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10/06/2012 11:21 CEST | Actualizado 10/08/2012 11:12 CEST

La agenda de Falsarius

Se me ocurre ir a un restaurante y descubro el verdadero significado de la palabra "vacío". Es el amplio espacio sin materia que rodea a los alimentos en algunos restaurantes de lujo. Nunca más.

LUNES: Hoy toca compra. Ir de compras al súper me inspira. Sin duda. Tanta lata, tanto bote, tanta verdurilla y tanto colorín bullen en mi cabeza y me llevan a un estado psicotrópico del que surgen recetas. Pero lo mejor, sin duda la gente. Oír cosas como "pues yo me he comido a Dukan y sigo engordando" me arreglan el día. Ya es oficial: según todos los indicios la dieta caníbal no funciona.

MARTES: Tenía invitados a comer y el hecho de que vengan víctimas a mi cubil despierta mis instintos de impostor más depredadores. Es para verme. Entro en la cocina y me encorvo y me froto las manillas como un sabio loco y esbozo una siniestra sonrisa, anticipando el placer del engaño. En plan Nosferatu el vampiro pero como con más michelines. La cosa es que tengo un arroz a banda precocinado (de Martinez Loriente) comprado en el Mercadona, (sección refrigerados) que va a servir adecuadamente para mis siniestros planes. Así que me meto en la cocina, descongelo unos gambones que tenía en el congelador (si hubiera tenido prisa podía haberlos descongelado hirviéndolos en agua un par de minutos), pongo un poco de aceite en una sartén amplia y doro un par de dientes de ajo picaditos. Salteo en ellos los gambones, con un poco de sal, retiro del fuego, le añado un poco de pimentón picante, vuelvo al fuego y vuelco en la sartén el contenido del envase de arroz a banda. Sólo queda remover bien, con el fuego medio y dejar que el arroz se vaya calentando. Un poquito de agua (he dicho un poquito) me ayuda a que se hile todo mejor y no se pegue. Cuando esté bien caliente, sólo queda servirlo acompañado de una rica ensalada. Un nuevo triunfo impostor. Este arroz a banda precocinado hay que tenerlo a mano. Pero cuidado, a su lado veréis unos envases de paella de la misma marca. No los cojáis porque la paella no funciona bien. Cualquier parecido con la conseguida y gozosa bondad del arroz a banda es pura coincidencia.

MIÉRCOLES: Decididamente me apunto a la campaña de "ni un pez por la borda" (http://www.niunpezporlaborda.org). Con la de latas ricas que se podían llenar con esos animalillos. Un desperdicio.

JUEVES: Voy conduciendo la falsariusneta (qué pasa, si Batman tiene batmóvil, yo puedo tener "falsariusneta"), oyendo la radio y llego a una conclusión. En medicina todo lo que empieza por la letra P es malísimo: peritonitis, pericarditis, privatización...

VIERNES: Se me ocurre ir a un restaurante y descubro el verdadero significado de la palabra "vacío". Es el amplio espacio sin materia que rodea a los alimentos en algunos restaurantes de lujo. Eso me pasa por traicionar a la impostura. Nunca más. Bueno, salvo si paga otro.

SÁBADO Y DOMINGO: No estaba cansado, ni mucho menos. Descanso sólo por dar envidia.

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