VIRALES
29/06/2019 09:19 CEST

El sistema con el que dos jóvenes españoles prometen acabar con las urnas y las papeletas en las elecciones

Ambos han participado en el OpenExpo Europe, el mayor evento sobre innovación en Europa.

Jorge Plana
Jorge Plana (izquierda) y David García (derecha) en el evento del INCIBE.

Tienen 22 y 23 años y un reto mayúsculo y ambicioso por delante: digitalizar los procesos electorales. Casi nada. Con la ambición y las ganas por bandera, el zaragozano David García y el barbastrense Jorge Plana buscan decir adiós a las papeletas y a las urnas para que se pueda votar a través de móviles u ordenadores. 

“Piensa en global, actúa en local”. Con esta mentalidad, ambos han formado de manera conjunta la empresa Creative Social Technology y han participado en la OpenExpo Europe -el evento empresarial líder en innovación abierta en Europa, celebrado en Madrid el pasado 20 de junio-, yendo de la mano del INCIBE -Instituto Nacional de Ciberseguridad-. Antes de esto ya habían triunfado en el ENISE, otro evento organizado por el INCIBE en León el pasado 23 y 24 de octubre.

El proyecto tiene como primera piedra la Universidad de Zaragoza. “Vamos a digitalizar sus procesos electorales. Todo empezará con una prueba para validar que la tecnología es apta y lo haremos con una votación menor como la de los delegados a finales de septiembre o en octubre. Después ya iremos con la del rector, que será el próximo mes de noviembre”, cuentan Plana y García a El HuffPost.

Para ello, como indican, han mejorado a otras tecnologías existentes dando un paso más que les ha hecho entrar de golpe en un nicho de mercado todavía virgen: el blockchain o cadena de bloques.  

Jorge Plana

La Fundación Ctic -Centro Tecnológico de la Información y la Comunicación- explica que se trata de “un conjunto de tecnologías que combinadas hacen posible que computadoras y otros dispositivos puedan gestionar su información compartiendo registro distribuido, descentralizado y sincronizado entre todos ellos, en vez de utilizar las tradicionales bases de datos”.

La información se transmite y guarda de “un modo extremadamente seguro, respetando la identidad y la privacidad gracias al uso de claves criptográficas”. Además, es un registro que no permite su alteración.

García pone el ejemplo de la DGT. “Das tus datos y los guardan en una base de la que hacen copias no funcionales que podrían ser manipulables. Ahora con blockchain si quieres cambiar la información de un dato y falsificarlo no puedes porque el resto de bloques te lo va a impedir. Se van sumando con las diferentes actualizaciones”, relata.

De momento ya han conseguido el apoyo de la propia Universidad de Zaragoza, que ha sacado un documento ratificando el modelo; de una agrupación de expertos seniors llamada Secot y, además, fueron becados por el parque tecnológico Walqa de Huesca

Plana explica cómo funciona todo eso: “Te dicen que quieren una determinada votación con unos votantes concretos -por ejemplo, si es una facultad ya están definidos con un número de identificación al que se le aplicaría un algoritmo-, unos candidatos que introduces a mano, igual que las personas de la junta que son los que ratifican que la universidad puede auditar la votación”.

Jorge Plana

“De esta manera puedes automatizar que se abra y se cierra cuando tú quieras. También se pondrían ordenadores públicos a disposición de la gente”, concreta García, que afirma que lo puedes configurar para que se envíe un mensaje con el enlace de la votación un viernes y se cierre el domingo. “El blockchain hace que no se pueda hackear”, remata. 

Así, el sueño final es el de llegar a digitalizar unas elecciones. Su referencia es Estonia, donde casi la mitad de los votos en estas últimas elecciones en 2019 se registraron de manera online, y Holanda en 2017. En este último, como explicó un ministro y recogió en su día el diario británico The Guardian, las autoridades holandesas tuvieron que contar finalmente los votos de manera manual abandonando los programas informáticos que eran “vulnerables” a la piratería.

Pero como la magnitud del proyecto es enorme, han pensado hasta en un paso intermedio: “Sustituir el voto por correo por el voto digital. Ha habido muchos problemas que se solucionarían de forma sencilla. La tecnología te permite que se pueda digitalizar el servicio”.

Todo ello permitiría reducir el impacto ecológico y reducir de manera considerable el presupuesto destinado a la realización de las elecciones, ya que las del pasado 28 de abril costaron más de 138 millones de euros.

Surgió sin pensarlo y de casualidad 

El proceso de nacimiento de esta idea es de lo más rocambolesco. Plana, que es técnico superior en administración y finanzas, y García, técnico superior en desarrollo de aplicaciones multiplataforma especializado en blockchain, se definen como dos mentes inquietas. “Fue un choque de trenes e ideas”, comenta el zaragozano entre risas.

Los dos estudiantes compartían piso en Huesca a principios de 2018 cuando a Plana se le ocurrió emprender en algo y se hicieron la pregunta de si dentro de 50 años se va a votar con urna y papeleta. Su respuesta fue negativa, así que se pusieron manos a la obra. “El paso natural del humano es digitalizar los procesos”, reitera durante toda la entrevista.

“Nos pusimos a hacerlo con un ingeniero que nos hizo un primer diseño, pero vimos que unos surcoreanos ya lo habían sacado. Después pensamos en una tecnología que pudiera funcionar cogiendo una parte única de ti (como la huella dactilar), pero había unos estadounidenses que ya habían sacado esa patente. Al final tuvimos esta idea y encontramos un nicho de mercado sin explotar”, cuenta el propio barbastranse.

García concreta un poco más: “Nos dimos cuenta de que era rentable, repetible, escalable y necesaria. La cosa es ir del producto mínimo viable y empezar a crecer porque esta tecnología te ofrece escalabilidad”.

Está por ver cuál es el tope. Lo que está claro es que ganas no les van a faltar. “Somos de Aragón y ya sabes lo que suelen decir, que somos muy cabezudos”.