Johnson, completamente acorralado por las dimisiones, asegura que seguirá como primer ministro

A la treintena de renuncias de su entorno se suma una petición directa de varios ministros para que renuncie. Él apela a su mayoría absoluta.
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Boris Johnson saluda a su salida de Downing Street
Boris Johnson saluda a su salida de Downing Street
Dan Kitwood via Getty Images

El mismo guion. Ni el partygate ni la moción de censura ni una auténtica sangría en su Gobierno han logrado que el primer ministro británico, Boris Johnson, caiga. El premier se encuentra sumido en una profunda crisis política por las dimisiones de numeroso miembros y altos cargos de su Gobierno y el descrédito de sus propios (aún) ministros, que le están pidiendo que se eche a un lado.

En menos de 24 horas se han consumado las salidas de los titulares de Finanzas (Rishi Sunak), Sanidad (Sajid Javid) y la de los secretarios de Estado de Infancia y Familia (Will Quince); el de Educación (Robin Walker), el de Finanzas (John Glen) y el de Vivienda (Stuart Andrew).

Poco después se han sumado otros cinco nombres de peso, los de los secretarios de Estado de Igualdad y Gobierno Local (Kemi Badenoch); Agenda Levelling Up (Neil O’Brien); Educación (Alex Burghart); Industria (Lee Rowley) y Medios, Datos e Infraestructura Digital (Julia Lopez). Los cinco han firmado una carta conjunta de renuncia en la que consideran que lo mejor es “dar un paso al lado” debido a la actual situación.

La asistente parlamentaria en el Ministerio de Transportes, Laura Trott, que también ha anunciado la dimisión, ha reconocido que “la confianza en política es de vital importancia” y “en los últimos meses se ha perdido”, en alusión a la cascada de escándalos que persiguen al actual Ejecutivo y que incluyen, entre otros, las multas por las celebraciones de fiestas en plena pandemia de COVID-19.

Johnson, en el que ha parecido un calco de anteriores explicaciones, ha anunciado miércoles en el Parlamento que su intención es “seguir” al frente del Ejecutivo. Más que su intención, ha apuntado a los amplios resultados electorales cosechados en 2019 -una mayoría absoluta- para presentarlo como una suerte de deber y la promesa de seguir luchando. Y, en otra intervención parlamentaria a lo largo de la tarde ha vuelto a las andadas: “Las elecciones no es algo que esté en la mente de nadie, hay que seguir cumpliendo los compromisos”.

Varios ministros le piden que se vaya

Tampoco parece importarle que una delegación de ministros prepare una petición formal para que se vaya del cargo, según avanza la BBC. Boris, a lo suyo, habla de una “semana excelente” para él.

En esta delegación que hablará con Johnson más tarde se incluyen los ministros para Irlanda del Norte, Brandon Lewis, y para Gales, Simon Hart, así como el de Transporte, Grant Shapps, que figuran entre sus aliados más estrechos, precisa la cadena pública. A última hora del día, Johnson ha aceptado verse con ellos, pero de uno en uno y no en grupo.

“El trabajo de un primer ministro en tiempos difíciles, en circunstancias en las que se le ha dado un mandato colosal, es seguir adelante y eso es lo que voy a hacer”

- Boris Johnson, primer ministro de Reino Unido

Johnson lo ha afirmado en la sesión de control en la Cámara de los Comunes, en la que tanto los partidos de la oposición como algunos diputados conservadores le exigieron la renuncia y él reaccionó como ya es habitual tras cada escándalo. Con excusas aderezadas con disculpas.

“El trabajo de un primer ministro en tiempos difíciles, en circunstancias en las que se le ha dado un mandato colosal (por las elecciones generales de 2019), es seguir adelante y eso es lo que voy a hacer”, ha señalado Johnson, para volver a pedir perdón por el último de los escándalos. El de haber recuperado para el Ejecutivo al conservador Chris Pincher, a sabiendas de que había sido investigado por conducta sexual inapropiada: “Lamento mucho que el miembro por Tamworth continuara en el cargo después de que se presentara la queja contra él ante el Ministerio de Exteriores”.

A pesar de todo, el premier había comenzado su intervención con un aire triunfalista y haciendo gala de su política fiscal. “Hoy es un gran día, ya que implementamos el mayor recorte de impuestos en una década”, comenzaba diciendo, a pesar de que en menos de 24 horas había perdido a los responsables de Economía y Tesoro.

El duro discurso del exministro de Sanidad

Una de las bajas más sonadas en las últimas horas, el exministro de Sanidad Sajid Javid ha pasado a la ofensiva contra Johnson desde la bancada conservadora. Lo ha hecho con un duro discurso en el que ha resuelto que el verdadero problema en el Ejecutivo “empieza arriba del todo y eso no va a cambiar”.

Javid ha vuelto a pedir la renuncia del premier, como había hecho el martes al presentar su dimisión. También ha realizado un llamamiento al resto de integrantes del Ejecutivo británico a que den un paso al tiempo que ha dejado una clara advertencia a Johnson: “Me temo que solo se puede pulsar la tecla de reinicio un determinado número de veces”. Y a nadie se le escapaba que Johnson ya ha pulsado esa tecla demasiadas veces.

“Nos corresponde a todos seguir unos estándares altos por nosotros mismos y tomar medidas cuando eso no sucede”

- Sajid Javid, diputado conservador y exministro de Sanidad británico

También ha dejado otros mensajes dirigidos a sus compañeros de filas, sobre todo a evitar una debacle irrecuperable entre los conservadores. “Estoy profundamente preocupado por cómo las próximas generaciones verán al Partido Conservador si seguimos con este rumbo”, ha valorado, recordando que los tories deben ser fieles a sus ideas de “decencia y responsabilidad personal”.

“Nos corresponde a todos seguir unos estándares altos por nosotros mismos y tomar medidas cuando eso no sucede”, ha resuelto el extitular de Sanidad.

El ‘caso Pincher’

La sesión de control ha estado marcada por el inevitable telón de fondo que ha supuesto el escándalo de ‘caso Pincher’, tras conocerse que el que fuera responsable de la disciplina del grupo parlamentario conservador, el diputado Chris Pincher, había sido investigado por conducta sexual inapropiada. Y hace unos días fue suspendido por el Partido Conservador tras conocerse que había sido acusado de manosear a dos hombres en el Carlton Club, un conocido club de caballeros de Londres.

Precisamente, el Parlamento británico fue testigo de un nuevo capítulo en el escándalo de Pincher, después de que el tory Gary Sambrook acusase a Johnson de criticar en privado a varios políticos conservadores por no haber frenado a Pincher. Sambrook, que no había sido especialmente crítico con el premier hasta este momento, aseguró que Johnson había comentado que hubo 7 diputados presentes en el Carlton Club que debieron haber intervenido para que Pincher no se emborrachase tanto.

Una cuestión que habría provocado resquemores entre los tories y que habría sido entendida como un descargo o un desvío de responsabilidad. La intervención de Sambrook provocó una escena muy poco habitual en la Cámara de los Lores, la de las filas laboristas aplaudiendo a un político conservador.

Quizás deje de ser una estampa tan poco frecuente, ante un Johnson cada vez más solo y completamente acorralado.

Las cosas de Boris Johnson