Con retraso, pero Lilibet Diana ya está en la línea de sucesión al trono

La hija de Meghan y Harry ocupa el octavo puesto.
Meghan y Harry, en 2019
Chris Jackson via Getty Images
Meghan y Harry, en 2019

La relación entre los duques de Sussex y la familia real británica está lejos de volver a la normalidad, pero hay tradiciones que siguen su curso. Desde este lunes, Lilibet Diana, la segunda hija de Meghan y Harry, ya está incluida en la línea de sucesión al trono que ocupa Isabel II.

Lilibet Diana ha tardado 52 días en ser colocada en el octavo puesto en la lista, por detrás de su hermano Archie, que fue incluido dos semanas después de su nacimiento. Por delante de la pequeña están su abuelo, el príncipe Carlos, su tío, el príncipe Guillermo, sus primos Jorge, Carlota y Louis y, en el sexto puesto, su padre, el príncipe Harry.

El retraso es similar a los de los hijos de miembros de menor nivel de la familia por lo que, según los tabloides británicos, es una señal más de la tensa situación en la que se encuentra el príncipe Harry con el resto de los Windsor.

Por ahora, el último capítulo de este culebrón que comenzó cuando los Sussex pusieron un océano de por medio entre ellos y la monarquía es la publicación de las memorias del príncipe Harry, en las que detallará su experiencia creciendo en el seno de la casa real.

El libro será editado por Penguin Random House y el hijo de Lady Di se embolsará unos 20 millones de euros, más dinero del que se llevó Bill Clinton por su biografía. La fecha de publicación está prevista para finales de 2022 y ha sido la gota que ha colmado el vaso de Isabel II.

Ese año se cumple el 70 aniversario del inicio del reinado de la soberana, su Jubileo de Platino, por lo que se está preparando una celebración con todo tipo de actos y eventos especiales, como ha ocurrido en otras fechas señaladas. Según el Daily Mail, que Harry publique sus memorias en 2022 es una falta de respeto hacia su abuela, que se plantea tomar una decisión sin precedentes y retirarle la invitación a su nieto.

No ha sido el único tira y afloja del matrimonio con los Windsor. Precisamente tras el nacimiento de Lilibet Diana, volvió a desatarse la tormenta. La pareja anunció que habían elegido el nombre de Lilibet, el apodo cariñoso con el que parte de la familia llama a Isabel II, como un homenaje a la soberana.

Un portavoz de Meghan y Harry confirmó que habían pedido permiso a la reina para utilizar el nombre, pero una fuente cercana a Buckingham negó que hubiera sido así. El asunto todavía no se ha aclarado, pero lo que debía ser una noticia feliz en la familia, que pudiera ayudar a una reconciliación, provocó todo lo contrario.

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