Los 5 obstáculos para que Mélenchon se convierta en el primer ministro de Macron o Le Pen

Los 5 obstáculos para que Mélenchon se convierta en el primer ministro de Macron o Le Pen

Tras un amago de pasar el testigo a la juventud del partido, el líder de Francia Insumisa ha vuelto a emprender una batalla política.

MélenchonVIA ASSOCIATED PRESS

Tras ser derrotado en la primera vuelta, Jean-Luc Mélenchon quiere creer en la “tercera vuelta” de las elecciones presidenciales: las legislativas. Tras un combativo discurso el domingo 10 de abril y un amago de pasar el testigo a la juventud del partido, el líder de Francia Insumisa ha vuelto a emprender una batalla política.

Pide a los franceses que le elijan “primer ministro” los días 12 y 19 de junio, tanto si votan a Emmanuel Macron como a Marine Le Pen para presidencia. El objetivo es imponer una cohabitación al futuro ganador de las elecciones presidenciales.

“Esto no es una ratonera”, dijo durante su campaña. “Hay una puerta ahí, pero puedes cruzarla o elegir otra”, insistió Mélenchon. Pero, ¿es ese el caso? ¿Es factible este reto?

La historia de la Quinta República, así como la actual relación de fuerzas, se fundamenta en una operación muy complicada. “Para triunfar donde todos los demás han fracasado antes, los insumisos debemos superar muchos obstáculos”.

El primer paso es unir a la izquierda. Una tarea difícil, pero imprescindible para evitar luchas fratricidas. Para ello, los dirigentes de Francia Insumisa piden a Los Verdes, al Partido Comunista Francés y al Nuevo Partido Anticapitalista que se unan al programa que Jean-Luc Mélenchon defendió en las elecciones presidenciales, y propone que las circunscripciones se repartan en función de los resultados de la primera vuelta. Julien Bayou, líder de Los Verdes, ha dicho que espera más. A pesar de las tensas discusiones internas, espera que las negociaciones concluyan a finales de la próxima semana.

Será más complicado con el Partido Socialista, como explicó Manuel Bompard, director de la campaña de los insumisos. El martes por la noche, el Consejo Nacional del Partido Socialista adoptó una resolución en la que proponía debatir con todas las fuerzas de la izquierda, incluida Francia Insumisa, pero no todos están de acuerdo entre los socialistas, y los insumisos cierran la puerta, por ahora.

Jean-Luc Mélenchon expuso el martes por la noche sus condiciones para lo que califica de “acuerdo electoral estratégico”: “El logo de la Unión Popular no lo vamos a cambiar y el programa es la base de la negociación”.

Tras esta primera etapa, Jean-Luc Mélenchon y su equipo tendrán que afrontar otro reto igual de peligroso: conseguir suficientes votos para superar el ya elevado resultado que obtuvieron en las elecciones presidenciales.

Analizando los resultados, el líder insumiso salió victorioso en muy pocas de las 577 circunscripciones electorales. Tomando como referencia esta votación, Emmanuel Macron podría contar con 256 diputados, por delante de Marine Le Pen (206) y Jean-Luc Mélenchon (104). Una tendencia que no lo dice todo de las elecciones de junio, pero que viene a mostrar la magnitud de la misión a la que quiere enfrentarse el diputado de 70 años.

Sobre todo porque los franceses casi siempre ofrecen una mayoría consistente al presidente que acaban de elegir. Incluso en 2017, cuando algunos hablaban de un riesgo de cohabitación sin precedentes, la Asamblea Nacional se vio desbordada por una ola de En Marcha, el nuevo partido lanzado por Emmanuel Macron. Así, ha podido contar con el apoyo de la Cámara Baja del Parlamento durante todo su mandato.

Jean-Luc Mélenchon y su equipo tendrán que convencer al mayor número posible de personas llamando a la puerta de los abstencionistas. No es una tarea sencilla: tradicionalmente, los votantes acuden menos a las elecciones legislativas que a las presidenciales.

En 2017, la tasa de abstención subió más de 30 puntos entre ambos. Solo el 49,7% de los inscritos votaron en la primera vuelta para elegir a sus diputados. En la segunda vuelta, el 42,64%. Una brecha semejante sería difícil de asumir para Francia Insumisa teniendo en cuenta que el resultado de su líder el 10 de abril (22%) se logró, entre otras cosas, gracias a poblaciones a menudo alejadas de las urnas, jóvenes o desfavorecidas.

La estrategia de Francia Insumisa es, por tanto, ampliar su impulso entre lo que Mélenchon llama el “cuarto bloque”, los “12 millones de abstencionistas”. “Aprovecho para decir que si los 7 millones que nos votaron en las elecciones presidenciales de 2017 hubieran hecho lo mismo en las legislativas, yo habría sido el primer ministro de la época”, ha subrayado este martes en BFMTV, con una sonrisa, para demostrar que el objetivo es posible si su electorado se moviliza.

Hay varias limitaciones pese a todo. Jean-Luc Mélenchon cuenta con 11 millones de partidarios... si se cuentan los votos del bloque progresista de Unión Popular. Pero esta cifra no es del todo exacta, ya que tiene en cuenta todos los votos recogidos por la izquierda en las elecciones presidenciales. El partido Francia Insumisa, por sí solo, reunió 7,7 millones de votos el 10 de abril, algunos de los cuales optaron por el voto útil, abandonando a los verdes o los comunistas.

¿Cuántos harán lo mismo en las legislativas si Mélenchon no se presenta como cabeza visible? ¿Cuántos seguirán optando por el voto útil si hay dos candidatos de izquierdas en la línea de salida? El quinquenio anterior podría incitar a los insumisos a ser precavidos. La formación liderada por Jean-Luc Mélenchon siempre ha sufrido en las elecciones no presidenciales, desde las europeas hasta las municipales. Es decir: cuando Mélenchon no lideraba la marcha.

Por último, aunque Mélenchon consiga el reto inédito de ganar las elecciones legislativas después de haber perdido las presidenciales, no necesariamente accederá al cargo, ya que es el presidente quien nombra al primer ministro, incluso en caso de cohabitación.

Tradicionalmente, es el jefe o el líder del partido ganador de estas elecciones quien se lleva la palma. Así fue en 1986 o en 1997, pero en este contexto, Emmanuel Macron o Marine Le Pen podrían tener la tentación de nombrar a otro primer ministro de las filas de la Unión Popular. Sería imposible hacerlo de otro modo, ya que el primer ministro debe ser confirmado por un voto de confianza de la Asamblea Nacional para evitar el riesgo de paralizar el régimen. En este caso, Mathilde Panot, actual diputada de Francia Insumisa, podría reclamar el puesto.

Este artículo fue publicado en el ‘HuffPost’ Francia y ha sido traducido del francés por Daniel Templeman Sauco.