POLÍTICA
09/01/2020 21:15 CET | Actualizado 10/01/2020 11:51 CET

Cuatro vicepresidencias por sorpresa en el Gobierno de coalición

Sánchez añade a última hora a Ribera en la lista de vicepresidentes junto a Iglesias, Calvo y Calviño y descoloca a Podemos.

El HuffPost
Pedro Sánchez-Pablo Iglesias

Pedro Sánchez ha escrito en el último momento el nombre de Teresa Ribera en la lista de vicepresidentes que pasarán a la historia del primer Gobierno de coalición en ocho décadas. El elenco lo completan Carmen Calvo, Pablo Iglesias y Nadia Calviño. Ribera ha sido toda una sorpresa, porque PSOE y Podemos acordaron tras su primer abrazo que habría tres vicepresidencias para reforzar el lado político, social y económico del futuro Ejecutivo. 

Unidas Podemos ha evitado pronunciarse: “No va a haber ningún tipo de reacción oficial”, precisa a El HuffPost el entorno de Iglesias. Pero este movimiento ha descolocado al partido y ha generado fricciones entre ambos socios que se suman a las suspicacias del PSOE por la filtración de los nombres morados que estarán a las órdenes de Sánchez. A algunos socialistas no les sentó muy bien.

Sánchez ha innovado con esta estructura, porque nunca antes ha habido tantas vicepresidencias. Solo Zapatero en 2009 llegó a tres. Las cuatro de ahora, según el propio Gobierno, “estarán enfocadas a cada una de las transformaciones que necesita el país”: memoria democrática; derechos sociales; asuntos económicos y transformación digital, y transición ecológica y reto demográfico. Además, sustituye a Celáa en la portavocía para dar paso a Montero, que se mantiene Hacienda.

En el próximo Gobierno también se mantendrán Isabel Celaá y Pedro Duque, hasta ahora en Educación y Ciencia, e Innovación y Universidades, respectivamente. Eso sí, Duque perderá la competencia en Universidades, que irá a manos de Manuel Castells. Quienes se van son José Guirao (Cultura y Deporte) y María Luisa Carcedo (Sanidad, Consumo y Bienestar Social). Sánchez ya se lo ha comunicado a ambos, según ha adelantado la Cadena SER.

El presidente desvelaría la composición de su Ejecutivo la próxima semana. No ha sido así

El goteo de cargos y competencias confirmadas por Moncloa ha pillado por sorpresa porque, tras la investidura de Sánchez, el PSOE se apresuró a anunciar que el presidente desvelaría la composición de su Ejecutivo la próxima semana. No ha sido así, algo que también ha provocado un cabreo generalizado en la prensa.

Aún no ha trascendido todo el equipo de Gobierno con camiseta socialista que se sentará en el Consejo de Ministros. Este viernes ha trascendido que seguirán el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska; la ministra de Industria, Reyes Maroto, el titular de Agricultura, Luis Planas y la de Defensa, Margarita Robles. Los cuatro se pusieron a las órdenes de Sánchez tras la moción de censura a Mariano Rajoy en junio de 2018.

El presidente del Gobierno trasladará al rey este domingo la lista completa con los nombres que integrarán su Gobierno. El lunes los ministros prometerán sus cargos y el martes se sentarán juntos por primera vez.

Moncloa también ha confirmado a Yolanda Díaz (Trabajo), Manuel Castells (Universidades), Irene Montero (Igualdad) y Alberto Garzón (Consumo). Los cuatro, que ya había filtrado Podemos, formarán el dream team morado en el Ejecutivo junto al propio Iglesias, quien ya tiene competencias claras y delimitadas: Derechos Sociales y Agenda 2030. Pero le ata la vicepresidencia imprevista de la socialista Teresa Ribera, quien sumará a su actual cartera el Reto Demográfico. 

La Agenda 2030 de la que se ocupará Iglesias aúna los objetivos de la ONU para el Desarrollo Sostenible en los que tiene especial protagonismo la lucha contra la pobreza y la emergencia climática de la que se ocupará Ribera desde el mismo nivel jerárquico. Todo un contrapeso.

EFE
Teresa Ribera, en la COP de Madrid.

El presidente cumple así con el compromiso de dar rango ministerial a la despoblación. Pero el futuro Gobierno va más allá y prioriza las reclamaciones de esa España que se vacía año a año a través de una vicepresidencia. La todavía ministra de Transición Ecológica en funciones, quien protagonizó el éxito de organización de la COP en Madrid, decanta el marcador de vicepresidencias hacia el PSOE —tres contra una—. Algo que Podemos no ha querido valorar públicamente.

Un movimiento para neutralizar a Podemos

Sánchez intenta con la cuarta vicepresidencia neutralizar el riesgo que tanto temió: que Iglesias se erija en presidente de un Gobierno B. Un exalto cargo del Gobierno de Zapatero lo expresa así a El HuffPost: “Las 4 vicepresidencias diluyen a Iglesias. La de Ribera también, porque la transición se cruza de lleno en la Agenda 2030”.

Socialistas y morados se prometen lealtad, pero el PSOE quiere tener todo controlado. Tanto, que este miércoles ambos partidos acordaron hasta la forma de estar en desacuerdo en un documento que deja clara la intención de Sánchez: la estrategia comunicativa debe pasar por (toda) La Moncloa.

Carmen Calvo, que pierde Igualdad en favor de Montero, se cerciorará de que así sea desde otra vicepresidencia que gestionará Presidencia y Relaciones con las Cortes. Será la encargada de llevar el día a día del Gobierno con los diputados; algo vital, puesto que gran parte de la iniciativa legislativa se cocina previamente en los cajones ministeriales. Y la mayoría que ha dado la confianza a Sánchez es inestable y compleja.

EFE
Sánchez en su investidura.

Calvo también asumirá las competencias de Memoria Democrática, que antes estaban integradas en Justicia. El presidente mantiene a su lado el peso político de Calvo que convivirá con el otro peso pesado: Pablo Iglesias, otro animal político que ha conseguido desplazar la Economía de la vicepresidencia segunda que tradicionalmente ha ostentado en otros Gobiernos, para que la ocupen los asuntos sociales. 

Calviño, el control de Bruselas

La gurú económica de Bruselas Nadia Calviño se ocupará de la economía desde la vicepresidencia, como anunció Sánchez en el debate electoral del 10-N. Calviño, quien fue directora general de Presupuestos de la UE y estuvo en la terna por presidir el FMI, repite en el Gobierno y su nombramiento es un claro mensaje a la ortodoxia económica alemana, porque la ministra gallega no es Varoufakis. Es todo un muro para frenar cualquier intento de desajuste y una garantía para los grandes empresarios e instituciones.

La aún ministra en funciones de Economía ha sumado un nuevo reto a su cartera: “la gran transformación digital que necesita España”, según fuentes Moncloa. Además, impulsará el proyecto de digitalización de toda la Administración Pública al que se ha comprometido el nuevo Gobierno.

El rugido feminista que retumbó en España el 8 de marzo de 2018 sigue cobrándose victorias. Por primera vez habrá tres vicepresidentas mujeres, algo histórico, aunque aún falta romper el techo de cristal de La Moncloa y ver a una mujer presidenta. Pero eso será otro Gobierno. Esta semana se conocerá al completo el que presidirá Sánchez.

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