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26/09/2012 14:59 CEST | Actualizado 26/11/2012 11:12 CET

#25S Una nueva Transición

Gopistas, tejerillos, antidemócratas... son algunas de las lindezas con las que algunos políticos del PP y UPyD han tratado de descalificar a quienes han reclamado en las calles más y mejor democracia. El mismo día que el olvidado Presidente Suarez cumplía 80 años, y pocos días después de la muerte de Santiago Carrillo, se hacía evidente en las calles la reclamación pacífica de que es necesaria una nueva transición.

No se asusten señoras y señores, es muy sencillo: después de casi 40 años de democracia es necesario revisar nuestro sistema, que está llevando a un alejamiento progresivo y brutal entre la ciudadanía y la clase política. Debo decir que no entiendo cómo es posible que, siendo las encuestas una y otra vez contundentes sobre el rechazo creciente de la ciudadanía hacia la política, los grandes partidos siguen ignorando la realidad, sigan instalados en el inmovilismo.

El 25S, como el 15M, la gente ha salido a la calle a reclamar más y mejor democracia, a decir que ha llegado el momento de que se produzcan cambios importantes y de fondo en nuestro sistema democrático. Es radicalmente falso que la manifestación fuera antidemocrática, todo lo contrario, en ella se reclamaba más democracia.

Desgraciadamente, en una estrategia desde mi punto de vista perfectamente organizada, las fuerzas del orden disolvieron la manifestación de manera brutal. Detrás de esta acción hay una decisión política del Gobierno, que debe responder por todos los incidentes ocurridos, y no tratar de ocultarlos tras la cortina de humo de unas descalificaciones contra los manifestantes tan duras, como falsas.

Somos muchos los que pensamos que nuestra Constitución requiere cambios urgentes. No es posible el bloqueo actual por parte de los grandes partidos que se niegan a efectuar cualquier modificación que pueda acabar con su situación de privilegio y que sin embargo, no dudan en llevar a cabo una "reforma exprés" de calado por imposición de los poderes económicos. La Ley Electoral, por ejemplo, condena sistemáticamente a las minorías a quedarse fuera de las instituciones, privilegiando una y otra vez el bipartidismo.

Es imprescindible que haya una gestión democrática de la crisis que devuelva a la ciudadanía la soberanía y el control de la política económica. Por ello, desde hace meses EQUO reclama un referéndum vinculante (http://reinicia.partidoequo.es) sobre el rescate financiero que permita a la población decidir sobre su futuro, conocer los motivos que nos han llevado a la situación actual, reclamar responsabilidades y tomar el control que le está siendo negado.

No sigan tratando de confundir ni de engañar: detrás de las movilizaciones hay una reflexión y un sentimiento. La reflexión de que es necesaria una nueva transición para mejorar nuestra democracia, y el sentimiento de hartazgo de muchos ciudadanos que, simplemente, no pueden más. Negarlo es una irresponsabilidad política de consecuencias imprevisibles.