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11/05/2021 07:05 CEST | Actualizado 11/05/2021 07:05 CEST

Suelos saludables, garantía de futuro

Los suelos sanos son clave para el desarrollo de procesos naturales fundamentales como la regulación del ciclo de nutrientes, la absorción de emisiones o la purificación del agua.

Samuel de Roman via Getty Images
Las Bardenas Reales de Navarra, espacio natural declarado reserva natural y reserva de la Biosfera.

El último pleno del Parlamento Europeo que tuvo lugar la última semana de abril ha devuelto a los suelos la atención política que necesitan a nivel de la Unión Europea. La resolución parlamentaria sobre la protección del suelo, que demanda un nuevo enfoque para los mismos, fue aprobada por una abrumadora mayoría en la Eurocámara.

Los suelos son un recurso no renovable fundamental para la vida en el planeta, ya que proporcionan importantes servicios de los ecosistemas y son vitales para procesos ecológicos clave como el ciclo del carbono y de nutrientes, el equilibrio hídrico y la producción de alimentos.

Son el hogar de más de un cuarto de la biodiversidad mundial, entre microorganismos, bacterias y células individuales, que desempeñan un papel esencial en el mantenimiento de los mismos y en la creación de materia orgánica disponible para los cultivos. Según el centro de datos sobre suelos europeos del centro común de investigación de la Comisión Europea, el 98% de la ingesta diaria de calorías a nivel mundial depende de la biodiversidad del suelo, por lo que la seguridad alimentaria mundial depende de la calidad y salud de nuestras tierras. Los suelos son además elementos clave para alcanzar los objetivos del Pacto Verde Europeo por lo que su protección eficaz es elemental para hacer frente a la degradación de la tierra y alcanzar la neutralidad climática.

El 98% de la ingesta diaria de calorías a nivel mundial depende de la biodiversidad del suelo

A pesar de la importancia del suelo y de que estamos obligados a alcanzar la neutralidad de la degradación de nuestras tierras de aquí a 2030 en el marco de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha Contra de la Desertificación, la UE no cuenta aún con un marco legislativo común que regule la protección del mismo y su uso sostenible.

Cada año, la erosión, la desertificación, la contaminación, la compactación, los deslizamientos de tierras, las inundaciones y el sellado de suelos hacen que se pierda la biodiversidad de los mismos y con ello la materia orgánica que los fertiliza. Los suelos sanos son, además, clave para el desarrollo de procesos naturales fundamentales como la regulación del ciclo de nutrientes, la absorción de emisiones o la purificación del agua.

Por todo ello, es necesario que la Comisión Europea presente una propuesta legislativa sobre protección y uso sostenible del suelo, esto es, una directiva marco del suelo, como queda reflejado tanto en la resolución aprobada sobre protección del suelo recientemente aprobada, así como en el informe sobre la Estrategia de Biodiversidad de la UE del que soy ponente en el Parlamento Europeo y cuyas negociaciones estamos finalizando.

Este marco debe además abordar la contaminación con la identificación de los lugares contaminados, el establecimiento de un objetivo de descontaminación y la adopción de medidas al respecto. Igualmente, y este punto es fundamental para España, no pueden quedar desregulados fenómenos como la erosión, la salinización, la desertificación o la compactación, así como el sellado del suelo con objetivos claros para lograr el objetivo de no degradación de la tierra para 2030.

Por último, es necesario actuar a nivel de la UE porque hay que regular los cada vez mayores impactos transfronterizos de la degradación del suelo y de la tierra, y porque los suelos serán elementos muy importantes en la regulación del clima por su función de sumidero de carbono. En este punto, hay que apostar por la restauración de los mismos y por la integración de la protección del suelo en todas las políticas sectoriales pertinentes.

Como socialista convencido de que la preservación y mejora de la calidad del medio ambiente, la protección de la salud humana y la utilización prudente y racional de los recursos naturales deben empezar por la protección de la tierra bajo nuestros pies, abogo por un compromiso firme de las instituciones europeas y de los Estados miembros para que pronto los suelos dejen de ser la única materia medioambiental no regulada en Europa.