Pompa, meme y circunstancia: los 11 días de adiós a Isabel II, en 11 momentos

Un resumen de lo que se recordará de estas extenuantes jornadas históricas.
Carlos III, ante el féretro de Isabel II en el funeral de Estado celebrado este lunes en Londres en la Abadía de Westminster.
POOL via via REUTERS
Carlos III, ante el féretro de Isabel II en el funeral de Estado celebrado este lunes en Londres en la Abadía de Westminster.

Isabel II ya descansa en paz. La durante 70 años reina de Inglaterra, fallecida el 8 de septiembre a los 96 años, ha sido enterrada esta tarde de manera íntima en Windsor tras un multitudinario funeral de Estado celebrado por la mañana en la Abadía de Westminster de Londres. Sus restos reposan en la capilla de San Jorge junto a los de su marido, Felipe de Edimburgo, fallecido en abril de 2021.

Terminan de esta manera 11 días de lo más intensos, tanto en emoción como en acción. No han parado de suceder cosas, tanto en el seno de la familia real británica como en el mundo entero, que ha vivido este acontecimiento histórico retransmitido en tiempo real (y en muchos momentos, narrado con la retranca propia de las redes sociales).

El planeta ha sido testigo de la ascensión al trono de un nuevo rey, Carlos III, y de toda una serie de cambios en cascada dentro de la Corona, pero también de momentazos como las peleas de éste con los tinteros o teorías conspiranoicas a cuenta de la suela del zapato de Meghan Markle. Así han sido estos 11 días para la Historia.

1. Runrún en la BBC y Harry, el último

Dos días antes de su fallecimiento, la monarca recibió en Balmoral de lo más sonriente, e incluso con los labios pintados, a la recién estrenada primera ministra de Reino Unido, Liz Truss. La que se le venía encima sin saberlo: ésta fue la última fotografía pública de la soberana. En la mañana del jueves, un titular alertaba al mundo: “El estado de salud de Isabel II preocupa a los médicos de Buckingham”.

No era la primera ocasión en que sus doctores —que ya le habían quitado el alcohol— le recomendaban descanso, pero en esta ocasión, algo no era igual que en las anteriores. Su familia se apresuró a llegar a Balmoral y todos los ojos estaban puestos en la BBC. En Twitter se afirmaba que los presentadores estaban acudiendo a sus puestos de trabajo con la corbata negra en el bolsillo, por si acaso.

Los peores temores se confirmaron. A nuestras 18:30, la Casa Real informó públicamente del fallecimiento de la soberana. Como se ha sabido este lunes, apenas cinco minutos de que se hiciera público se enteró su nieto Harry, a bordo aún de un avión, por una llamada de su padre —que esa misma tarde eligió el nombre de Carlos III para reinar—. Al día siguiente, fue el primero en marcharse.

2. Carlos estrenándose como rey

Con la muerte de Isabel II entró en funcionamiento la maquinaria de la Operación Unicornio, aunque sufrió algunos cambios. Al nuevo monarca, que ha llegado al trono a los 73 años, le tocó estrenar su cargo trabajando en sábado —el chiste estaba servido en redes—. “Os serviré con lealtad, con respeto y con amor”, dijo a la nación en su primer discurso tras su proclamación.

En él, anunció que Guillermo y Kate Middleton serán los nuevos príncipes de Gales y despachó así a su hijo menor y a su mujer: “También quiero expresar mi amor por Harry y Meghan mientras continúan construyendo sus vidas en el extranjero”. Amor, pero lejos. No hay duda posible de que la entrevista de la actriz con Oprah Winfrey sigue escociendo.

Asuntos de familia aparte, la atención la acaparó un detalle casi imperceptible: junto a él había un jarrón que tenía tres corgies, los perros favoritos de su madre.

3. Mientras tanto, Ayuso decretaba tres días de luto

El mismo día del fallecimiento de la reina, la presidenta de la Comunidad de Madrid decretó tres días de luto oficial en la región, una decisión que levantó una gran polvareda por tratarse de un homenaje a una jefa de Estado extranjera. “Yo creo que en esta vida, si te tienes que pasar de algo, que sea de amabilidad”, ha justificado este lunes.

Después ha añadido: “Lo cierto es que lo han agradecido muchísimos británicos”. También lo han debido hacer muchos culés al ver esta estampa de la Cibeles:

Por su lado, el presidente de su partido, Alberto Núñez Feijoo, provocó numerosos comentarios con sus condolencias en inglés a través de Twitter.

4. De besos a sándwiches de mermelada

Pese a que las encuestas señalan que los británicos preferían a Guillermo antes que a Carlos como rey, éste ha recibido sus buenas dosis de amor. De hecho, una señora le plantó un beso mientras saludaba a las personas congregadas en las afueras de Buckingham. ”¿Puedo darte un beso?’ Y él dijo: ‘Bueno, sí’. Así que lo agarré y estoy muy feliz”, contó después sobre el momento.

Su hermano Andrés, salpicado por el escándalo Epstein, corrió distinta suerte, cuando un joven le gritó “viejo verde” durante el cortejo fúnebre en Escocia. Acabó detenido.

Por otro lado, las autoridades se vieron obligadas a exhortar a los británicos que pararan de dejar sándwiches de mermelada como tributo. No era algo al azar: el sketch de dos minutos de la reina con el famoso oso Paddington en el que comían ese tentempié fue uno de los momentos más destacados del Jubileo de Platino de junio.

Llegó a haber tantos osos Paddington y bolsas de sándwiches amontonados en los exteriores de las residencias reales que las autoridades pidieron a la población que se limitara a dejar flores.

