POLÍTICA
26/01/2016 21:48 CET | Actualizado 26/01/2016 21:48 CET

El fantasma de la corrupción irrumpe en las negociaciones de gobierno

FLICKR / DIPUTACIÓN VALENCIA

Es julio de 2011. Valencia suda el verano. De malva y oro salta a la plaza José Tomás, que reaparece en los ruedos. Aplausos, expectación, corrillos, risas, nervios. Juntos se sientan para ver al de Galapagar Rafael Blasco, Rita Barberá y Alfonso Rus. Este último consigue hasta hacerse una foto con el diestro y la distribuye a los medios la propia Diputación. Todo era felicidad.

La plaza de toros valenciana es todo un símbolo para el PP. Era el gran ágora en el que clamaban contra José Luis Rodríguez Zapatero y la fotografía del avance del PP durante ese verano hacia la mayoría absolutísima que les esperaba en noviembre. Apenas unos meses antes -en mayo- Rus había acompañado a Mariano Rajoy, Francisco Camps, Esteban González Pons y Barberá en un multitudinario mitin allí.

Pero esas camisas blancas de marcas internacionales que le gusta vestir a Rus no tenían nada de inmaculado. Si Valencia era un talismán para Rajoy -allí consiguió salvar in extremis su liderazgo en el congreso de 2008-, se ha convertido este martes más que nunca en un impedimento para seguir en La Moncloa. Hoy todas esas fotos dan pavor en Génova.

Al caso Gürtel, a los trajes de Camps, al 'Bigotes' y Francisco Correa, a Blasco y su caso Cooperación, a los contratos a Iñaki Urdangarin y a los actos de la ‘Perla’ Milagrosa Martínez, se ha unido en el particular capítulo negro de la Comunidad Valenciana el caso Imelsa. Por esta trama de corrupción en la administración valenciana ha sido detenido Rus -exvicepresidente de la Diputación valenciana- y otra veintena de exaltos cargos del Partido Popular.

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Camps, Rajoy, Barberá, Pons y Rus

UNA BOMBA EN MITAD DE LAS NEGOCIACIONES

Conmoción en la familia popular en mitad de las negociaciones para intentar formar Gobierno. Esta noticia ha supuesto todo un bombazo después de conocerse este lunes que el presidente del Gobierno y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, habían acordado iniciar conversaciones para buscar la gobernabilidad.

Los populares y los naranjas quieren explorar “fórmulas” para evitar a cualquier precio un Ejecutivo progresista conformado por el PSOE y Podemos. El caso valenciano -junto al conocido en Acuamed- puede dinamitar estos contactos, ya que los de Rivera han hecho bandera de ser un partido limpio y de luchar con todas sus fuerzas contra la corrupción. En la conversación telefónica, el líder de C’s le dijo al jefe del Ejecutivo que se debían llevar a cabo profundas reformas en el país.

Pero los investigados no son secundarios del partido, sino ‘patas negras’ del PP valenciano. Entre ellos están algunas de las personas que movían los hilos de la organización, como el exvicepresidente de la Diputación valenciana Máximo Caturla, la exconcejala María José Alcón y el exalcalde de Genovés (Valencia) Emilio Llopis. Todos ellos muy ligados a la exalcaldesa de la ciudad Rita Barberá.

Los casos de corrupción han hecho más daño al partido que las propias medidas contra la crisis, según el propio presidente del Gobierno. Ahora le toca gestionar otra vez este fantasma. En un intento rápido para desmarcarse, el PP valenciano ha pedido a la dirección que abra expediente a todos los detenidos y que les suspendan cautelarmente de su militancia.

El PP valenciano es un partido en plena digestión del batacazo del 24-M, que le supuso su marcha de las principales instituciones, y que vive su travesía en el desierto capitaneado por Isabel Bonig. Ahora la Generalitat está gobernada por Ximo Puig (PSOE), gracias a los acuerdos del Botànic firmados entre socialistas, Compromís y Podemos. El ayuntamiento de Valencia está gestionado por Joan Ribó (Compromís) y su mediática predecesora, Rita Barberá, se marchó de la ciudad para ocupar un escaño en el Senado.

