POLÍTICA
01/03/2016 15:14 CET | Actualizado 01/03/2016 17:19 CET

Irene Montero desplaza a Carolina Bescansa en el hemiciclo

EFE

A Pablo Iglesias le gusta tanto Juego de Tronos que ya no distingue entre la realidad y la ficción. Han volado los cuchillos desde aquel 13 de enero en que el bebé de Bescansa pasaba de los brazos de Íñigo Errejón a los de Iglesias. Hoy Irene Montero ocupa el puesto de Carolina en uno de los tres escaños que señalan claramente quién tiene el poder en el partido.

Irene Montero se ha batido el cobre para que se visualizara públicamente lo que era un secreto a voces en Podemos, desde que se hiciera con la llave de acceso al líder como su jefa de gabinete. En este mes y medio en el Congreso su figura ha ido ocupando espacios de poder semana a semana. Su control oficioso sobre áreas fundamentales no solo ha desplazado a la fundadora, a la que se ha marcado el territorio al que debe circunscribir su autoridad, sino que evidencia que entre Iglesias y Errejón ha nacido una nueva estrella.

No será porque no lo avisara Pablo Iglesias, que ya la hizo vicepresidenta de su potencial Gobierno durante la campaña. La opinión de Montero será clave a partir del lunes 7 para saber qué le van a exigir los podemitas a Pedro Sánchez, ya que ella ha sido una de las defensoras de exigir ministerios frente al otro sector del partido que consideraba que esa forma tan burda de dinamitar la negociación no era la más aconsejable.

La imagen de Montero hoy junto a Iglesias y Errejón en la misma fila contrasta con la fotografía que se vio en la sesión constitutiva de las Cortes.