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12/02/2021 11:36 CET | Actualizado 12/02/2021 14:10 CET

Decadencia o Alejandro Fernández

La presidenta de Noves Generacions de Catalunya pide el voto para Alejandro Fernández (PP) en las elecciones catalanas del 14-F.

Europa Press News via Getty Images
El candidato del PP a la presidencia de la Generalitat de Cataluña, Alejandro Fernández, durante un acto de campaña en Tarragona. 

Una vez más, los catalanes estamos llamados a las urnas el próximo 14-F para decidir qué futuro queremos para nuestra tierra: enfrentamiento o convivencia; radicalismo o sentido común; futuro o involución. En definitiva: decadencia o Alejandro Fernández.

Llevamos más de una década donde Cataluña ha ido de más a menos, donde esa imagen de aquella Cataluña que iba unida para conseguir todo lo que se proponía, se ha difuminado en continuos disturbios, policías y civiles heridos, incalculables destrozos en mobiliario urbano y negocios atacados, miles de empresas fugadas a otras partes de España por culpa de la inestabilidad política y jurídica que los diferentes gobiernos de la Generalitat han causado.

Desde el resto de España y Europa se nos admiraba de una forma envidiable por ser una sociedad emprendedora y pujante, por ser una tierra hospitalaria y ejemplar en todo aquello que hacía. Como aquellos Juegos del 92, todavía recordados por ser probablemente, los mejores Juegos Olímpicos de toda la historia del mundo. Unas olimpiadas en las que demostramos ser capaces de ir todos a una, donde las diferencias las supimos dejar a un lado. Sabíamos qué era lo importante y cuáles eran nuestras prioridades. Fuimos los mejores.

Volvemos a tener la oportunidad de poder cambiar el rumbo de años que tan solo nos han traído ruina y miseria

Después de años de agitación social por parte de la clase política independentista y ahora, también con la complicidad de un Partido Socialista que mantiene numerosos gobiernos independentistas en todo el territorio catalán, volvemos a tener la oportunidad de poder cambiar el rumbo de años que tan solo nos han traído ruina y miseria.

Sí, se puede. Si se pudo hacer después de 40 años de socialismo en Andalucía, ¿por qué no podemos hacerlo en Cataluña? Solo tenemos que salir a votar la gran familia constitucionalista el próximo 14-F.

Tenemos representados en la figura de Alejandro Fernández la moderación que tanto necesita Cataluña, como a la misma vez la contundencia para hacer frente a los desafíos y pulsos constantes de unos políticos que, ante su incapacidad de saber gobernar, lanzan a su pueblo a enfrentarse y a la lucha constante en la calle. La política catalana nos ha dejado probablemente en los últimos años las peores páginas en la historia más reciente de nuestro país, pero está en nuestra mano reescribir el mejor porvenir.

La política catalana nos ha dejado en los últimos años las peores páginas en la historia reciente

Solo hay una alternativa y es el voto a esa persona que, tras años de oposición y con un discurso pedagógico, ha sido capaz de imponerse a la incoherencia y a la sinrazón del independentismo y el populismo imperante en el Parlament. Alejandro es esa persona capaz de reconducir esta situación compleja pero salvable, sin acudir a la agitación de las masas, ni al choque por parte de esa otra mitad de catalanes cansados de años de exclusión y pésima gestión.

Es difícil, lo sabemos y somos conscientes, pero nadie dijo que fuera fácil, tampoco imposible. Probablemente el próximo domingo no gane aquello que con urgencia necesitamos los catalanes, pero también estoy convencida de que esa sociedad harta y agotada se armará una vez más para depositar su voto y compromiso en la opción capaz de hacer de Cataluña, esa tierra anhelada por todos. Nos lo merecemos.

La buena gestión, el seny y la esperanza que representa Alejandro tiene que tener una voz lo suficientemente fuerte para estar más cerca del día en que podamos hablar del verdadero cambio de Cataluña, de esa Cataluña mejor.

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