INTERNACIONAL
10/05/2018 13:58 CEST | Actualizado 10/05/2018 16:04 CEST

El científico David Goodall, de 104 años, se suicida en Suiza con la ayuda de una fundación

No padecía ninguna enfermedad terminal y no quería seguir viviendo.

El científico australiano David Goodall, que pidió asistencia a la organización helvética Exit para suicidarse, se ha inyectado un medicamento letal y ha fallecido este jueves, según ha confrimado la entidad a medios helvéticos.

En una rueda de prensa la víspera de su muerte, Goodall dijo que esperaba que su "partida" haga que las cosas cambien en su país y se permita que las personas mayores puedan decidir cuándo y dónde desean morir.

Goodall no padecía ninguna enfermedad terminal, pero declaró a los medios en una rueda de prensa en la víspera de su muerte que su calidad de vida se había deteriorado significativamente en los últimos años y que quería morir. "Ya no quiero vivir más", dijo Goodall.

"Estoy feliz de tener la posibilidad mañana de terminar esto, y aprecio la ayuda de la profesión médica de aquí que lo hace posible", añadió. Cuando se le preguntó si eligió alguna música para escuchar en sus últimos momentos, dijo que no ha pensado en eso.

"Pero si debo escoger algo, pienso que podría ser el movimiento final de la Novena sinfonía de Beethoven", añadió, y luego cantó un verso de la Oda a la Alegría, en alemán, recibiendo aplausos.

Stefan Wermuth / Reuters
David Goodall, durante la rueda de prensa en la víspera de su suicidio asistido.

ACTIVISTA POR LA EUTANASIA

Goodall, un reconocido botánico de 104 años que ha publicado extensamente en revistas científicas, se convirtió en un activista de la eutanasia, un acto que está prohibido en su país, con excepción de un estado, que lo ha legalizado recientemente pero de forma muy restringida y solo a partir del próximo año.

Por este motivo, tuvo que viajar a Suiza, algo que lamentó. "Hubiera preferido que esto (terminara) en Australia y lamento mucho que Australia esté detrás de Suiza" en lo que respecta a leyes sobre el derecho a morir", afirmó.

El anciano dijo que deseaba que el interés que ha suscitado su caso lleve a Australia y a otros países a revisar sus legislaciones. "Quisiera ser recordado como un instrumento para liberar a los ancianos de la necesidad de continuar sus vidas" sin tener en consideración por sus deseos, agregó.

En Suiza, quien en plena conciencia y durante un periodo de tiempo haya expresado un claro deseo de morir puede pedir la denominada Asistencia a la muerte voluntaria, o ADSV.

EL HUFFPOST PARA ENDESA