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Registro en el domicilio de Rus

EL PP ESPERA QUE NO INFLUYA Y C'S DICE QUE CONDICIONA

Los populares van a intentar apartar de cualquier manera estos nuevos casos de corrupción de las negociaciones. El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ha confiado en que no influya “en absoluto” en los contactos con otros partidos y ha asegurado que van a actuar “con contundencia”. Además, ha pedido la misma “vara de medir” con Podemos por las supuestas relaciones de financiación con Irán y Venezuela.

Ciudadanos ya ha avanzado que “la corrupción lo condiciona todo, sobre todo cuando es institucionalizada, generalizada, mantenida en el tiempo y con conocimiento popular de que se está produciendo". Estas han sido las palabras pronunciadas por el portavoz en el Congreso, Juan Carlos Girauta, para quien este asunto es “nuclear” y Rajoy no es la persona adecuada para abanderar esta lucha.

El partido de Rivera en la Comunidad Valenciana también ha mostrado públicamente su indignación por esta trama de comisiones ilegales a cambio de adjudicaciones fraudulentas en varias administraciones controladas por cargos del Partido Popular. Tanto la portavoz en Les Corts, Carolina Punset, como el líder en el ayuntamiento valenciano, Fernando Giner, han mostrado su vergüenza por esta “mafia calabresa” y han dicho que esperan que la Justicia sea “implacable”.

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Juan Carlos Girauta

PRESIÓN PARA POPULARES Y NARANJAS

En este tablero magmático en el que se mueve la política española ahora la presión también se focaliza en Ciudadanos. ¿Puede apoyar a un partido en el que se ha descubierto esta nueva trama? Esto también va a ser utilizado por las otras formaciones. El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ya ha advertido que esto “exige” que quienes creen firmemente en la regeneración democrática se unan para “enviar” al PP a la oposición.

De esta manera, quiere también atraer a su investidura a Rivera y Podemos. El propio líder de Ciudadanos tiene la intención también de reunirse con Sánchez una vez haya concluido la ronda de consultas que emprende este miércoles el rey Felipe VI.

El núcleo duro del PSOE ha hecho una llamada a todos los regeneradores últimamente para evitar que Rajoy siga en La Moncloa. De hecho, los socialistas, según fuentes del partido, van a presionar a Rivera para que exija a Rajoy que se presente primero a la investidura. Además, consideran que el PP tiene que dar explicaciones estos días por casos como el de Acuamed y la imputación por el borrado de los discos duros de Bárcenas. La sensación en Ferraz es que este nuevo caso sí puede afectar directamente a las negociaciones.

Además, el PSOE va a pedir en el Congreso que se cree próximamente una comisión de investigación sobre el caso de corrupción detectado en la empresa pública Aguas de las Cuencas del Mediterráneo (Acuamed) ante la supuesta implicación de exaltos cargos del gobierno.

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Sáenz de Santamaría y Federico Ramos

Este episodio podría llegar a salpicar hasta el exministro Miguel Arias Cañete. Por el momento, ya se ha cobrado una víctima política: el subsecretario de Presidencia, Federico Ramos. Su supuesta implicación le obligó a cesar del cargo. Su posición era muy delicada ya que ocupaba uno de los puestos más importantes de La Moncloa y era uno de los colaboradores más estrechos de la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. Ella es precisamente uno de los nombres que suenan en un posible relevo de Rajoy y, además, siempre se ha cuidado minuciosamente de que no se le relacione con ningún caso oscuro.

Y no solo de estos temas se habla en el Congreso. Los populares también tienen sentado en el Grupo Mixto al diputado Pedro Gómez de la Serna, acusado de cobrar comisiones por facilitar contratos a empresas españolas en el exterior.

Todos estos factores estarán encima de la mesa a la hora de buscar una investidura de Rajoy. La nueva España que surgió el 20-D tiene mucho pasado. Todavía no es cosa del ayer elCrematorio de Rafael Chirbes y Loquillo sigue cantando “siempre es cuestión de tiempo llegar al precipicio, yo bajando a los infiernos y tú cruzando el paraíso”.

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