación”.

Pero dentro de este clima de desánimo entre los miembros del PPCV también hay confianza en el futuro. “Yo creo que se superará”, dice este cargo local, quien espera que la “gente nueva” del partido no decepcione a los militantes.

La recuperación de cara a las elecciones municipales y autonómicas de 2019 “dependerá de lo deprisa que actuemos”. “Esto es al final una carrera de fondo. Si un deportista se lesiona, tarda mucho en volver a entrenar, no está motivado y tiene un bajón, probablemente en tres años no va a poder llevar el ritmo. Pero si somos capaces de renovarnos, hacer el congreso y trasladar que no han cambiado los valores y sí las malas prácticas, la gente puede volver a confiar en nosotros”, dice este popular, que también apuesta por Bonig para dirigir el partido.

A ella le toca ahora tira del “carro”, concluye. ¿Lo logrará?

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