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01/12/2021 12:41 CET

Desmontado el bulo de que la variante ómicron había sido programada por la OMS

No, no existía un lanzamiento planificado que se adelantó seis meses.

Maxym Marusenko/NurPhoto via Getty Images
Una profesional sanitaria sostiene un tubo con la etiqueta de la nueva variante.

Desmontado un nuevo bulo sobre el coronavirus, esta vez relativo a la variante ómicron. En los últimos días habían proliferado publicaciones en redes sociales como Facebook, Instagram o Twitter en la que se sembraba la idea de que la cepa formaba parte de un plan programado por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS)

No, ni ómicron es una medida orquestada por organismos internacionales ni se había pospuesto el hipotético lanzamiento. Mucho menos los documentos gráficos que acompañaban a los bulos son reales. Se trata de una mera lista de letras griegas.

La tabla no es otra cosa que una reproducción del alfabeto griego a partir de la letra delta, junto a una relación de fechas sucesivas que no se corresponde con la evolución del virus. El rechazo expreso de la OMS coincide con la ausencia de pruebas que documenten la vinculación de las entidades citadas con el calendario.

La variante ómicron, también identificada como B.1.1.529, fue notificada por Sudáfrica y calificada como “preocupante” por la OMS este mes de noviembre, dentro de la evolución habitual de un virus, sin que exista ningún indicio que permita afirmar que estas alteraciones responden a un plan.

En su seguimiento del SARS-CoV-2, la OMS tiene actualmente identificadas cinco variantes preocupantes. Son la alfa, (con primeras muestras documentadas en el Reino Unido en septiembre de 2020); beta (Sudáfrica, mayo de 2020); gamma (Brasil, noviembre de 2020); delta (India, octubre de 2020), y ómicron. Esos datos no están recogidos en la imagen difundida en los últimos días.

La campaña de desinformación

Los mensajes viralizados muestran una fotografía que capta la imagen parcial de una tabla en la que se puede ver una columna de variantes junto a otra que reza “lanzamiento” y que incluye diferentes fechas, desde junio de 2021 hasta febrero de 2023. Destacadas en rojo aparece las variantes ómicron, recientemente detectada, y pi, todavía de carácter hipotético, con los meses de mayo y junio de 2022, respectivamente.

Junto a la tabla se pueden ver los nombres y logotipos de la estadounidense Universidad Johns Hopkins, el Foro Económico Mundial y la OMS. Algunos de los mensajes que acompañan esta foto destacan en tono irónico que ese “lanzamiento” se ha adelantado seis meses.

Una imagen muy parecida, con la tabla completa y los nombres de la Fundación Bill y Melinda Gates y el programa de la Agenda 2030 añadidos a los de las instituciones citadas, ya fue difundida durante el verano bajo un epígrafe que identificaba el cuadro como un “cronograma de cepas”.

En definitiva, la falta de relación de la tabla difundida con la realidad del virus, la carencia de pruebas que asocien su contenido con las instituciones citadas y el desmentido explícito de la OMS indican que son engañosos los mensajes que señalan que la propagación de la variante ómicron responde a un plan.

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