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18/08/2020 09:00 CEST | Actualizado 18/08/2020 10:25 CEST

Mi mamá y yo somos una familia

El empleo y la conciliación de la vida familiar y laboral son dos de los principales problemas a los que se enfrentan las familias monoparentales.

damircudic via Getty Images

La Real Academia Española define a la familia como “grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas” o como “conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines a un linaje”.

Hasta hace relativamente poco, en España, los modelos familiares se limitaban a parejas heterosexuales, unidas por vínculos matrimoniales, religiosos o civiles y con hijos/as naturales o adoptados/as. En la actualidad, la familia ha evolucionado del modelo “tradicional” a otros modelos de familia, gracias a la diversidad. Y es que en las últimas décadas el Estado del bienestar se ha asentado y la sociedad ha ido presenciando múltiples cambios que han modificado radicalmente la estructura familiar.

Actualmente existen diversos tipos de familias, entre las que se encuentran las familias monoparentales, que son las integradas por una persona adulta, con uno o más descendientes a cargo (con hasta 18 años de edad). Esta situación puede derivarse de realidades muy diferentes, como son el fallecimiento del otro progenitor, la ruptura conyugal o de pareja, o también tiene que ver, en muchos casos, con una elección individual, la decisión de asumir una maternidad o paternidad al margen de cualquier convivencia estable.

Este tipo de familias ha ido creciendo, en número, en estos últimos años, de manera importante, suponiendo, según el Instituto Nacional de Estadística, 1,9 millones de hogares en España, el 10,10% del total. En el 82,7% de los casos, 1,6 millones, la mujer es la que encabeza la familia; de ahí que desde diversos sectores se utilice también la expresión “familias monomarentales”, para enfatizar el perfil femenino de esta modalidad familiar. Además, cabe señalar que el 51% de estas mujeres están desempleadas o con trabajo en economía sumergida y solo un tercio de las inscritas como demandantes de empleo reciben algún tipo de prestación. Estas mujeres, como dice la canción de Manuel Carrasco, tienen que librar mil batallas, día tras día. 

Muchos de los problemas de precariedad y falta de empleo, principalmente entre las mujeres de familias monoparentales, se deben a la falta de conciliación.

El empleo y la conciliación de la vida familiar y laboral son dos de los principales problemas a los que se enfrentan. Y es que, estas familias, aunque existen hace muchos años, no tienen reconocidos los mismos derechos que otros tipos de familias. Sufren una realidad discriminatoria fiscal, política y económica desde tiempos inmemoriales. 

Muchos de los problemas de precariedad y falta de empleo, principalmente entre las mujeres de familias monoparentales, se deben a la falta de conciliación que existe en muchos empleos. Así, para el 74% de las mujeres de familias monoparentales, las medidas de conciliación que le ofrece la empresa son insuficientes, una vez que encuentran trabajo, según el informe Adecco sobre Monomarentalidad y Empleo.

Estas familias reivindican, en el ámbito laboral, una mayor flexibilidad en los horarios, y denuncian desigualdad para acceder a viviendas sociales, ya que si son familias numerosas sí existe una mayor puntuación que no tienen las monoparentales. También sufren discriminación fiscal, con respecto a una familia biparental. Además reivindican ampliar su prestación por nacimiento y cuidado del menor, en razón de sus circunstancias de soledad y de las necesidades de sus hijos e hijas, preocupación que el Grupo Socialista comparte.

Su escasa autonomía hace que sus miembros, especialmente el miembro adulto, sufra una dependencia excesiva de otros parientes que, en ocasiones, aunque necesaria para desarrollar su actividad laboral, reduce su autonomía, su libertad e incluso su intimidad. Suelen recurrir con frecuencia a la ayuda de las abuelas, que son quienes proporcionan cuidados a los nietos/as y atención a las labores domésticas más urgentes. Esta ayuda es positiva y se hace necesaria, pero en ocasiones, se convierte en más en un remedio obligado, que en una solución pactada. Del mismo modo, a menudo, las abuelas se ven sobrecargadas en sus tareas habituales, teniendo que atender a dos hogares y reduciéndose notablemente su tiempo de ocio o de convivencia efectiva con otras personas.

Hasta ahora, como he mencionado anteriormente, las abuelas eran la tabla de salvación, pero son personas de riesgo.

Por otro lado, cuando existe una situación sobrevenida, como es el caso de la crisis sanitaria que estamos viviendo y el obligado confinamiento que hemos sufrido, el día a día se les hace más difícil que a una familia tradicional. Cuando un progenitor/a está teletrabajando y tiene que atender a las tareas del hogar, al cuidado de los hijos/as, ayudarles con las tareas escolares, etc, y no pueden delegar, la carga se multiplica por dos; la física y la psicológica. Hasta ahora, como he mencionado anteriormente, las abuelas eran la tabla de salvación, pero son personas de riesgo y las excedencias o reducciones de jornada no son opción en hogares con un único ingreso.

Desde la Administración General del Estado se contemplan ayudas específicas en Seguridad Social, Fiscalidad (IRPF), Vivienda, y Bono Social Eléctrico y Térmico, pero lo cierto es que no es suficiente. Es necesario que exista una conciliación con corresponsabilidad social, donde estén implicadas todas las administraciones, el sector empresarial, el sector sindical, y toda la sociedad en general. 

El Gobierno de Pedro Sánchez es consciente de la situación y es sensible al tema, por eso, va dando pasos para consolidar los derechos de todo tipo de familias. 

Desde el grupo socialista en el senado hemos presentado una moción para dar visibilidad a las familias monoparentales, contribuyendo a que deje de asimilarse exclusivamente la monoparentalidad con la pobreza o la exclusión social.

Estas familias reivindican, en el ámbito laboral, una mayor flexibilidad en los horarios, y denuncian desigualdad para acceder a viviendas sociales.

Queremos que se reconozcan los derechos de este tipo de familias, por el mero hecho de serlas, dotándolas de un marco jurídico estatal de referencia que incluya una definición homogénea, que a su vez permita acceder a una acción protectora adecuada.

Pedimos que se apliquen políticas que doten de mayor autonomía a las familias monoparentales, y de esta manera contribuir a reducir su vulnerabilidad, facilitando la compatibilidad entre la actividad laboral del miembro adulto y su obligación de cuidado de los hijos/as, favoreciendo la conciliación de la vida laboral y familiar.

Con esta moción, además, se van a estudiar las modificaciones normativas pertinentes para valorar una duración adicional del permiso por nacimiento y cuidado del menor para estas familias, como en el supuesto de discapacidad del hijo o hija o en caso de nacimiento múltiple y por otro lado, reconoceremos como familia numerosa a las familias monoparentales con dos hijos que, de acuerdo con la normativa vigente, no tienen acceso a dicha condición.

 

Inés Plaza es portavoz del PSOE de Educación de la Comisión de Derechos de la Familia, la Infancia y la Adolescencia en el Senado.