POLÍTICA
25/05/2021 14:11 CEST

Qué busca la CUP presionando a Aragonès con los desahucios

El partido independentista de izquierda radical pone a prueba las relaciones entre Junts y ERC con su gran tema: los lanzamientos.

EFE
Manifestantes de la CUP y dispositivo policial desplegado este martes en el edificio conocido como Bloc Llavors, en el barrio del Poble Sec de Barcelona, donde se ha ejecutado un desahucio.

La CUP no está dispuesta a abandonar dos de sus grandes banderas ante el  electorado, la vivienda y la seguridad, pese a haber apoyado un gobierno de ERC.

Desde primera hora de este martes, centenares de manifestantes y simpatizantes del partido radical de izquierda se han concentrado en el barrio barcelonés del Poble Sec para evitar un desahucio y en la sede de los republicanos para exigir la paralización del alzamiento que se ha terminado ejecutando sobre las 9.30. ¿El objetivo? Presionar a ERC y poner a prueba su pacto con la derecha de Junts.

Es más, ya se intentó el desalojo de los tres vecinos de la vivienda el pasado mes de abril, pero no se resolvió por la resistencia de algunos integrantes del Sindicato del Barri del Poble Sec y también de varios vecinos. El bloque lleva ocupado desde hace tres años y medio, según La Vanguardia.

El nuevo presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que tomó posesión del cargo este lunes, llegó a un acuerdo con la CUP en el que se comprometió a paralizar los desahucios y a que la Brimo, la unidad antidisturbios de la policía autonómica, no participe en los desahucios.

Este lanzamiento es especialmente simbólico para la CUP porque participa la Brimo y porque el propietario es un fondo de inversión

Por eso, este lanzamiento es especialmente simbólico para la CUP. No solo porque participa la Brimo, sino porque el propietario de la vivienda es un fondo de inversión, Vauras Investment, archienemigo del partido independentista de izquierda radical.

La CUP sabía desde hace días que el lanzamiento se produciría este martes, menos de 24 horas después de que Aragonès se hiciera con las riendas de la Generalitat, y que supondría una oportunidad para dar un serio toque de atención a ERC y obligar a los republicanos a comprometerse con el pacto entre ambas fuerzas en un momento en el que el consejero de Interior, responsable de la policía y que será republicano, aún no ha sido nombrado.

Los dirigentes de la CUP, con la portavoz Dolors Sabater al frente, presionan así al nuevo Govern de coalición en el que Junts, un partido de derecha, controla la mitad de las consejerías. Los tres partidos que han alumbrado el nuevo Ejecutivo catalán comparten poco más que el camino a la independencia, pero lo cierto es que la CUP, considerada antisistema, está en las antípodas no solo de Junts, también de ERC, especialmente en las formas.

Protestar para poner a prueba el acuerdo entre ERC y Junts

Las protestas de este martes están encaminadas a obligar a ERC a no desviarse de las políticas de izquierdas a las que se ha comprometido pese a gobernar con Junts.

Los republicanos tienen que hacer malabarismos porque han suscrito dos acuerdos diferentes con CUP y Junts que tienen puntos de conexión en lo relativo a la independencia, pero amplias discrepancias en la política del día a día. Parecía que la legislatura que acaba de arrancar iba a ser un oasis para Aragonès, pero ERC tendrá difícil gestionar con partidos tan diferentes.

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