POLÍTICA
23/07/2018 14:51 CEST | Actualizado 23/07/2018 17:09 CEST

Puigdemont se hace con el PDeCAT... para disolverlo en la Crida

La nueva dirección toma las riendas desde este lunes pensando en la integración en otoño de la plataforma de Puigdemont.

España entera estaba pendiente del congreso del PP en un hotel a las afueras de Madrid este fin de semana. Cámaras, flashes, programas en directo, los grandes titulares. Pablo Casado era el político del momento. Y hacía un llamamiento-lapsus a "reconquistar" Cataluña y a escuchar "las banderas en los balcones".

Pero de manera paralela, en Barcelona -sin tanto tirón mediático- se celebraba un cónclave vital para el independentismo y para el futuro de todo el país: el congreso del PDeCAT en el que se elegía una nueva dirección, que ya ha empezado a cambiar el rumbo del partido desde este mismo lunes.

¿Y qué ha pasado? Básicamente, Carles Puigdemont ha conseguido hacerse con las riendas del partido a través de sus afines, que ya preparan el terreno para que la formación se disuelva dentro de unos meses en la Crida Nacional per la República (Llamamiento nacional por la República). Se trata de un movimiento político impulsado por el expresident, que celebrará en otoño su convención fundacional y que quiere aglutinar al independentismo (borrando las fronteras entre partidos).

Fuera el 'obstáculo' Pascal

Para ello, Puigdemont necesitaba principalmente eliminar el obstáculo que representaba Marta Pascal, coordinadora general del PDeCAT hasta este fin de semana. Ella quería seguir al frente de la formación surgida en 2016 para refundar Convergència -que se había separado el año antes de Unió-.

Pascal representa el ala más moderada del partido, la que prefiere llegar a la independencia a través de un referéndum pactado con el Estado, fue una defensora de convocar elecciones antes que aprobar la DUI. Y, además, había sido clave estas semanas al negociar y apoyar la moción de censura del PSOE contra Mariano Rajoy. En cambio, Puigdemont era más reacio, se sintió ninguneado por Pascal por no consultarle los movimientos para respaldar a Pedro Sánchez y para su estrategia le viene mejor tener en La Moncloa al PP, lo que le sirve para su discurso de un Estado franquista, autoritario y con un estilo a lo Turquía.

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Y se cobró la venganza este fin de semana. Puigdemont y los suyos presionaron a Marta Pascal, la dejaron caer, no la respaldaban para liderar el partido. Se unieron las familias críticas para decirle claramente que no la querían. Ya se le conoce como el Pacto de Lledoners, en referencia a la cárcel donde están varios independentistas.

Bonvehí, el hombre para la fusión

Pascal dio un paso al lado. Y desde la votación de este domingo, el partido está en manos de David Bonvehí, que es el nuevo presidente. Un discreto exalcalde, muy afín a Puigdemont, que había hecho tándem con Pascal hasta ahora. Y como vicepresidenta ejerce desde el congreso Míriam Nogueras, la mediática diputada del PDeCAT en el Congreso de los Diputados y que es fiel seguidora de la radical estrategia de Puigdemont y Quim Torra.

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De hecho, la propia Nogueras en sus primeras declaraciones este lunes ya ha mandado el mensaje al nuevo Gobierno de Pedro Sánchez que se lo va a poner muy difícil en el Congreso de los Diputados.

Con el nombramiento de Nogueras también Puigdemont y los suyos se hacen con las riendas de los diputados en Madrid, que hasta ahora iban más por libre y se coordinaban con el partido en Barcelona.

Una estrategia más dura en Barcelona y Madrid

Puigdemont extiende de esta manera sus tentáculos al partido y al grupo parlamentario en la Cámara Baja, a pesar de estar en Alemania a cientos de kilómetros. El expresident está en libertad después de la decisión de la Justicia alemana, que solo acepta la extradición a España por malversación, y la decisión del magistrado Pablo Llarena de no traerlo a España porque no lo puede juzgar por rebelión.

Si regresara a España por su pie, sería automáticamente detenido y podría ser procesado por rebelión. Ahora, la situación le permite quedarse allí hasta 20 años, momento en el que prescriba el delito.

La idea política que tiene Puigdemont es la de la fundación de la Crida en otoño. Él y sus partidarios son proclives a que el PDeCAT se disuelva en este movimiento, con el que se podría concurrir a las próximas elecciones. En la vista están los comicios locales de mayo del año que viene, pero no se descarta que pudiera haber también un adelanto electoral a finales de año.

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Esto no quiere decir que ya esté resuelto. El sector afín a Pascal es más propicio a que el PDeCAT siga vivo y que se encuentre una fórmula en la Crida como una federación. Además, otro de los grandes actores, ERC, no ve claro ese 'abrazo del oso' por parte de Puigdemont y los suyos. La última encuesta del Centro de Estudios de Opinión, el CIS catalán, se reflejaba que ERC ganaría hoy los comicios, por delante de Ciudadanos y de Junts per Catalunya. Este mismo lunes la portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, ha insistido en que su partido no se sumará a la plataforma, pero sí ha defendido que todas las fuerzas independentistas elaboren una "estrategia común" para lograr una república catalana.

Por ahora, lo que ha hecho el congreso del PDeCAT ha sido pedir a sus afiliados que a título personal se sumen a la Crida. Puigdemont logró hacerse con el partido con esos intermediarios, aunque hubo un voto crítico de casi el 30% a la nueva dirección, lo que evidencia que todavía queda batalla interna hasta llegar a esa fusión con la Crida.

La evolución trepidante de las siglas continúa en apenas tres años: Ciu, Convergéncia, Democracia i Llibertad, PDeCAT, Junts per Catalunya... Todo preparado para la Crida.

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