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10/03/2021 19:23 CET | Actualizado 10/03/2021 19:28 CET

No, Isabel Díaz Ayuso no es tonta… aunque lo parezca

"Tenía ganas de tirarse a la piscina. Ya veremos si tiene agua suficiente”, dice un viejo socialista canario.

Europa Press
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, toma posesión de su cargo.

Hagan ustedes una prueba antes de seguir leyendo. Vayan a San Google bendito que está aquí al lado y pídanle algo tan sencillo como “Díaz Ayuso contrata…” y rauda y veloz la inteligencia artificial prosigue: “curas”. Sí, la presidenta madrileña, prócera del PP, aparece la primera de la lista del buscador por la contratación de sacerdotes al inicio de la pandemia.

No encabeza el empleo de más médicos para sanidad —competencia autonómica, aunque ella parezca estar de vacaciones en Babia— ni de la descabezada atención primaria, ni de la ninguneada salud pública, que es como un servicio de Inteligencia para prevenir ataques, ni de especialistas para luchar contra el coronavirus... Ficha clero. En un Estado constitucionalmente aconfesional.

“Ayuso pagará un millón de euros a la Iglesia para que haya un cura por cada cien camas hospitalarias”. No basta parece con la capilla y el capellán y un par de beatas. Esto no dejaría de ser una prueba más de que la estupidez es más infinita que el universo, como aseguró con conocimiento de causa, porque la sufrió personalmente, Albert Einstein. Lo grave es que una de las razones que dio en su monólogo anunciador del adelanto de las elecciones regionales fue que no quiere que nadie le adoctrine a los niños madrileños ni les quite la libertad de que gozan, que es, por lo que deja entrever, su monopolio.

Vamos a ver. La misión de estos padres era dar auxilio espiritual a los enfermos de covid… ¿Hay algo que represente mejor lo que es adoctrinar? Por supuesto, según la definición de la RAE y no de la jerga de una derecha soberbia y embaucadora a la que se le ve el rejo con demasiada frecuencia. Demostrando un conocimiento al menos pintoresco de la Constitución, que dudo, sinceramente, que haya leído por encima, pero sobre todo por dentro como es su obligación. La susodicha considera lo más natural del mundo y del estilo de vida europeo que ella pueda prohibir una conferencia sobre feminismo de la ministra de Igualdad, Irene Montero, dirigente de Podemos, invitada por los alumnos, en un instituto público.

Goooooooool a la Constitución, no a la bolivariana, sino a la española. El artículo 20 no necesita traductor ni espiritista, ni MAR rasputinesco que valga: “Se reconocen y protegen los derechos a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción”. “El ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa”. Isabel Díaz Ayuso ejerció la censura previa en este episodio, que contrasta con la permisividad mostrada con invitados populares, cada día más populares, ciertamente.

Adelanto electoral también para “defender la libertad de los madrileños”, excepto algunas como muchas de las relacionadas con la libertad de expresión. Me recuerda, o mejor, noto un tufillo a una definición sobre lo que era la crítica constructiva y lo que era libertinaje que me hizo un inenarrable —vamos a dejarlo así— delegado provincial de turismo en Las Palmas en tiempos fraguianos, Eduardo López Merino. El Régimen no aceptaba la crítica, sino que la sustituía por este alambicado sucedáneo: “Contraste de pareceres dentro de una ordenada concurrencia de criterios”.

Muchos aprecian una derivada en esto de salvar a los madrileños ante el riesgo de que los madrileños pierdan su libertad si la izquierda se hace con el Gobierno. Hay, al menos a primera vista, varias variables intencionales: como que todas las regiones donde no gobierna Génova 13 son un caos y una dictadura encubierta y que cualquier coalición que la destrone —sea PSOE con Ciudadanos o PSOE con Podemos o los tres— va a limitar las libertades. Esto, además de una absoluta falsedad, es una subnormalidad —por debajo de la normalidad, o sea, como un subterráneo— política.

Aunque, claro, ella se refiere a que el Gobierno, de acuerdo con los expertos y con la experiencia adquirida en España y en el mundo en la primera ola, mantiene que la estrategia preventiva política de confinamientos más o menos flexibles pero severos adaptados al semáforo epidemiológico salvan vidas humanas. Díaz Ayuso, sin embargo, sostiene que matan la hostelería.

Que elijan los madrileños y repasen las estadísticas mortuorias de personas y la eficiencia de su Gobierno y de la payusomanía de orquestina en comparación incluso con los otros del PP. Verbigracia, el de la Xunta de Galicia presidida por el muy, pero que muy, pepero y conservador Alberto Núñez Feijóo.

Que elijan los madrileños y repasen las estadísticas mortuorias de personas y la eficiencia de su Gobierno

La verdad es que su autoritarismo caprichoso y un ego que alcanzaba la caricatura sometía a sus socios de Ciudadanos a una presión insoportable. Las desautorizaciones constantes a su vicepresidente Ignacio Aguado fueran sobre la pandemia o sobre la mortalidad del cangrejo eran un clásico semanal.

Pero este tipo de decisiones tienen su momento y Díaz Ayuso ha elegido uno que parece cargado por el diablo. Su empecinamiento en llevar la contraria a las evidencias epidemiológicas no juegan estadísticamente a su favor. La capital cuenta con muchos muertos y sus familiares, pasado el duelo, saben sacar sus propias conclusiones.

Su autoritarismo caprichoso y un ego que alcanzaba la caricatura sometía a sus socios de Ciudadanos a una presión insoportable

Además el PP está en horas bajas y Vox en horas altas, rumiando su venganza por el maltrato de Pablo Casado. Casado, a su vez, es un firme candidato a acabar como San Lorenzo, asado a la parrilla con el carbón de la corrupción aportado por Bárcenas. Muchos analistas olfatearon algo: Díaz Ayuso querría situarse como recambio a Casado.

Por su parte el PSOE esperaba una oportunidad para responder al bloqueo del CGPJ y otras instituciones del Estado mantenido por Casado no solo contra el espíritu, sino contra la letra expresa de la Constitución que no prevé demoras ni trucajes para alargar su mandato. Cualquier prórroga es una trampa y rompe el consenso fundacional del 78.  

Esta, y las próximas, serán las “semanas de las respuestas” y los efectos secundarios. Un terremoto político que puede tener infinitas réplicas. En Murcia el PSOE y Cs se han aliado para desalojar a los populares del Gobierno regional y del Ayuntamiento. Este habría sido otro oportuno detonante para la decisión de la presidenta madrileña. ¿Puede haber un efecto explosivo en cadena en otras comunidades y municipios?

Una secuela sí parece clara: Pablo Iglesias (bis) no necesita recordarle a Pedro Sánchez que las mociones de censura no están confinadas. Pero a su vez Sánchez también puede recordarle a su díscolo y presuntuoso socio antisistema —que quiere ser califa en lugar del califa y que no le deja dormir tranquilo en Moncloa— que él también puede convocar elecciones. Como se ha visto en Cataluña nada es lo que parece y ni siquiera lo que es, que ya es difícil.

Un viejo socialista canario rezongaba ante lo que está pasando en Madrid: “Pues aunque parece tonta, la verdad es que esta chica no lo es…. Por sí misma o por quien le haya aconsejado ha decidido que el punto crítico está lleno de oportunidades. Tenía ganas de tirarse a la piscina. Ya veremos si tiene agua suficiente”.

No se sabe si quedará algo de la caja B, pero un famoso publicista americano dijo una vez, contradiciendo a Abraham Lincoln, que “se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo si hay suficiente dinero para la publicidad…” y no hay gargantas profundas que armen la de Dios es Cristo.

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