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11/11/2020 10:28 CET | Actualizado 11/11/2020 10:28 CET

Sin artes no hay educación

Si un país propone un modelo educativo basado en la no existencia de las artes está condenando a que la juventud sea, mañana, una masa de adultos acríticos.

María LaMuy

¿Se imaginan que las pirámides de Guiza no existieran? ¿Que nunca se hubiera pintado La Gioconda? ¿Que la Torre Eiffel no hubiera sido parte de la Exposición Universal de París de 1889? Podríamos seguir hasta el infinito, con las miles, millones de obras que forman parte de nuestro imaginario y nos conforman como sociedad, y que, por un momento, no existieran. ¿Inimaginable, verdad? Pues algo así ocurriría en un mundo donde las artes no fueran importantes, donde nuestros constructos visuales y estéticos no formaran parte de lo que nos representa como sociedad. Estas obras (todas, en realidad) son las manifestaciones visuales de épocas que hemos transitado como seres humanos y así nos hemos expresado artísticamente a lo largo de la historia. Sabemos, también, lo peligroso que resulta no conocer cómo fuimos antes para entender cómo somos ahora y quiénes seremos en el futuro.

Estamos constantemente bombardeadas de imágenes que nos educan (para bien o para mal) con fotografías, campañas publicitarias, etc. cargadas de estereotipos sexistas. Esto, que resulta muy evidente, lo es porque desde ámbitos como los estudios visuales y el feminismo, se ha puesto el grito en el cielo cuando una y otra vez se repiten roles sexistas en los medios. Artistas como Yolanda Domínguez trabajan precisamente en hacernos “ver” que lo que miramos tiene una carga ideológica fuerte y de reproducción de estereotipos. 

Pues bien, el proyecto de Ley de la LOMLOE, que fue aprobado por el Congreso y que se encuentra en fase de enmiendas parciales, prácticamente aboca a una desaparición total del conocimiento de las artes por parte del alumnado de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Por un lado, elimina el requisito de la especialización en los grados de Maestría en Educación Infantil y Primaria (pudiendo dar esta materia cualquier otro profesor sin conocimiento técnico) y, por otro, hace de la asignatura artística una optativa y sin contenido específico.

Desde diversos colectivos, entre ellos el profesorado universitario de Didáctica de la Expresión Plástica, Visual y Audiovisual (con más de cien profesores y profesoras) han publicado un manifiesto y recogido más de 12.000 firmas contra la desaparición de la enseñanza artística, y exigiendo que sea una materia instrumental en Educación Primaria y común en la Secundaria. Entre las distintas propuestas se aboga por entender que las artes son un conocimiento que entronca con materias como la ética, la tecnología, las matemáticas, las ciencias… 

El proyecto de Ley de la LOMLOE prácticamente aboca a una desaparición total del conocimiento de las artes por parte del alumnado de Primaria, Secundaria y Bachillerato

Si un país propone un modelo educativo basado en la no existencia de las artes está condenando a que esa juventud sea, mañana, una masa de adultos acríticos; “todas las personas pueden aprender a utilizar los lenguajes visuales y a crear imágenes inteligentes, seductoras, bellas, críticas, personales”, señalan en su manifiesto. “La comprensión de lo simbólico y lo estético exige el aprendizaje de la cultura y precisa de la enseñanza a través de experiencias específicas organizadas, eficaces y contrastadas”.

Especialmente hoy, en un mundo donde se han multiplicado las imágenes, donde se reproducen las noticias falsas que crean opinión pero dejan fuera la reflexión crítica, debemos apostar por el análisis y la observación. ¿Cómo queremos que dejen de existir estereotipos sexistas si no somos capaces de pensar sobre lo que vemos? Si los niños y niñas ven antes que leer, es decir, absorben imágenes antes que interpretar palabras, y les negamos la posibilidad de aprender a pensar esas imágenes, ¿qué clase de futuro en igualdad esperamos? Por mucho que escribamos, critiquemos o hagamos acciones artísticas para denunciar el sexismo, todo será en vano, nuestras palabras llegarán a una minoría que es capaz de entender lo importante que son las imágenes, pero la mayoría, esos niños y niñas que nunca han tenido acceso a la educación artística en sus etapas escolares, serán analfabetos visuales.

Si los niños y niñas ven antes que leer, es decir, absorben imágenes antes que interpretar palabras, y les negamos la posibilidad de aprender a pensar esas imágenes, ¿qué clase de futuro en igualdad esperamos?

En noviembre de 2019, la OMS publicaba un informe sobre los beneficios del arte en la salud y el bienestar. Más de cien páginas para señalar cómo las artes pueden apoyar el desarrollo de la infancia, fomentar los comportamientos que promueven la salud y contribuir al cuidado. Reconoce las características interculturales del arte y dentro de sus componentes fundamentales señala aspectos tan fundamentales para el desarrollo humano como el compromiso estético, la participación de la imaginación, la activación sensorial, la evocación de la emoción, la estimulación cognitiva o la interacción social. 

Desde el profesorado del Área de Didáctica de la Expresión Plástica/Educación Artística y Visual de las universidades del Estado español señalan que “la educación artística es imprescindible para la formación de nuestros futuros y futuras profesionales. Detrás de los éxitos de firmas tecnológicas está una sensibilidad estética que supo adaptar la tecnología a una mirada humana y a un tacto que se había olvidado. Detrás de los grandes avances audiovisuales está una visión atenta –que sólo se desarrolla ejercitando la percepción desde la más temprana edad– a una sensibilidad humana y global. Las industrias culturales, el cine español, la arquitectura, el diseño, la moda, las artes de nuestro país, necesitan de una educación artística y estética que nos enseñe a mirar, saber ver, crear”. 

Las industrias culturales, el cine español, la arquitectura, el diseño, la moda, las artes de nuestro país, necesitan de una educación artística y estética que nos enseñe a mirar, saber ver, crear

“Cualquier carrera profesional o académica necesita de rudimentos estéticos y visuales: realizar presentaciones, comunicaciones, vídeos, webs y fotos forman parte hoy del desarrollo actual de la actividad profesional. Un buen comunicador necesita del lenguaje visual, corporal, teatral, del dibujo y de la imagen. En unas décadas los únicos trabajos que tendremos que hacer los humanos –porque el resto lo harán máquinas– serán aquellos que precisen de creatividad, intuición, empatía y humanidad. Desposeer a nuestros jóvenes ciudadanos y ciudadanas de estas capacidades es condenarlos no sólo al consumo de productos ajenos sino desposeerlos que lo que nos hace más humanos”.

Si estamos trabajando por dotar a nuestra sociedad de un futuro más igualitario tenemos que apostar por crear ciudadanía crítica y sensible, capaz de imaginar futuros posibles y con herramientas para conseguirlo. Si les negamos la capacidad de análisis crítico visual, de poder construir imágenes, de entender el patrimonio como algo propio y que nos conforman a todas y todos, estamos hipotecando nuestro futuro al analfabetismo, a la incultura. Estamos a tiempo, hagamos una ley educativa justa e integral. Incluyamos las artes sin fisuras.