5. El reencuentro de los hermanos y tensión palpable

El sábado los príncipes Guillermo y Harry escenificaron la reconciliación en las afueras del castillo de Windsor. Aparecieron juntos, acompañados por sus mujeres, Kate Middleton y Meghan Markle, para agradecer a los británicos el apoyo recibido.

Había expectación por verlos juntos y por ver también cómo era acogida Markle por la familia de su marido y por el pueblo británico —hubo quien pasó de saludarla—. Para el experto en comunicación no verbal José Luis Martín Ovejero, la tensión era evidente entre las cuñadas y la duquesa de Sussex estaba “nerviosa”, como dejaban ver sus “gestos automanipuladores”.

Según su entrenado ojo, Markle se mostró excesivamente dependiente de su marido —siempre dados de la mano, como tanto se ha comentado estos días en Twitter—, mientras que la nueva princesa de Gales iba “a su rollo”.

6. ¡Odio esto!

Tras el fallecimiento de su madre, el protocolo marcaba que Carlos III tenía que emprender una gira por las cuatro naciones de las que es rey. Allá por donde fue dejó gloriosas escenas luchando con plumas, tinteros y demás útiles.

El nuevo monarca, que seguramente habrá vivido algunos de los días más difíciles de su vida, perdió la paciencia en algunos momentos en los que le tocaba estampar su firma —y en los que pareció que lo que quería estampar era otra cosa—. La cara de Camila lo decía todo.

7. Arrugas y suelas

El traslado de los restos de Isabel II a Westminster fue otro de los momentos álgidos. El cortejo fúnebre recordó, y mucho, a la imagen de los príncipes Guillermo y Harry tras el féretro de su madre, Lady Di, cuando eran pequeños. De nuevo, aparecieron juntos y, de nuevo, todo fue analizado al detalle. Tanto, que hasta se tuvo que desmentir que una arruga del vestido de Meghan Markle fuera un micrófono escondido.

Si ya parece descabellado, más habladurías desencadenaron las suelas de sus zapatos. Al hacer una reverencia ante el ataúd de Isabel II, se pudo ver unos símbolos bajo sus tacones. Algunos creyeron que era un homenaje a la reina, pero se trataba de las iniciales de la marca del calzado, Paul Andrew. No quedó ahí la cosa; muchos la han llegado a acusar de haber hecho una pronunciadísima reverencia para que se vieran bien y así cobrar por la publicidad.

8. El lío del uniforme militar

Muy comentados fueron los atuendos tanto del príncipe Harry como de su tío Andrés. Al igual que en el funeral de este lunes, iban en esmoquin y no con uniforme militar como sí llevaban el príncipe de Gales, la princesa Ana, el príncipe Eduardo y, por supuesto, Carlos III. Buckingham solo permite llevarlo a “miembros activos de la Casa Real”. Harry la abandonó por su propia voluntad y Andrés fue apartado de la actividad pública de la familia real por sus conexiones con el pedófilo Jeffrey Epstein.

Sí les estaba permitido ponérselo en la vigilia de este sábado. Ambos lo lucieron, pero con una llamativa diferencia: a Harry le quitaron las iniciales de la reina de las hombreras.

9. Colas kilométricas amenizadas por David Beckham

La capilla ardiente, instalada en Westminster, provocó colas kilométricas en pleno centro de Londres. Miles y miles de ciudadanos esperaron durante horas para poder despedirse de su reina. El exfutbolista David Beckham la guardó pacientemente durante más de 13 horas —se presentó a las dos de la madrugada— y su presencia revolucionó a los allí presentes, que no paraban de pedirle selfies, y a las redes sociales. Delante del féretro no pudo contener las lágrimas.

10. Nuestro Juego de Tronos

La imagen más buscada este lunes desde España en el funeral de Estado era la de los reyes, Felipe y Letizia, y los eméritos, Juan Carlos y Sofía, después de que este domingo las dos parejas aparecieran por separado a presentar sus respetos.

Esta mañana han llegado y se han marchado también por separado, pero muchos se han acordado irónicamente de la pegadiza canción Felices los cuatro al verles sentados juntos en el interior de la Abadía de Westminster; madre e hijo en los extremos y suegro y nuera juntos. Ojalá saber qué se dijeron... y casi más qué estaba pensando cada uno.

11. El último adiós

Aparte de nuestros reyes, más de 2.000 personalidades y mandatarios mundiales se han despedido a la reina en el funeral de Estado que, muy británicamente, ha sido sobrio y con excelsa puntualidad. Desde la música hasta las flores, todo estaba pensado y cargado de simbolismo.

El solemne acto, de impecable puesta en escena, ha dejado imágenes sorprendentes —ha habido quien se ha fijado hasta en que había una araña en las flores sobre el ataúd— pero también de lo más impresionantes. Sobrecogedores han sido también los dos minutos de silencio en toda la nación.

Funeral de Estado de Isabel II

Una de las notas más emotivas la han puesto los más pequeños, el príncipe Jorge y la princesa Carlota, que han acompañado a sus padres en el templo. No estaba con ellos el príncipe Jorge, de 4 años —a quien por su edad le está costando asimilar la pérdida— por decisión de la familia. “Ahora se está dando cuenta de lo importante que era su bisabuela y de lo que está pasando”, desveló su madre, Kate Middleton, en una conversación.

Con el entierro privado en la capilla de San Jorge de esta tarde se pone fin a una era, la de la reina británica más longeva. “Se va el poder y el privilegio”, debe quedar el “servicio amoroso”, recalcó el arzobispo de Canterbury en la misa. El futuro queda en manos de Carlos, cuyos retos inmediatos son hacerse respetar, ganarse la confianza de la calle y dar estabilidad a la nación en un contexto de crisis. Pero esto, a partir de mañana. Lo urgente, tras 11 días extenuantes, es descansar.

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